Ciencia y bilingüismo en la escuela

El acceso al saber científico con fines pacíficos desde una edad muy temprana forma parte del derecho a la educación que tienen todos los hombres y mujeres, y la enseñanza de la ciencia es fundamental para la plena realización del ser humano, para crear una capacidad científica endógena y para contar con ciudadanos activos e informados Declaración sobre la ciencia y el uso del saber científico (Declaración de Budapest), UNESCO-ICSU, 1999

 

La Ciencia constituye en sí un lenguaje que es necesario conocer. Es una de las mayores fuerzas liberadoras de mitos y manipulaciones de todo tipo que padece la especie humana”. Manifiesto por la Ciencia, 2005

 

“Todos merecemos compartir la emoción y la realización personal que puede producir la comprensión del mundo natural”.  National Research Council

 

 

Desde organismos europeos se está intentando hacer ver la importancia de la formación científica básica en la escuela para alcanzar un grado de alfabetización científica mínimamente aceptable, si se quiere cimentar una sociedad democrática, consciente y participativa. En este sentido, la Comisión Europea, en su Plan de Acción “Ciencia y Sociedad señala la importancia de la educación científica: “En una sociedad del conocimiento, la democracia exige que los ciudadanos dispongan de cierta cultura científica y técnica básica. Su adquisición y actualización se han vuelto tan imprescindibles como la alfabetización o el aprendizaje del cálculo. Es necesario, por un lado, despertar el interés por la ciencia de los jóvenes, chicos y chicas, dando a cada alumno los conocimientos básicos para desarrollar una ciudadanía activa por lo que a sus decisiones en el terreno científico se refiere” (Comisión Europea, Plan de Acción “Ciencia y Sociedad”, 2001).

 

La Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, organizada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), afirmó en la Declaración de Budapest: “Para que un país esté en condiciones de atender a las necesidades fundamentales de su población, la enseñanza de las ciencias y la tecnología es un imperativo estratégico [...]. Hoy más que nunca es necesario fomentar y difundir la alfabetización científica en todas las culturas y en todos los sectores de la sociedad” (Declaración de Budapest, 1999). En los National Science Education Standards, auspiciados por el National Research Council estadounidense (1996), también se insiste en la importancia de la educación científica: “En un mundo repleto de productos de la indagación científica, la alfabetización científica se ha convertido en una necesidad para todos: todos necesitamos utilizar la información científica para realizar opciones que se plantean cada día; todos necesitamos ser capaces de implicarnos en discusiones públicas acerca de asuntos importantes que se relacionan con la ciencia y la tecnología; y todos merecemos compartir la emoción y la realización personal que puede producir la comprensión del mundo natural”.

 

En contraste con estas recomendaciones, en España decenas de científicos, investigadores, maestros, divulgadores científicos y expertos en materia educativa que han ido participando desde 2002 en los Congresos Nacionales La Ciencia en las primeras etapas de la Educación que organiza el CSIC, se han lamentado reiteradamente del pésimo nivel de conocimientos científicos básicos entre los jóvenes españoles. Estos expertos están haciendo una llamada a una alfabetización científica que comience en los primeros niveles educativos de Infantil y Primaria. Alfredo Tiemblo, Presidente del comité organizador del II Congreso La Ciencia en las primeras etapas de la Educación, considera que el problema de conocimientos científicos entre los estudiantes arranca en la etapa infantil, y por tanto defiende la necesidad de introducir entre los niños de cuatro y cinco años las enseñanzas científicas que configuren una forma de cultura para entender el mundo.

 

Y es aquí, en este contexto, donde aparece el bilingüismo en la escuela. La Comunidad de Madrid lleva varios años promoviendo la adopción del Proyecto Bilingüe español-inglés por parte de Colegios Públicos de la región. En principio es una excelente idea… Muchos padres con hijos en edad escolar han aplaudido la medida y están eligiendo Colegios Públicos “bilingües” para educar a sus hijos. Pero… ¿Tienen los padres toda la información sobre lo que puede suponer en realidad el tipo de enseñanza bilingüe que se les está ofreciendo?

 

La Comunidad de Madrid ha establecido en el diseño de los programas bilingües tres asignaturas básicas: matemáticas, lengua castellana y lengua inglesa. Y como asignaturas secundarias, el resto: plástica, música, religión o alternativa a la religión, educación física y… ¡conocimiento del medio! (así llaman a la asignatura de ciencias). Los responsables de la política educativa de la Comunidad de Madrid han decidido que ese es el orden de importancia de las materias de educación primaria: las matemáticas y el inglés son materias básicas, es decir, tienen una importancia fundamental, pero la asignatura de ciencias es secundaria, o sea, es menos importante. No han dejado claro en qué se han basado para hacer esa clasificación, pero en lo que seguro que no se han basado es en el plan de Acción Ciencia y Sociedad de la Comisión Europea, que dice que la adquisición de la cultura científica y técnica básica se ha vuelto tan imprescindible “como la alfabetización o el aprendizaje del cálculo”. El bilingüismo, es más, incluso el plurilingüismo, son objetivos siempre a perseguir, y es deseable que el aprendizaje de otros idiomas pase a estar en el primer orden de importancia. Lo que no es aceptable es poner el aprendizaje de idiomas en el primer orden de importancia bajando el aprendizaje de las ciencias al segundo. Si queremos dar a nuestros hijos una educación integral que sea la base de su formación futura, no se puede relegar uno de los pilares del currículum.

 

La transmisión de conocimientos en una lengua que no se conoce, porque se está empezando a aprender, puede verse enormemente dificultada, y lo que probablemente acabe ocurriendo es que, en los proyectos bilingües, haya que bajar el nivel de enseñanza de las ciencias, y asusta pensar hasta qué punto. ¿Qué metodología va a usar el profesorado de ciencias, que en su mayoría no es bilingüe, para explicar su materia en inglés a niños que prácticamente no comprenden el idioma? ¿Van a logran que los niños de ocho años comprendan que las crías de anfibios respiran mediante branquias, que el oído medio está formado por tres huesecillos llamados estribo, yunque y martillo, o que el humus es la materia orgánica del suelo, explicándolo en inglés? ¿Y qué pasa con el vocabulario científico, van a aprender los niños mayoritariamente vocabulario científico en inglés?… porque una de las recomendaciones metodológicas de los programas bilingües es que durante las clases no se hable ni una palabra en castellano… Habría que confirmar si los contenidos curriculares son asimilados de igual forma en los programas bilingües que en los tradicionales. Y si los alumnos de los programas bilingües van a aprender mucho inglés pero pocas ciencias, los padres tienen derecho a saberlo…y que ellos decidan.

 

Varias asociaciones científicas proclamaron en 2005 un Manifiesto por la Ciencia en el que se quejaban del trato que se da en España a la enseñanza de las ciencias, alertaban sobre la “tendencia hacia una disminución paulatina de los alumnos que estudian carreras científicas, debido sobre todo al poco contacto que han tenido con la ciencia en sus estudios anteriores” y afirmaban que “sin una base sólida en ciencias nuestros alumnos estarán abocados al fracaso en sus estudios superiores y el desarrollo científico de nuestro país se resentirá”. ¿Va a paliar este problema la enseñanza de las ciencias en inglés? Los proyectos bilingües pueden suponer un avance para el aprendizaje de idiomas y al mismo tiempo un desastre para el aprendizaje de las ciencias, y si los padres tuvieran suficiente información, quizá muchos de ellos se plantearían más seriamente la idoneidad de este tipo de enseñanza tal como se está impartiendo en los colegios públicos madrileños, porque hay otras muchas formas de plantearla que no requieren menoscabar una asignatura fundamental.

 

Algunos expertos en la materia opinan que los proyectos bilingües no deben convertir a los profesores de materias no lingüísticas en segundos profesores de idiomas, sino que los profesores de ciencias deben tener siempre como primer objetivo la enseñanza de su materia. Es decir, las profesoras y profesores de ciencias españoles, que en su mayoría no son bilingües, van a impartir las ciencias en inglés a unos niños que prácticamente no entienden ese idioma, y todavía dicen que lo importante será la enseñanza de su materia ¿Es esto posible de verdad? Últimamente aparece mucho entre las propuestas políticas la cuestión de los idiomas. Especialmente algunos políticos –ahora estamos en campaña electoral- hablan con énfasis e insistencia de lo importante que es saber inglés. Lo que no se les oye decir es qué van a hacer para sacar del analfabetismo científico a este país.

 

Raquel Bello-Morales (UAM)

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Comentarios

Hola cariño, soy tu tio, el titoarroyo, que me salió mi correo habitual. Bueno, por donde empiezo, empezaré por contar la emoción que me produce la lectura de tu artículo, ¿pasión de padre? Sí, por supuesto. Pero además es emocionante porque propone un tema real, candente, urgente, se nota su palpitación porque el tiempo, que es el tiempo nuestro y el de nuestros hijos, vuela. Está bien expuesto y enfocado y además pone en claro cómo en absolutamente todos los temas sociales se refleja la soterrada lucha de intereses de grupos y clases, cómo cada cual arrima el ascua a su sardina, que en España es siempre la descomunal sardina de los intereses privados de la derecha y su vanguardia armada la Iglesia Católica. Afecta nada menos que a la Educación, tajada a la que la Iglesia no renuncia bajo ningún concepto, hoy menos que nunca y por eso aprieta su presa, mientras en Europa ,como siempre, parece no importarles el asunto de la educación en España y sus Gobiernos democráticos miran para otro lado y convierten el principio de subsidiaridad en comodín elástico adaptable a todas las justificaciones. Está claro que el bilingüismo sólo alcanzará a las élites pudientes y nó a las clases populares, no ya el bilingüismo en inglés, sino ni siquiera el bilingüismo en castellano y las lenguas vernáculas. Por eso la sra Aguirre prepara la financiación con dinero público de sus colegios privados. Pero descontando lo que pudiera haber de snobismo y moda por el bilingüismo en inglés no cabe duda de que para los ciudadanos españoles la generalización de su práctica es esencial de cara al futuro, para esa alfabetización científica y cultural de la ciudadanía que tu indicas, utopía hoy que solo puede abordarse mediante ideas y métodos realistas que abarquen la complejidad y el costo de tal empeño. Una vez afirmada su necesidad, para lo cual existe un consenso sorprente a escala de todo el país, habría que empezar por reconocer y señalar cuales son las dificultades reales, que se inscriben en la problemática de la educación y formación en general con la específica de cada tema, y sobre todo de reconocer de qué realidad partimos. La tarea es tan ardua que hay que aceptar de antemano que llevará su tiempo alcanzar un nivel satisfactorio. En la etapa de transición podrian utilizarse textos bilingües para familiarizar a los alumnos con la terminología y formulación en ambas lenguas y naturalmente debería fomentarse entre el profesorado el conocimiento de inglés paralelamente con las técnicas didácticas mas convenientes. Yo creo que en España existen expertos maravillosos en todas las materias afectadas por este proyecto y no partir ya voluntaristamente de la inmersión lingüistica como panacea de todos los males sin reparar en los daños causados en personas concretas, que serán inevitables, como tu señalas en tu artículo: que el aprendizaje del inglés corre el riesgo de que se haga con menoscabo de la ciencia, con lo cual se habría fracasado en ambos frentes. Y a todo esto ¿por qué el inglés? ¿por qué no el ruso,el alemán, el chino, o el kiswahili? Pues porque hay que elegir. Y cada elección es una limitación. Como dice Rannike, no tenemos la obligación de conocer todas las literaturas del mundo. Hay que elegir siempre. Y dentro de la onda cultural-evolutiva en la que nos movemos me parece que la opción mas razonable es el inglés para acercarnos a esa meta deseable de la alfabetización científica generalizada. Y recordar que la suma de ingles más español no se parece a la suma de 1+1=2, es mucho mas. Muchísimo mas. Un beso
titoarroyo

La normativa que guía y orienta a los centros educativos públicos (colegios e institutos) que deciden impartir programas bilingües español-inglés en la comunidad autónoma de Castilla La-Mancha no desaconseja ni prohíbe en nigún momento el uso o recurso de la lengua materna (el castellano, en nuestro caso) como vehículo de enseñanza, paralelamente con el inglés. Está claro que el alumno debe entender y aprender el contenido de la asignatura de ciencias o conocimiento del medio, como se llama en primaria, y alejarse de ese objetivo sólo bajaría el nivel de conocimientos de los chicos que eligen esta opción bilingüe. El idioma es sólo es un medio de transmisión, de los conocimientos que de alguna forma ayuda a mejorar el nivel general de inglés del alumno. Pero, por supuesto, los profesores de ciencias no son ni deben ser profesores de idiomas (para eso está el profesor de inglés). Se pretende la mejora del nivel de idioma extranjero a través de contenidos significativos de ciencias, plástica, geografía o las asignaturas que se impartan en ese idioma, sin perder el norte y sin olvidar que estos niños deben conocer también esos conceptos y vocabulario en su idioma materno. ¿O tendrán acaso una selectividad al final del Bachillerato en inglés? Que yo sepa, esta prueba aún se realiza en castellano para todo el mundo, luego los padres deben tener cuidado al elegir y deben asegurarse sobre cómo imparten los centros esas materias bilingües. Aplicados con sentido común, los programas bilingües pueden garantizar una mejora de la calidad educativa. Aunque por supuesto, hay otros caminos para aprender un dioma y no se deben descartar: menor número de alumnos por aula, materia impartida de forma oral y olvidando un poco la gramática, presencia de profesores nativos en las aulas para clases de conversación y audición, mayor número semanal de horas de idioma …

Mercedes:
Has resumido perfectamente y en muy pocas palabras lo que yo quería decir. Estoy muy de acuerdo contigo. De hecho, me consta que profesores de colegios públicos bilingües de la Comunidad de Madrid están empezando a reconsiderar la validez de la normativa y están empezando a plantearse la posibilidad de dar parte de la asignatura de conocimiento del medio en castellano, porque están viendo que impartirla en ingles es incompatible con su objetivo principal: transmitir los conocimientos básicos mínimos que exige la asignatura de ciencias.
Raquel

"…Alfredo Tiemblo…considera que el problema de los conocimientos científicos entre los estudiantes arranca en la etapa infantil y por tanto defiende la necesidad de introducir entre los niños de cuatro y cinco años las enseñanzas científicas que configuren una forma de cultura para entender el mundo"

repara en la enorme complejidad que este enunciado plantea, tanto en inglés como en castellano. Esa <forma de cultura para entender el mundo> es tambien una mentalidad que se adquiere desde la edad más temprana, hábitos de pensamiento y pautas mentales basadas en el pensamiento racional cuya herramienta básica es el método científico. Los padres y mentores morales y no digamos religiosos de las distintas confesionres lo saben muy bien y por eso inculcan desde los primeros dias del bebé la repugnancia por la carne de cerdo, pongamos por caso, o la emoción por la virgen del rocio; por no hablar de los nacionalismos, que embuten en los cerebros de los niños, previo secuestro de los mismos, ideología nacionalista o religiosa. Es la educación sentimental. La libertad de cátedra la impuso la izquierda. Pero la elección de centro lo impuso la derecha ¿Nom es curioso?. Todo el pataleo de la derecha en contra de la ley de educación para la ciudadanía no es otra cosa que la lucha de clases idelógica por el control de las mentes de los ciudadanos, que es incesante y tiene lugar en todas las etapas y ámbitos de la vida. Repasa estos mismos foros y observarás la enorme capacidad de intriga del género homo para llevar el agua cada cual a su molino. Pocos se atienen a los hechos contrastados y muchos prefieren mecerse en las dulces fantasías de conjeturas más o menos narcisistas y complacientes. De manera que sobre un trafondo semejante la tarea de una <alfabetización> científica es una empresa verdaderamente difícil. El término alfabetización es indicativo del estado en que nos encontramos. Esa educación racionalista que preconiza el Manifiesto por la Ciencia (racional y científico son términos equivalentes en este contexto) no es neutral. Es, o debería de ser, una seña de identidad de la izquierda. Lo mismo que lo mitológico y religioso (o lo trascendente) se identifica y cae más en el pensamiento conservador y de derechas. En este mundo hay lugar para el principio de incertidumbre y para la poesia. Y para el dolor, que el señor de todas las experiencias. Pero el conocimiento sólo puede basarse en lo real, por muy dificil que resulte definir a veces qué es lo real. Espero con sumo interés tus contribuciones al debate de la divulgación científica. Hay una enorme variedad de asunto que requieren una discusión seria y urgente; por ejemplo el maltusianismo, el crecimiento demográfico. Sólo a Grisolía le he leido algo serio al respecto. Un beso
titoarroyo

Gracias por vuestras reflexiones. Estoy desarrollando mi trabajo de investigacion sobre la formacion del profesorado que imparte enseñanzas bilingues en centros de CyL y me parecen muy interesantes vuestros puntos de vista.
Está claro que hay carencias que hay que "compensar" pero a nuestros pólíticos se les llena la boca al hablar de "bilingüismo", "inmersion total" "calidad de la educacion". Y yo, maestra y pedagoga, me pregunto: ¿cómo es posible un cambio en la educacion si no hay un cambio en el profesorado?

gracias, os sigo.

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