El «vacío» cuántico y sus fluctuaciones

Uno de los mantras actuales de la física son las fluctuaciones del vacío cuántico. Hasta se dice que el Big Bang pudo ocurrir a partir de una fluctuación (se obvia que gigantesca)  de un vacío anterior a esa «Gran Explosión». 

Las definiciones de «vacío» son múltiples y variadas, pero la más habitual es que es lo que hay entre los cuerpos, o, puesto que estos están compuestos de átomos, entre los protones y los electrones de los átomos.

En este caso, el vacío está lleno de campos de fuerza, por ejemplo, los que unen entre sí los protones y los electrones, o las estrellas y sus planetas.  O de campos electrónicos.

Pero es difícil (quizás imposible) entender  que es lo que pueda ser un «vacío» sin cuerpos.  Teniendo en cuenta que el infinito es una entelequia lingüística del tipo «Digo la verdad que estoy mintiendo», ¿cual es la frontera del vacío? Sin frontera no hay definición.

Así pues es razonable asumir que el vacío existe entre objetos materiales. Si estos objetos materiales son fluctuaciones del vacío, estamos ante una definición circular, es decir, inútil. 

Ahora tenemos que analizar que puede ser una «fluctuación» de un campo de fuerza (se suele hablar de campos de energía, pero es difícil entender que puede ser eso, ya que la energía es un concepto humano, combinación de realidades físicas como la masa y la velocidad, por ejemplo).  

Lo más común en la literatura científica es que entre unas partículas (electrones y protones) de un par de láminas metálicas (Efecto Casimir) aparecen otras (electrones y positrones), que desaparecen casi inmediatamente.  En este caso, esto no serían fluctuaciones del vacío, sino creación y desintegración de partículas. 

Entonces, si queremos entender las «fluctuaciones» del vacío, lo primero que tenemos que entender es la creación de pares de partículas eléctricas . (No digo «fluctuaciones» del campo porque  no puedo definir las fluctuaciones mediante fluctuaciones, sería de nuevo una definición circular).  

Y aquí entramos en la metafísica, por decir algo. El vacío que crea partículas virtuales (es decir, no existentes, como la no-realidad virtual) se define como el estado de menor energía de un campo cuántico cuyas excitaciones son los electrones. 

Si uno busca la definición de campo cuántico se encuentra que «es una entidad fundamental del espacio-tiempo». Pero no hay más definición. Y si uno busca cómo existe un espacio-tiempo sin más, no encuentra nada. Existe. Punto. 

En este momento es preciso abandonar la búsqueda que se ha convertido en teología o magia. La racionalidad ha desaparecido y todo se vuelve estructuras no creadas y de extension infinita, con propiedades matemáticas.

Así que cuando leamos, u oigamos hablar de que la «Gran Explosión»  surgió de una fluctuación del vacío cuántico, lo mejor es cerrar el libro, apagar la tele, o abandonar la sala y dedicarnos a pensar en el desastre del Real Madrid (Marzo, 2026).

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