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La mente
¿Qué es la mente? Sabemos lo que es el cerebro, lo que son las neuronas, como se conectan entre sí. Sabemos cómo los sentidos traducen su información a impulsos eléctricos iónicos vía las bombas de sodio-potasio.
Pero estamos aún atascados en saber que es la mente.
El cerebro se ha estudiado hasta ahora siguiendo el paradigma estándar de la ciencia actual: Dividiéndolo en compartimentos: Lóbulos, amígdalas, hipocampo, … .
Pero quizás sea hora de empezar a analizarlo en la Nueva Ciencia: Como un todo absolutamente interconectado y con conexiones cambiando constantemente en el tiempo en un flujo dinámico.
En el cerebro humano hay unas 86.000 millones de neuronas, y cuenta con billones (españoles) de conexiones dendríticas. Los superordenadores de transistores de silicio han conseguido simular solo alrededor del 1% de las conexiones totales de un cerebro humano, con un coste energético gigantesco de alrededor de 25 MW. El cerebro humano precisa unos 20 W. Claro, los procesos en un superordenador de silicio son inmensamente más rápidos que los del cerebro humano basado en carbono y conducción eléctrica iónica.
En principio podemos conocer y establecer mapas de las conexiones dinámicas de un superordenador. Deberíamos ser capaces de conocer y establecer mapas de las conexiones dinámicas de un cerebro humano.
La tarea es enorme, puesto que los superordenadores de silicio se estructuran en niveles jerárquicos, que permiten renormalización, mientras que los cerebros humanos de carbono mantienen redes «democráticas» en las que todas las neuronas se conectan con todas las demás.
Tenemos por delante un problema adecuado para la Nueva Ciencia que no se ocupa de las conexiones individuales, del método de las derivadas matemáticas, sino que intentaría utilizar un método de ecuaciones integrales sin su conversión a ecuaciones diferenciales.
Esto no lo sabemos hacer hoy, pero tampoco sabíamos resolver ecuaciones diferenciales durante las décadas entre 1600 y 1675, aunque la física la inició Galileo en 1600.
La tarea es enorme, pero recordemos que llevamos décadas sin resolver realmente el problema de las desintegraciones del muón y del neutrón, sin resolver el problema de la turbulencia en fluidos, de entender lo que es la mente, y de entender realmente por qué dos hermanos de los mismos padre y madre pueden ser tan distintos.
Recordemos también que si un teorema matemático falla, el problema está siempre en las hipótesis que no se derivan del teorema.