“Ver que nuestro trabajo puede salir de los libros y del laboratorio y servir a la sociedad ya es un premio”

Entrevista a Carmen Martínez Alonso, investigadora del Instituto IMDEA Materiales y recientemente reconocida con una beca Fulbright

¿Puedes presentarte en pocas palabras?

¡Qué complicado! Soy Carmen Martínez Alonso, actualmente investigadora en el Instituto IMDEA Materiales de Madrid, realizando el doctorado en Química Avanzada por la Universidad Complutense de Madrid. Además tengo un contrato FPU del gobierno de España para realizar mi doctorado que me permite impartir docencia en la universidad, sin duda de las mejores experiencias de mi doctorado.  Simultáneamente estudio el Grado en Lengua y Literatura Españolas por la UNED, por puro hobbie y porque amo las letras. Además de esta faceta académica, me considero una persona muy sociable. Monto a caballo desde que tenía nueve añitos, he sido bailarina en cinco musicales, me he formado en piano en el conservatorio y me encanta escribir poesía e ir al teatro. Soy una enamorada de Burgos (mi ciudad de nacimiento) pero una de las cosas que más me gusta de Madrid es la enorme variedad cultural que proporciona a los jóvenes. Mi día a día consiste en mandar simulaciones y cálculos a superordenadores de todo el mundo en mi jornada laboral y asistir a alguna comedia u obra contemporánea por la tarde en el Teatro Español, Matadero… ¡Un lujo pasear por las calles donde vivían Lope y Cervantes! Madrid me permite compaginar mis dos pasiones, la ciencia y el arte.

Soy una romántica y creo firmemente que el conocimiento no debe estar tan polarizado. Bromeando me han llamado “la Da Vinci del siglo XXI” o una “mujer renacentista”, pero creo que la formación en ciencias, música, arte, y letras debería ser complementaria.

Investigadora predoctoral en el IMDEA Materiales y  galardonada con una de las siete becas Fulbright concedidas en España este año. ¿Qué supone para ti este reconocimiento?

Aún no me lo creo, es una locura. La verdad es que llevaba mucho tiempo con la mosca detrás de la oreja para solicitar una Fulbright. Ya en mi Erasmus en Dublín uno de mis profesores me invitó a su despacho y me dijo que si quería labrarme un futuro en la Academia, las Fulbright eran una gran oportunidad. Además, mi actual director de tesis, Javier Llorca, fue antiguo fulbrighter. Además de su brillantez tanto como profesional como como persona, este dato fue un granito más para decidir hacer la tesis en su grupo.

Me enorgullece enormemente haber obtenido esta beca, ¡no pude contenerme las lágrimas cuando me dijeron que me habían seleccionado! Ser fulbrighter es algo que te distingue como investigadora y que ya está ahí para siempre.

Además, en lo personal, me enorgullece representar a Burgos, a una universidad pequeñita donde la formación es excelente y por supuesto a España y el increíble nivel nacional. Recuerdo cuando mi abuela Carmen me decía “¿para qué vas a ir a América? Eso está muy lejos, siempre puedes quedarte y ser maestra aquí en la escuela del barrio.”  Es un orgullo haber llegado tan lejos y demostrar que se puede, vengas de donde vengas. Sin duda, se lo dedico a ella.

¿En qué consiste tu investigación en el campo de las celdas de combustible de hidrógeno para interesar a la Universidad de Stanford, en California?

La economía del hidrógeno es un tema supercandente en la actualidad, como para no serlo echando un ojo al cambio climático y a la subida del precio de los combustibles fósiles. ¡Algo hay que hacer! El proyecto es muy puntero porque combina muchas ramas del conocimiento. Yo aporto mi conocimiento en catálisis como química, pero trabajo bajo la guía de un ingeniero que me aporta sus conocimientos mecánicos, físicos y matemáticos. Nos faltaba el tercer ingrediente: los conocimientos específicos en computación y modelización. Voy a trabajar con un grupo de machine learning e inteligencia artificial. Hoy en día es un requisito indispensable la simulación previa al laboratorio. Si podemos saber de antemano los resultados que vamos a obtener a través de técnicas computacionales, nos ahorramos tiempo y dinero en reproducir todo esto en el laboratorio. En esta colaboración todos ganamos. Y aprovecho para sacar mu lado poético una vez más con este refrán africano que me encanta “Si quieres llegar rápido ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado.” En el campo científico es imprescindible crear lazos entre ramas si se quiere producir algo puntero de verdad.

¿De qué  manera contribuye tu investigación para  afrontar los desafíos de la sociedad? ¿Qué nos puedes contar sobre su aplicabilidad?

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos a la hora de producir energía limpia es que muchas de las fuentes renovables son intermitentes y muy difíciles de transportar. La idea es almacenar toda esta energía verde en forma de hidrógeno para poder generar energía en cualquier momento emitiendo vapor de agua como único residuo. Hoy por hoy esta tecnología existe, pero uno de los problemas es que el catalizador empleado en estas celdas de combustible está hecho de platino. Este platino, además de contar con problemas de abundancia, está entre los 15 materiales más caros del mundo. Mi tesis se centra en buscar sustitutos para este platino que sean más baratos y abundantes pero tan eficaces como el mismo, para poder llevar esta tecnología a toda la sociedad. Es un favor para nuestros bolsillos y para la salud del planeta.


La economía del hidrógeno es un tema supercandente en la actualidad, como para no serlo echando un ojo al cambio climático y a la subida del precio de los combustibles fósiles

Como anécdota, vinieron a dar una conferencia a IMDEA los representantes del Toyota Mirai segunda generación, uno de los coches de hidrógeno que ya está en el mercado. Tras su charla, nos reunimos con ellos para contarles nuestro proyecto, y uno de los investigadores principales me miró y me dijo: “enhorabuena por tu investigación, espero verla aplicada en la tercera generación de los Mirai”. Fue un soplo de aire fresco y un empuje para seguir trabajando. Una de las situaciones más tristes que tenemos que vivir los investigadores españoles es la falta de aplicación de lo que hacemos. Ver que nuestro trabajo puede salir de los libros y del laboratorio y servir a la sociedad ya es un premio.

Admites que amas la docencia y la divulgación, y que te parece «imprescindible» sacar todo el conocimiento científico fuera del laboratorio y transmitírselo a la gente. ¿Cómo hacer llegar a la sociedad el trabajo de los científicos y las científicas?

Siendo honesta, es complicado compaginar la divulgación con la investigación, pero creo que deberían estar más ligadas de lo que están. Parece que el típico estereotipo de científico no sale de su laboratorio y no tiene habilidades sociales para la comunicación, sin embargo esto se está rompiendo poco a poco. De nada sirven las maravillas que descubrimos si se quedan encerradas en el mundo científico. Simplemente para conseguir proyectos o financiación hay salir ahí y vender a la gente que lo que hacemos es necesario y bueno para todos, ¡que lo es! ¡La gente tiene que saber que la ciencia los beneficia en su día a día todo el rato! No somos unos raros trabajando en cosas incomprensibles, trabajamos para todos y afrontamos retos que la sociedad nos presenta.

En lo personal, intento trabajar en la comunicación de mi tesis todo lo que puedo, asistiendo a ferias, realizando entrevistas…, creo que es una parte imprescindible de mi formación como científica.  No puedo revelar mucho, pero como curiosidad, estoy trabajando en la realización de un curso para la plataforma Amautas de Javier Santaolalla. Conocí a este divulgador español en la feria “Madrid es ciencia” que se celebró en IFEMA, y gracias a eso nos conoció y nos ofreció colaborar. De hecho, en la colaboración también trabaja Ignacio Crespo, que anteriormente me había dado un curso de “Scietific writing”. ¡Es imprescindible moverse y hacer todo tipo de actividades! Me muero de ganas de tener mi propio curso, que dándoos algún dato en primicia, combinará todo este mundo científico con el arte. Para mí es una oportunidad increíble para combinar mi formación de autora y escritora como guionista, con mi faceta científica y por supuesto divulgadora.

¿Qué retos pretendes alcanzar en un futuro con tu investigación?

El principal reto, como para todo científico es que tu investigación “sirva para algo”. Está claro que en ciencia trabajamos a hombros de gigantes y todo el conocimiento anterior nos sirve para avanzar. Pero el sueño de cualquier investigador yo creo que es ver la aplicación directa de lo que tú has hecho con tus propias manos. Para ello creo que mi estancia en Estados Unidos puede ayudarme enormemente. Allí la colaboración entre Academia e Industria está mucho más presente, y poder trabajar en el centro de Silicon Valley es ponérmelo en bandeja.

Explícanos tu caso de éxito

¡Qué complicado! Para mí el secreto del éxito es hacer lo que te gusta. Suena a topicazo pero es por lo que me he movido siempre. Si me apetece ponerme a estudiar retórica en vez de a leer sobre ciencia, ¿por qué no voy a hacerlo? Sin duda de lo que más orgullosa estoy es de haber vivido y de haber podido compaginar mi formación con mi vida personal. En esfuerzo es el ingrediente principal, pero el cocinero es la ilusión y las ganas de conseguirlo. Creo que mi fuerte es mi actitud y mi disposición y es sin duda lo que me ha abierto tantas puertas. De hecho, recuerdo cuando realicé mi entrevista para entrar en IMDEA Materiales. Le dije al entrevistador, que hoy es mi jefe: “no sé nada de simulación, jamás he hecho nada de esto, pero tengo claro que quiero aprender y es esto lo que quiero hacer en mi doctorado.” Tiempo después me reconoció que me seleccionó por mis ganas y mi ilusión por el proyecto, a pesar de no tener nada de formación en el tema. Los primeros meses fueron bastante duros, pasé de no saber abrir una terminal ni lo que era “Linux” a lanzar cálculos a superordenadores de todo el mundo. Pero con esfuerzo y trabajo sacamos dos artículos en menos de año y medio de doctorado.

Ojito, que no siempre la motivación ha llamado a mi puerta, yo creo que la clave es moverse y hacer cosas. Las respuestas van llegando y las oportunidades apareciendo. Aprovecho para incluir otra frase de los lemas de mi vida “muévete, el camino aparecerá solo”.

¿Hay poesía en la química?  Explícame esta relación

¡Por supuesto! ¿Hay algo más poético que ver como algo desaparece ante tus ojos? ¿Algo más romántico que creer en algo tan minúsculo como los átomos que se combinan para generar el papel en el que escribes? La química es tan mágica como la poesía. Ambas disciplinas te permiten ser creativo e imaginar. En los dos casos son necesarias unas herramientas y unos conocimientos básicos para trabajar, pero el resto es tu sello y expresar lo que tienes dentro. El proceso creativo por el que escribo un poema es el mismo que con el que preparo una presentación para hablarte de los coches de hidrógeno. Se trata de trasmitir, de llegar a la gente, y sobre todo, de disfrutarlo.

Mujer, joven y científica. ¿Cómo te desenvuelves en este entorno en el que afirmas que a los jóvenes se les exige estar cada vez más preparados, ya que la competitividad es altísima?

Hay que trabajar duro y aprender a sacarse las castañas del fuego. Las oportunidades están ahí, pero hay que salir a buscarlas, nadie te las va a traer a tu puerta. Hay que trabajar en silencio y dejar que el éxito haga todo el ruido. Me siento responsable y orgullosa de representar en cierta manera a la mujer en la ciencia. Romper estereotipos y demostrar que somos capaces es un reto extra en nuestra investigación como mujeres. Eso sí, afortunadamente nunca he tenido ningún problema y he trabajado muy a gusto con mis compañeros. El ser joven siempre ha sido un plus, pero ya con 19 años salí de casa para cruzar el Atlántico sola, hay que ser valiente y creer en uno mismo. Siempre he buscado la excelencia, pero bajo el consejo de mi padre “el que hace lo que puede no está obligado a más”. No hay que desanimarse por ser rechazado o no conseguir financiación, todo pasa por algo y vas a encontrar tu sitio.

¿Alguna cuestión que quieras añadir?

Me gustaría aprovechar una vez más la ocasión para agradecer a todas las personas que me han acompañado y me acompañan en mi recorrido tanto personal como profesional. El verdaderamente éxito es tenerlos.

 

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