¿Todo desnatado?

Todos los días nos bombardean con anuncios de productos Light, desnatados, 0% grasa…, y es cierto que un exceso en el consumo de grasa no es beneficioso para nuestro organismo, pero no tomar nada tampoco es lo mejor. Concretamente hoy quiero hablar de la grasa de la leche, ese componente de la misma que siempre se intenta eliminar o disminuir, y así tenemos las leches desnatadas, semidesnatadas…

 

 

En una dieta sana se recomienda que del 30% al 35% de las calorías que se ingieran sean en forma de grasas, y de ellas el 10% deberían ser grasa saturadas. La grasa de la leche siempre ha tenido una fama injustificada de elevar los niveles de colesterol y de engordar, y en verdad es una fracción muy recomendable y saludable de la leche. Tiene ácidos grasos saturados como el mirístico, palmítico y esteárico, ácidos insaturados como el oleico, el linoleico, el linolenico…

 

El ácido linoleico, es el ácido predominate de la serie Omega 6, y el linolénico de la serie omega 3. De todos es conocido el beneficio del consumo de estos ácidos, como el descenso en la incidencia de enfermedades cardiovasculares, efectos beneficiosos sobre el cerebro,  disminución en la posibilidad de sufrir depresión…etc, etc 

 

Pero el ácido graso que más importancia representa para nuestra salud, es el ácido linoleico conjugado, el CLA, que está presente en la leche de los rumiantes, formándose a partir del ácido linoleico por la acción de la flora gastrointestinal.

 

El CLA, que en los últimos años está generando bastante interés científico, presenta algunas propiedades tales como el efecto en el peso corporal. Un estudio en humanos, en donde se administraron suplementos de CLA, concluyó que las personas que habían consumido CLA adelgazó entre un 15-20% respecto a las personas que habían tomado placebo.

 

También tiene efectos anticancerígenos; se han llevado a cabo estudios en ratones en donde se han demostrado las propiedades inhibitorias en tumores de piel, estómago, colon y senos, aparte de la gran capacidad del CLA para captar radicales libres. Incrementando las células blancas de la sangre, el CLA posee efectos sobre el sistema inmunitario. Sus efectos antidiabetogénicos se basan en que incrementa la sensibilidad de la insulina.

 

Además de todas las propiedades otorgadas al CLA, la grasa de la leche es un vehículo de vitaminas liposolubles como la vitamina D, A y E.

 

La vitamina A aumenta la inmunidad, es esencial para el crecimiento, evita la ceguera, y aumenta la fertilidad masculina y femenina…

 

La vitamina D tiene funciones antienvejecimiento, es un regulador biológico del metabolismo del calcio y del fósforo…

La vitamina E es un antioxidante, un anticoagulante, ayuda a prevenir la arteriosclerosis… La grasa de la leche además, tiene una influencia favorable sobre el gusto y el sabor de la misma.

 

Aparte de todos los beneficios y propiedades de la grasa láctea, hay que tener en cuenta que para determinados grupos poblacionales la grasa de la leche no es tan apropiada, como por ejemplo, para aquellas personas que sufren enterocolitis, enfermedad de Crohn…

 

Por lo tanto, podemos concluir que la leche entera es un alimento benéfico para nuestro organismo, siempre en el marco de una dieta sansa y equilibrada.

 

Ana Mª Veses

Lcda en Biología y Bioquímica

Insto del Frio (CSIC)

Madrid

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Comentarios

Hola Jose, muy interesante lo que escribes. También me ha gustado mucho tu conferencia. Soy de Argentina y lo que he leido sobre Gripe A aquí seria importante que también lo estudiaran quiénes nos informan masivamente a través de los MMCC.
Un beso grande.
Mariana

Muy buena información y muy útil.

Saludos. Ana.

Me olvidaba, me suscribo a tu feed. Salu2

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