Días contados. Imanol Uribe, 1994.

Análisis de Holi Sunya Díaz Kaas-Nielsen:

La película “Días Contados” del director Imanol Uribe surge en 1994 en un contexto que se sigue caracterizando por la inestabilidad político-social con epicentro en Euskal Herria, y que se expande al resto de España.

Imanol Uribe ya había tratado el tema del conflicto político y de la banda armada ETA en tres de sus anteriores películas: “El Proceso de Burgos” de 1979, “La fuga de Segovia” de 1981 y “La muerte de Mikel” de 1983. En lo que se conoce como la trilogía vasca. Estas obras tienen en común “la búsqueda de la liberación individual, el enfrentamiento con el padre -las razones del Estado, prescripciones eclesiásticas- y el encuentro con una determinada madurez”*. Son, por tanto, el antecedente y donde encontramos el origen de la motivación de Imanol Uribe para realizar “Días Contados”.

Sin embargo, se trata de una película en la que el formato documental de sus primeras producciones es sustituido por una adaptación literaria de la novela del mismo nombre cuyo autor es Juan Madrid. En ella encuentra el escenario necesario para desarrollar la que probablemente sea su película más personal e intimista, por medio de un guión que cada vez se aleja más de la novela, a la vez que se acerca al tema que más le preocupa e inspira, el conflicto vasco.

Esta película supuso un gran éxito en la carrera de Imanol Uribe, ya que ganó la Concha de Oro y el Goya a la mejor película, entre otros. Por otra parte, destacan los actores Ruth Gabriel, Javier Bardem y Carmelo Gómez, ganadores también de premios Goya, en sus respectivas categorías.

Imanol Uribe convierte a Antonio en un miembro de ETA que usa la profesión de fotógrafo como tapadera, en un barrio del centro de Madrid, pero mientras prepara el atentado se enamora de una joven, Charo, que está cruzando la línea de la prostitución y la drogadicción, cuya relación con su entorno es altamente autodestructiva. Lo irónico es que ambas vidas terminan fatalmente en el objetivo del atentado de Antonio y el lugar donde acaba Charo, que resulta ser el mismo: la comisaría de policía del barrio. Antonio se da cuenta unos segundos antes de la tragedia e intenta salvar a Charo de si mismo –puesto que es él quién pone la bomba- y terminan los dos literalmente destruidos en una situación que se les escapa totalmente de las manos. Charo por su parte encarna la inocencia, pasión y supervivencia en un ambiente hostil, es el contrapunto de Antonio, ya que ella se mueve por instinto y es peligrosamente libre. Mientras que él es calculador y tiene unos compromisos adquiridos que ya empiezan a pesarle.

Se trata de una película que reflexiona sobre las pasiones de los seres humanos y su intento de liberarse -cada uno a su forma-, mediante una búsqueda incesante y peligrosa que los arroja -paradójicamente- al abismo que ellos mismos se habían construido, transformándose así en sus peores enemigos.

Holi Sunya Díaz Kaas-Nielsen. Mayo, 2010.

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