La Luna, Marte, y la vida extraterrestre

Se vuelve a hablar mucho otra vez de viajes a la Luna y a Marte, y de que se detectan exoplanetas con diversos tipos de cubiertas o atmósferas. 

En la Tierra tenemos un núcleo externo de hierro y níquel fundidos que al moverse cómo corrientes eléctricas  generan un campo magnético al girar el planeta.  Ese campo magnético atrapa los electrones y protones que llegan hasta la Tierra desde el Sol. De no ser atrapados, la vida en la Tierra sería imposible por los destrozos a nivel molecular que causarían esas cargas eléctricas. Ni en la Luna ni en Marte hay campo magnético, de manera que las cargas eléctricas solares de gran energía atacan allí a las células vivas causando cánceres. Nadie ha explicado para qué necesita el ser humano viajar a la Luna y mucho menos a Marte, lo cual supone un gasto gigantesco de dinero y recursos sin objetivo alguno.

En cuanto a la vida extra solar, no tiene el menor interés. No podemos acercarnos a ninguno de esos exoplanetas en un intervalo de tiempo significativo para la vida humana. Ni siquiera, si hubiese alguna civilización tecnológica en ellos, podríamos comunicarnos significativamente con la misma. El exoplaneta más cercano (es un decir) a la Tierra está a 35 años luz. Imaginemos que mandamos una señal de radio hacia ese exoplaneta. Tardaría 35 años en llegar. Si responden tardaría 35 años en llegar la respuesta. Es decir, si decimos “Hola”, nos llegaría su “Hola” 70 años después. Adicionalmente, lo que comunicásemos no sería inteligible si allí hubiese seres pensantes, pues quedaría fuera de su contexto. 

El ser humano ha estado escapando de sus contradicciones avanzando hacia tierras de baja densidad de población (América del Norte, básicamente), y ya no queda más sitio dónde seguir escapando. Ni la Luna ni Marte son solución para ésto. Hay dos alternativas: una, la del dirigente Putin de Rusia: destruir a otros para volver a tener territorios donde escapar, pero eso es una tontería, pues esos territorios vuelven a llenarse en un plazo de unos años, no de unos siglos.  La segunda, muy difícil, es la única útil: Resolver las contradicciones mediante análisis racionales, es decir, humanos, no animales. 

¿Lo intentamos?

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