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De nuevo Gotas Frías, Inundaciones, Destrozos, Muertes.
Llega el Otoño. El Mediterráneo es como una olla llena de agua lanzando vapor, millones de metros cúbicos de vapor de agua a la atmósfera. El Otoño llega siempre con aire muy frío en altura. El vapor condensa, y descarga 30, 60, 120, 240 litros por metro cuadrado. La energía del agua va como el cubo de su velocidad. Si una velocidad de 1 m/s tiene una energía 10, una velocidad de 10m/s tiene una energía destructora de 1000 (en las unidades que más nos gusten).
Hay dos formas de adaptarse al calentamiento brutal del mar: Hacer que no se acumule el vapor sobre las laderas de las colinas desnudas de árboles, y desviar el agua por miles de canales, de manera que la velocidad, y el volumen del agua por canal sea mínima.
Para lo primero, es preciso plantar árboles que generan precipitaciones suaves a lo largo del verano sobre esas laderas, que al estar cubiertas de árboles, la absorben, y disminuyen la cantidad de vapor sobre el mar. La segunda, crear una red de conducción superficial de agua que vaya en contra de su concentración en calles, ramblas y grandes canales llenos de maleza.
Ambas cosas se pueden hacer con cantidades de dinero muy razonables, sobre todo frente a lo que cuestan los destrozos y lo que son las pérdidas de vidas humanas.
Ya he contado aquí una y otra vez estos problemas y sus soluciones, pero hay que hablar de ellos de nuevo, una y otra vez, en cada final de verano.
Y si quieren, consulten https://laderasverdes.org/