![]()
De nuevo el Cambio Climático actual
Desde que terminó Agosto hemos tenido inundaciones, y es probable que tengamos algunas más hasta entrado Noviembre. El Mediterráneo ha sido siempre un mar caliente, recalentado por el sol, rodeado por colinas y montañas, una olla. Pero las medidas actuales indican entre 3 y 4ºC más de temperatura superficial que hace 50 años.
Esa temperatura implica más vapor de agua sobre la superficie, vapor que asciende por convección hasta unos 1000 metros, y que se ve arrastrado hacia la costa y las colinas de la cadena costera mediterránea por la brisa marina.
Llueve cuando la humedad relativa del aire supera un umbral que depende de la temperatura del vapor. El vapor se calienta al pasar por la llanura anterior a las colinas, y pierde la capacidad de condensar, de manera que asciende y vuelve al mar con la brisa nocturna. Allí el aire acumula más vapor.
En un cierto momento, un meandro del chorro polar entra en España desde Groenlandia a través del mar del norte. Un aire helado. El vapor de agua del Mediterráneo recalentado alcanza su humedad relativa crítica al enfriarse en contacto con el meandro y descarga agua con furia.
He explicado esto cientos de veces, «to no avail» como dicen los ingleses, sin que nadie me haya escuchado. Sí, hay destrozos, hay muertes, pero pasa y la vida sigue, cada vez más pobre, pero sigue.
En dos semanas comenzará una nueva COP: El festival anual sobre el ya imposible freno al Cambio Climático. Es un festival porque el Cambio Climático ya no se puede frenar. El hielo del Ártico se funde cada año en más kilómetros cuadrados: Eso implica que la radiación solar, en vez de ser reflejada, se absorbe por el suelo. La Tierra se calienta más. Y el océano está un 30% más caliente que hace 50 años. Eso implica que como una gaseosa recalentada, emite más CO2, en un esquema realimentado sin parar.
El Cambio Climático actual lo hemos iniciado nosotros, pero ahora lo ha tomado la Tierra en sus manos. Por eso las COPs son festivales sin consecuencia ni efectividad alguna.
Nos queda adaptarnos, pero seguimos estando a verlas venir.
Es preciso desarrollar la iniciativa Laderas Verdes, plantando árboles en las laderas de las colinas deforestadas de la Cadena Costera Mediterránea. Estos árboles cumplen dos funciones esenciales: Aumentan la humedad relativa en el aire que asciende por ellas, propiciando una lluvia suave, y descargando sin inundación el vapor de agua del mar. Y las raíces de los árboles fracturan el suelo, permitiendo que la lluvia lo permee y no baje por las laderas adquiriendo cada vez más velocidad y mayor potencia destructiva.
Y al mismo tiempo, ayuda a controlar la sequía, aumentando el agua en los acuíferos.
Adicionalmente, mientras crecen los árboles, las laderas deben llenarse de frenos transversales al agua, una serie tan grande como sea necesaria de barras de madera o de hormigón que frenen el flujo y lo esparzan por la máxima superficie posible, en vez de concentrarlo en las ramblas, y esto hasta la llanura, que bajo una tormenta de agua, debe llenarse de la misma sobre el suelo permeable.
La idea es dejar de lado la fuerza bruta, y utilizar los recursos naturales, los árboles y el suelo para adaptarnos a nuevo clima que ha llegado para quedarse.