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La ignorancia fanática contra el conocimiento
En el 415 d.C. una turba de parabolanos fanáticos ignorantes mataron en Alejandría a Hipatia, la primera mujer filósofa y científica de la historia, y destruyeron el Serapeum y lo que allí quedaba de la Biblioteca de Alejandría, retrasando en un milenio el desarrollo de la ciencia y el conocimiento. Vivimos hoy 20 veces mejor que cualquier animal, y que los seres humanos entre hace 140.000 años y el siglo XX. Y esto gracias al conocimiento, a la ciencia.
La ignorancia solo lleva al desastre como el de los primeros 400 años de cristianismo. Nadie querría que los aviones los pilotara una persona con una carrera reducida al bachillerato, ni conducir un coche diseñado por otra persona con la misma formación. Si la enseñanza universitaria reduce su exigencia de conocimiento a un mínimo equivalente al desastre que es la EBAU, la cultura, la ciencia y la ingeniería decaerán (ya están decayendo) a una situación similar a la producida en Roma y Bizancio desde el siglo III d.C. hasta la caída de Constantinopla en 1453.
Eso sí, la felicidad de los alumnos quedará garantizada, aunque nadie haya sido capaz de dar una definición de «felicidad».