Diferencias entre las vacunas de adenovirus y las de ARN mensajero: ¿cómo actúan? ¿Cuáles pueden provocar trombos?

Pfizer y Moderna utilizan tecnología de ARN mensajero, mientras que las de AstraZeneca y Janssen son de adenovirus

La campaña de vacunación continúa a pesar del retraso en el inicio de la administración de las dosis de la vacuna de Janssen. Los casos muy poco frecuentes de trombosis detectados en Estados Unidos paralizaron su distribución de forma cautelar, como sucedió con las dosis de AstraZeneca. 

A la espera de la decisión que tome este martes la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), esta vacuna podría convertirse en la cuarta en ser administrada a la población, junto con las de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. 

Por el momento, un total de 9.441.685 personas en España han recibido, al menos, una dosis de las vacunas que se comercializan actualmente y 3.411.914 ya tienen la pauta completa, lo que supone el 7,2% de la población, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Pero, ¿cómo actúa cada tipo de vacuna? ¿En qué se diferencian y por qué se han detectado estos episodios de trombos raros en las vacunas de AstraZeneca y Janssen?

¿Cómo funcionan las vacunas contra este coronavirus?

En primer lugar, todas las vacunas aprobadas y aquellas que se están desarrollando frente a la Covid-19 funcionan activando el sistema inmunológico mediante la creación de anticuerpos concretos contra el virus que origina la enfermedad para que el organismo sea capaz de reconocerlo y desarrollar mecanismos de defensa. Para conseguir este objetivo, como ocurre con el resto de vacunas para otras enfermedades, se pueden utilizar diferentes tecnologías. 

Las vacunas tradicionales están compuestas por un microorganismo inactivado, muerto o un derivado que se administra en el organismo para que adquiera memoria inmune frente a ese patógeno concreto. 

El factor común que tienen todas las nuevas vacunas que se están diseñando contra el SARS-CoV-2 es que "hacen que nuestras defensas actúen contra una proteína del virus llamada proteína S, clave para que este se una a la célula humana", explican desde Sanidad. Actualmente, los medicamentos desarrollados por las farmacéuticas aprobados por la Comisión Europea para su administración se basan en tres tipos: ARN mensajero, vectores víricos (adenovirus) y proteínas.

Vacunas de ARN mensajero, una tecnología prometedora

Aunque este tipo de vacunas suponen una novedad, lo cierto es que se trata de una tecnología que científicos y científicas de todo el mundo llevan décadas estudiando para la protección frente a diversas enfermedades. Hasta ahora no se había puesto en marcha en una vacuna y es la que usan Pfizer, Moderna y CureVac.

Estos medicamentos contienen material genético (ARN) del virus que origina la enfermedad que ofrece instrucciones a nuestras células para producir una proteína concreta del virus y desencadenar una respuesta inmune en caso de contacto. 

"Una vez que nuestras células copian la proteína, destruyen el material genético de la vacuna" y en caso de infección el organismo "reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea linfocitos T y B que recordarán cómo combatir el virus", explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Una de las grandes ventajas de estas vacunas es que han demostrado tener una eficacia superior al 90% aunque, como sucede con la de Pfizer, los mecanismos para su conservación son más complejos.

Vacunas basadas en adenovirus: ¿cómo actúan?

Por otro lado, las vacunas desarrolladas por AstraZeneca y Janssen se basan en vectores víricos que contienen una versión modificada atenuada de otro virus diferente e inofensivo y dentro de su envoltura "hay material del virus que causa la Covid-19" que se denomina "vector viral". Este material genético da instrucciones a las células para que produzcan esta proteína exclusiva que origina la enfermedad. 

Entonces, las células hacen copias de dicha proteína y activan una respuesta inmune para "crear linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus si nos llegamos a infectar en el futuro", añaden en los CDC. 

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, el vector viral es un tipo de adenovirus de chimpancé no replicativo causante de resfriado común que ha sido modificado para contener el gen capaz de producir una proteína a partir del SARS-CoV-2, según la ficha técnica del medicamento. Por su parte, la vacuna de Janssen también está compuesta por un vector de adenovirus humano tipo 26 que codifica la proteína de la espícula del SARS-CoV-2, necesaria para que el virus entre en el organismo.

¿Por qué se producen los trombos con las vacunas de adenovirus?

Al igual que sucedió hace unas semanas con el suero de AstraZeneca, la EMA está estudiando los casos muy poco frecuentes de trombosis en combinación con trombocitopenia (niveles bajos de plaquetas en sangre) detectados tras la administración de la vacuna de Janssen. 

Un estudio reciente publicado en The New England Journal of Medicine revela que la causa de los casos raros de trombosis podría residir en una proteína. Tras analizar 11 casos, los expertos concluyen que se puede generar "el raro desarrollo de trombocitopenia trombótica inmune intercedida por anticuerpos activadores de plaquetas contra el factor plaquetario 4 (PF4, en inglés), que clínicamente es similar a la trombocitopenia autoinmune inducida por heparina".

De tal manera que, al igual que ocurre cuando se produce un efecto muy raro con la heparina, un componente de las vacunas basadas en adenovirus se uniría a dicha proteína formando un complejo. Según el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos, se baraja "que haya un fenómeno autoinmune" que puede ser producido por el adenovirus.

Comentarios

mira

Las vacunas NO están aprobadas por ninguna Agencia del Medicamento, sólo su aplicación es permitida por cuestiones de emergencia sanitaria.

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