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Los fallos de Einstein – I
Einstein es el icono sagrado de la física, el hombre de una inteligencia tremendamente superior que revolucionó nuestra comprensión del Universo, un humilde judío empleado en una oficina de patentes en Zurich, que en un año, 1905, envió a publicar 5 artículos rompedores. Los artículos están traducidos directamente del alemán, con comentarios, en mi libro «Cien años de relatividad», cuya cita está al final de este post.
Pero en esos artículos Einstein comete fallos variados y diversos. Y además los artículos no eran demasiado originales.
Su artículo más famoso es de la Relatividad Especial. Había habido varios precursores, sobre todo Hendrik Lorentz y Henri Poincaré, este último habiendo completado la teoría de la relatividad unos meses antes que Einstein, y que retrasó su publicación por motivos de viajes diversos. Y Einstein se apoyó en la ayuda de su mujer, Mileva Maric, física y matemática, a quien no menciona en artículo alguno.
Einstein no cita ninguna referencia, cero. Al final de su artículo reconoce el estímulo de su amigo Besso. Y esto es todo.
El artículo postula dos enunciados, en los que basa toda la teoría. Uno de ellos, evidente, es que la luz (y cualquier onda electromagnética, EM) se mueve con velocidad constante c en el vacío, independientemente de la velocidad de los emisores. El segundo es más interesante: Restringe la teoría que va a exponer a sistemas inerciales, A y B, que se pueden mover en paralelo, en líneas rectas, manteniendo velocidades constantes uno con respecto a otro, o lo que es equivalente, asumiendo A que está parado respecto a un cierto sistema de referencia R, y es B el que se mueve, o equivalentemente, asumiendo que B está parado respecto a R y es A el que se mueve.
La idea tras esta última suposición o postulado es que ninguno de los dos sistemas es capaz de detectar si se está moviendo o no desde dentro del propio sistema. En este caso, cada uno de los sistemas observa que en el otro los relojes se retrasan y las reglas se acortan, aunque en ninguno de los dos ocurre ninguna variación física de ritmos del tiempo o longitud de las reglas, puesto que cada uno de ellos está en reposo para si mismo. Es una cuestión de observación, de información adquirida y perspectiva.
Pero en un momento del artículo, Einstein invalida sus propios postulados, al introducir el caso de uno de dos relojes A que viaja en una curva continua, mientras que el otro B está en reposo en el punto de partida del primer sistema A. Al volver al punto de partida el reloj A ha retrasado físicamente respecto de B.
Esto es evidente, pero no tiene nada que ver con los casos de movimiento inercial, ya que el reloj A ha sufrido esto que hoy se rechaza en la física contemporánea, fuerzas, en su movimiento acelerado y eso ha modificado los mecanismos de ritmo del tal reloj. En este caso Einstein no debería hablar de movimiento relativo entre dos sistemas, sino de movimiento absoluto acelerado respecto a un sistema de coordenadas. Que esto produzca retraso en el reloj acelerado no es extraño. Lo interesante de la teoría de la relatividad son los retrasos y encogimientos observados entre sistemas en movimiento inercial relativo.
Otro de los artículos celebérimos, el de la equivalencia de masa y energía, es uno de los artículos, no erróneos, pero si defectuosos de Einstein. Lo analizaré en el próximo post.
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«Cien años de relatividad: Los artículos clave de Albert Einstein de 1905 y 1906«, Traducción, introducción y notas de Antonio Ruiz de Elvira. 2003. Editorial Nivola.