La estabilidad del electrón en su trayectoria

Desde que Schroedinger propuso su ecuación independiente del tiempo, resultó evidente algo que Niels Bohr tenía que haber hecho cuando propuso el modelo planetario del átomo: Era preciso resolver la ecuación de Hamilton para ese sistema de fuerzas centrales. Schroedinger lo hizo 13 años después, y las soluciones eran las evidentes: En un sistema de fuerzas centrales, sea el atómico, o el del Sol, las trayectorias energéticas están cuantizadas, como consecuencia de la forma del potencial: 1/r, y de las condiciones de contorno en el centro y en el infinito (realmente, muy lejos). 

Ahora, si esto es así, y si el electrón no puede dejar de radiar en una órbita con aceleración, ¿cómo es que puede seguir orbitando? En la trayectoria de mínima energía, el electrón radia constantemente, pero según las ecuaciones de los campos centrales no puede, en media, perder energía. 

La solución es física y lógicamente evidente. El electrón de un átomo cualquiera, por ejemplo de hidrogeno, no es un electrón, sino uno más entre billones, trillones de ellos. Si todos radian, todos absorben radiación, y en media, la energía de la órbita fundamental ni decrece ni crece. Se mantienen las leyes de Maxwell y la solución de la ecuación de Schroedinger del campo central.

De hecho esto es la radiación de fondo de todo el sistema de la Naturaleza, y la estabilidad de la materia se debe a ese intercambio constante de radiaciones. 

Trevor Marshall, Emilio Santos y Timothy Boyer en la Electrodinámica Estocástica han mantenido esto mismo, hablando de la radiación del punto cero que de esta manera no se entiende, pero si es inteligible como la radiación tipo ruido producida por todas las cargas libres o ligadas del universo. 

Esto enlaza con algunas de las ideas que he mantenido aquí durante bastante tiempo, de que la física ha superado ya los 400 años de sistemas simples y es urgente que pase a ocuparse de los sistemas complejos, considerando que el Universo es un sistema conectado como una gigantesca red de internet, donde cada átomo, cada electrón, funciona al estar conectado con todos los demás. 

Es un desafío maravilloso y de buena física, y de mejor lógica, para los jóvenes que están iniciando estos días sus carreras. 

Algunos, estoy seguro, lo asumirán. 

 

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