¿Por qué hay que obligar a los autores a autoarchivar sus trabajos en abierto?

Acabo de volver de Portugal, donde se han celebrado las segundas Jornadas sobre “Open Access” que organiza la Universidade do Minho. Una de las constataciones de esta reunión ha sido que los repositorios institucionales, una de las estrategias (junto con la publicación en revistas de acceso abierto) del movimiento “open access”, están casi vacíos. De los 2,5 millones de artículos que se publican anualmente en todo el mundo, sólo un 15% está disponible en acceso abierto en alguno de los repositorios que existen en el mundo. La media de contenidos de estos repositorios es de unos 250 documentos (de los cuales, desde luego, no todos son artículos científicos revisados por pares). Como consecuencia de esta constatación se llegó a otra: la única manera de conseguir el objetivo final del movimiento “open access”, la disponibilidad universal del conocimiento humano aprobado por la comunidad científica, es obligar a los autores a que depositen una copia del artículo en su repositorio instucional. Ya hemos hablado de estos mandatos en otro post. Algunas Universidades y Agencias de financiación están exigiendo a sus investigadores que lo hagan.

Pero si publicar en “acceso abierto” es tan beneficioso para los autores (de hecho, el movimiento surgió en el seno de la propia comunidad científica como consecuencia de una insatisfacción con el modelo tradicional de publicación científica), ¿por qué hay que obligarles a hacerlo?

¿Será que sólo proporciona ventajas para algunas disciplinas científicas?
¿Será que el sistema de publicación científica actual, las revistas, no es  tan insatisfactorio para todos los científicos?
¿Será que supone una cierta contradicción, por no decir hipocresía, proponer un modelo alternativo de comunicación científica a los autores, cuando el único modelo reconocido oficialmente, en términos de prestigio, evaluación y promoción profesional, son las revistas?

Las revistas científicas, hoy por hoy, son las únicas que ofrecen el completo de los valores añadidos que sustentan el sistema de publicación científica: el registro, la certificación, la alerta y la recompensa. Y eso es por lo que cobran.

Yo creo que paralelamente a la obligación (es cierto que muchos autores no lo hacen por inercia), es necesario cambiar realmente las bases mismas del sistema de publicación científica, buscando modelos nuevos de “peer review”, de evaluación de los resultados de la ciencia y de recompensa.

Compartir:

10 comentarios

  1. ¿para qué hacer 10.000 repositorios distintos diseminados por el mundo cuando se puede hacer UNO SOLO global y universal sobre cualquier temática?. Esto ya existe en diferentes disciplinas (Arxiv, por ejemplo) y es un absurdo, despilfarro de medios y seguro fracaso, el intentar hacerlo por instituciones.

  2. Muy interesante tu post. Personalmente soy bastante contrario a "obligar". Normalmente, las obligaciones solo conducen a crear grupos de poder, descontento y canales paralelos. Creo que apuntas diversos factores sobre los que actuar: reconocimiento de la comunidad o sistema de revisión, por ejemplo.

    Si intentamos luchar contra la "tiranía" de los medios que hasta ahora han venido usándose, hay que tener cuidado en no caer en prácticas que nos lleven a una situación similar.

  3. Agustín, gracias por tu comentario. Efectivamente, la idea es encontrar un modelo de publicación científica que dé respuesta a la forma de hacer y comunicar ciencia sobre Internet. Replicar, en el mundo digital, el sistema utilizado para publicar en la era "impresa" no puede sino conducir al agotamiento del sistema y los investigadores irán buscando sus propias alternativas de publicación, como por ejemplo pueden ser los blogs o los wikis.

    Se están investigando nuevos procedimientos de medición de citas, sistemas abiertos de "peer review", y en algunos países empiezan a incorporarse los documentos digitales publicados en abierto, fuera del circuito oficial de las revistas, para la evaluación de la producción científica, en relación con sexenios, promoción o conseguir financiación para proyectos.

    Un saludo cordial.

  4. Hola "dijo".

    Me parece recordar que ya hemos hablado de este tema en alguna otra ocasión.

    En la web no hay nada centralizado, sólo los buscadores. La propia naturaleza de la web es la distribución: los contenidos están distribuidos por servidores, millones de servidores, en todo el mundo. No podríamos meter en un único servidor universal toda la información que existe en la web y, además, no hace falta. Para eso están los protocolos, los motores de búsqueda y toda la tecnología de Internet.

    Los contenidos científicos de los archivos abiertos y repositorios institucionales están guardados en diferentes servidores, pero se está trabajando en crear es único archivo global del que hablas, mediante unos protocolos de búsqueda que permiten buscar, desde un único punto centralizado, todos los contenidos de esos archivos: para la persona que busca, la búsqueda es transparente, le parece que está buscando en una colección única. Es el mismo procedimiento de Google. Como comprenderás, Google no guarda en una base de datos toda la información que tiene la web.

    Con los protocolos que utilizan los archivos abiertos, se pueden crear colecciones virtuales temáticas: por ejemplo un buscador desde el que buscar toda la información disponible en abierto sobre física (hay más documentos de física en la web que lo que está en Arxiv).

    Por otra parte, ten en cuenta que alguien tiene que responsabilizarse de organizar y preservar los contenidos. ¿Quién lo haría si sólo existiera un mega archivo mundial?. ¿Te imaginas el control que eso supondría sobre la información?.

    Saludos cordiales.

  5. Si el autor cobra de una empresa privada o se financia a sí mismo de alguna manera, es libre de publicar dónde y cómo quiera, o al menos, dentro de los límites que le imponga su empleador.

    Pero si el autor ha escrito su artículo en una institución pública soportada por los paganinis como yo, está obligado a publicar en abierto.

    Estaría bueno que además de pagarle el sueldo a alguien por investigar tuviese que pagar otra vez por leer el resultado de sus investigaciones.

  6. Sí, en ese sentido tienes razón. El problema es que el autor en realidad siempre publica "en abierto" en el sentido de que no cobra por los artículos que publica en revistas científicas. No es el autor el que pone las restricciones al acceso a su artículo, sino las revistas en las cuales se ve obligado a publicar si quiere ser reconocido "oficialmente". Y estas revistas cobran porque ofrecen un servicio que, por ahora, no ofrece ningún otro sistema. Y las Instituciones, por ahora también, sólo reconocen un artículo si está publicado en alguna de esas revistas. Por eso apunto que el movimiento por el acceso abierto a la información científica no es sólo responsabilidad de los autores, sino que debe haber una transformación al mismo tiempo de todo el sistema de publicación y evaluación de los resultados de la investigación científica.

    Un saludo cordial

  7. Gracias por tu blog y el esfuerzo que haces para acelerar el proceso de tránsito hacia la nuevas formas de comunicar la ciencia. Hay, sin embargo, me vas a disculpar, Alicia, porque discrepe parcialmente contigo.

    Sigo este tema desde hace tiempo y creo conveniente incorporar al argumento algunas reflexiones o cifras.

    a) Open Access no significa gratis. Puede haber accesso abierto (a la vista de todos) pero que se dedique un porcentaje de los recursos invertidos en investigación en comprarle a las revistas los derechos para su reproducción en abierto.

    b) También se puede, como sabes, depositar el artículo en una repositorio público y después publicarlo (si lo aceptan) en una revista peer review. Es sabido que las revistas sólo tiene el copyrigh de la versión que ellos revisan con su sistema de revisión por pares. El autor, por su parte puede publicar como archivo adjunto al que deppositó las correcciones que introdujo. Esto suignifica que no hay contradicción entre open access y revistas propietarias, con o sin sistema de de revisisón por pares.

    c) Yo soy partidario del depósito en repositorios y, al parecer, bastaría con invertir sólo un 1% más en ciencia para garantizar el coste añadido que tendría garantizar el open access a toda la ciudadanía.

    d) Creo que para hablar de estos temas no se le debaría restar fuerza al argumento de que si pagamos los ciudadanos deberíamos tener acceso gratis a la información. Luego, si quieres, se puede hablar de cómo gestionarlo, de si podemos hacer el gasto o de lo que quieras, pero el argumento ético debería mantener toda su vigencia, de la misma manera que decimos toido el mundo tiene derecho a una vivienda o empleo digno, aunque no sepamos (o discrepemos) en la forma de alcanzar este objetivo. Así que, en este caso, estoy por entero de acuerdo con el "empollón rebelde".

    e) Hay otros tres argumentos más: uno, que cuanto más libre esté la información más posibuilidad de que aparezcan innovaciones pòr donde menos lo esperamos; dos, que lo artículos en abierto son más citados lo que representa para el autor y la instoitución a la que pertene un plus de visibilidad que, en el uindo que vivimos, tiene un alto valor simbólico y económico. Renunciar a estos retornos es una forma de despilfarrar el dinero público; tres, que la información quieren o no quieran las editoriales, los autores o las instituciones tiende a ser libre (en los dos sentidos de free speech y free beer), luego lo mejor es adaprtarse rápido a las nuevas tecnologías.

    Quien esté interesado en lo que he escrito sobre este tema, puede ver http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/category/200.aspx

  8. Querido José Antonio, muchas gracias por tus comentarios, con los cuales no puedo estar más de acuerdo. El problema, por lo que veo a partir de los tuyos y el resto de comentarios que he recibido en este post es que no me he explicado nada bien y además lo he titulado mal -soy malísima poniendo títulos-.

    Lo que yo quería plantear en este post era la siguiente reflexión: el procedimiento del autoarchivo, es decir, el propio autor deposita una copia de su trabajo científico en un archivo digital, permitiéndo su acceso y difusión libre a través de Internet, inmediata y sin restricciones para aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías que permite Internet y superar las limitaciones de la publicación científica tradicional en revistas (muy caras, muy lentas) surge precisamente de los propios autores que estaban insatisfechos con ese sistema. Pensemos en Arxiv, por ejemplo. El origen del autoarchivo, pues, estaba motivado por la necesidad de los autores de comunicar a sus colegas sus trabajos de una forma más rápida y así lograr una mayor difusión de sus trabajos. Lo cual iba a significar una mayor visibilidad y finalmente un mayor impacto. El movimiento "open access" recoge esta práctica y la formaliza como una vía para conseguir el acceso universal al conocimiento, considerado como un derecho de la sociedad. Esto, desde luego, es indiscutible. Sin embargo, un movimiento que parece surgir de la necesidad de los propios autores, casi dos décadas después de iniciarse, está teniendo como resultado que tan sólo el 15 % de todos esos trabajos están o bien autoarchivados en repositorios o publicados en revistas de acceso abierto. Mi pregunta es, si el autoarchivo es tan beneficioso para los investigadores, si se supone que son ellos los que lo iniciaron como respuesta a las limitaciones que encontraban en el sistema tradicional de publicación en revistas, por qué no autoarchivan, porqué es necesario que exista un mandato de la institución o de la agencia de investigación para que lo hagan? Por qué hay que convencer a los autores de los beneficios de autoarchivo?. Las razones, desde el punto de vista de la sociedad, están claras. Pero parece que las razones, desde el punto de vista del autor no lo están tanto, si es necesario que les obliguen. Entonces yo me preguntaba si quizás será que los beneficios del acceso abierto para los autores -difusión, visibilidad, impacto- no son tan importantes para ellos, o si lo son sólo para determinadas áreas científicas. Me preguntaba si no existe una contradicción entre que la Institución obligue a autoarchivar a sus investigadores en acceso abierto en un repositorio, pero sin embargo no reconozca sus trabajos salvo que estén publicados en una revista indizada por el ISI. Mi pregunta es, pues, que si el autoarchivo en acceso abierto es tan bueno para los autores, surge de hecho como iniciativa en el ámbito científico, si no entra en contradicción con el sistema de publicación en revistas (que el movimiento open access no cuestiona en ningún momento, puesto que se considera como un procedimiento complementario al mismo), ¿por qué los investigadores no autoarchivan de forma masiva sus trabajos, por qué estan vacíos prácticamente los repositorios insititucionales, por qué hacen falta declaraciones y más declaraciones, campañas para convencerles en las bibliotecas, mandatos de las agencias de financiación?. Será que finalmente el acceso les importa a las Instituciones, a las agencias, a las bibliotecas, pero no tanto a los autores (como autores, no como usuarios de esa información)? Será que a los autores les importa más el reconocimiento que obtienen publicando en las revistas?. Y finalmente me preguntaba si no existe cierta perversión en el hecho de que se pida el autoarchivo a los autores sin que al mismo tiempo cambie el sistema de evaluación y recompensa de sus trabajos, que sigue basado en la publicación en revistas científicas y su prestigio?. Los autores, debido a que el sistema de publicación científica en revistas sigue siendo el procedimiento "oficial", se encuentran con conflictos como que la revista en la que van a publicar su artículo no le deja autoarchivarlo en su repositorio, o le exige un periodo de embargo.

    Yo no discuto el derecho de la sociedad a poder acceder libremente a los resultados de una investigación que esa sociedad ha financiado. Lo que me sorprende es que este movimiento que se basaba precisamente en el interés de los autores por difundir rápidamente sus trabajos, sin las restricciones que imponen las revistas tradicionales, se haya convertido en un movimiento cuya principal actividad consiste en convencer u obligar a quienes fueron los iniciadores de este movimiento, los propios investigadores.

    Para resumir, mi pregunta es ¿por qué no autoarchivan los investigadores sus trabajos voluntariamente, si el acceso abierto es tan bueno para ellos? (que es bueno para la sociedad no tiene discusión y que como no lo hacen voluntariamente hay que obligarles, tampoco). Lo que yo planteo es que si el autor es el pilar más importante del edificio del "open access" y resulta que es el que menos interesado parece estar en el tema (insisto, sólo el 15% de la ciencia que se produce en el mundo está en acceso abierto) quiere decir que algo no está funcionando bien, y no tiene que ser necesariamente el autor el único responsable.

    Por cierto, y ya cambiando de tema, estupendo tu post sobre "open data". Tenía pensado escribir algo al respecto, pero ya lo has explicado tu estupendamente, como siempre.

    Un abrazo.

  9. Cara Drª Alicia.

    Na minha vivência acadêmica, por trinta anos, observei o desperdício de conhecimento técnico e científico produzido por professores e alunos, apresentados em relatórios, monografias e dissertações, que acabam ficando em gavetas e estantes. Paralelamente, as comunidades e as organizações carecem deste conhecimento para melhoria de vida e desenvolvimento educacional e tecnológico. A distância entre a realidade acadêmica / científica e a social gera desigualdades perigosas que, sistêmicamente, produz efeitos nocivos para toda a humanidade.

    Conhecimento bom é conhecimento compartilhado!

    Cordialmente,

    Zaide Sá.

    Doutoranda em Educação – UNED.

Deja un comentario