Combatir la Emergencia Climática

Hoy he leído y he escuchado, no se donde, la frase:»Combatir la Emergencia Climática». Y me he preguntado: Además de la frase, ¿se proponen algunas medidas prácticas para ello? 

Porque hoy, 22 de Julio 2026, ya no es posible, y mucho menos en un rinconcito del planeta, como España, «combatir» la emergencia climática. 

La atmósfera está mucho más llena de CO2 y de metano que hace 70 años, y ambos gases siguen aumentando su concentración en la atmósfera.

Empecé a escribir sobre el problema del presente Cambio Climático en los años 90 del siglo XX.  Entonces aún se podía hacer algo, si se hubiesen instalado las centrales fotovoltaicas y eólicas, en todos los países del mundo.

Hoy, por ejemplo, España, está saturada de energía renovable, que sin el apoyo de las nucleares y el ciclo combinado, produce apagones que duran horas. Pero el resto del mundo sigue su camino de quemar combustibles fósiles sin el menor reparo. 

¿Cómo se piensa combatir la Emergencia Climática?  ¿Convenciendo al Sr. Trump de que deje de quemar carbón, petróleo y gas?  ¿Convenciendo al Sr. Xi Jinping de que cierre las centrales de carbón, que suponen la mitad de la energía en China? ¿Animando a los Ayatollahs a que dejen de llenar buques-tanque de petroleo?

Este cambio climático está aquí para seguir creciendo, ya no se puede detener, porque se han sobrepasado los puntos críticos en el Ártico, y el hielo ártico se está fundiendo a marchas aceleradas.  

¿Qué se puede hacer en cada país, en particular en España?  

Tenemos que adaptarnos. Las políticas de adaptación no dependen de grandes festivales como las COPs, sino que pueden adoptarse en cada país por su cuenta.

En España tenemos realmente tres grandes problemas derivados de un Cambio Climático acelerado. Al calentarse el Ártico, cambian las trayectorias del chorro polar, que genera arrastre de masas de aire muy calientes procedentes del Sahara, sobre España: Las olas de calor. Una vez llega el otoño, el vapor de agua sobre un Mediterráneo enormemente caliente entra sobre las cadenas costeras mediterráneas y al chocar con un meandro  del chorro polar, se produce una condensación brusca del vapor y se generan lluvias torrenciales: las inundaciones. Y el calor hace que los montes de pinos mal cuidados supuren resina de manera que esos montes de convierten en antorchas: los incendios forestales. 

El fuego de los pinos no puede frenarse más que con cortafuegos.  La temperatura de la llama está entre 800º y 1200º, y la del aire entre 500º y 700º. El agua de las mangueras y de los helicópteros y aviones se vaporiza por radiación antes de llegar al fuego. 

Pero hay sistemas de adaptación. Para los incendios, lo he explicado aquí hace unos días: Limpiar y cuidar los montes.

Para los otros dos problemas veremos mañana las soluciones.  

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