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“Gracias a healthstart madri+d hemos conseguido aumentar las capacidades del equipo hasta lograr la próxima comercialización de nuestro dispositivo"

Entrevista a Andreu Martínez Climent, CEO de la empresa Corify Care SL

Háblanos de vuestro proyecto.

CORIFY es una spin-off que surge desde el Hospital Universitario Gregorio Marañón y la Universitat Politècnica de València y se constituye  el 4 de abril de 2019. Para los que no sepan qué es una spin-off, una spin-off es una empresa normalmente tecnológica que tiene su origen en un centro de investigación y/o una universidad. En el caso de Corify, se trataba de aprovechar el conocimiento adquirido y los resultados obtenidos por los investigadores del hospital y de la universidad.

He trabajado en los departamentos de cardiología de diferentes hospitales tanto en España como en Alemania y en todos ellos, me encontré con las quejas comunes sobre el tratamiento ineficiente de pacientes con Fibrilación Auricular (FA). En todos estos años, la I+D+i generada nos llevó a la creación de un dispositivo médico que resolviera uno de los principales problemas de la práctica clínica cardiovascular y a la necesidad de llevarlo a mercado a través de Corify .

Para aquellos que no lo sepan, la FA es la más común de las arritmias cardiacas que afecta a más de 6 millones de personas en Europa. Prueba de ello es la cantidad consultas médicas y hospitalizaciones que provoca, con unos costes anuales para los sistemas sanitarios europeos de alrededor 13,5 billones de euros.  La calidad de vida del paciente con FA empeora, llegando incluso a reducirse su esperanza de vida.

Los fundadores de Corify pertenecemos al campo de investigación de la ingeniería y la medicina: Andreu M. Climent (PhD), socio fundador y CEO (Chief Executive Officer) soy  ingeniero de telecomunicaciones y experto en electrofisiología. María Guillem (PhD), socia fundadora y CSO (Chief Scientific Officer) es ingeniera de telecomunicaciones y especializada en ingeniería electrónica.  Felipe Atienza (PhD), socio fundador y CMO (Chief Medical Officer) es electrofisiólogo cardiaco del hospital General Universitario Gregorio Marañón. Francisco Fernández Avilés (PhD), socio fundador y coordinador clínico, es jefe del servicio de cardiología del mismo hospital y catedrático de Medicina Cardiovascular en la Universidad Complutense de Madrid.

¿En qué consiste la tecnología/innovación que desarrolláis y cuáles son los próximos hitos en su evolución? 

En la creación de CORIFY fue decisivo el querer proveer a los cardiólogos de una herramienta innovadora capaz de mejorar el pronóstico y tratamiento  de los pacientes con FA. Se trata del primer sistema de mapeo en el mercado que se puede utilizar en consultas regulares de cardiología sin la necesidad de catéteres invasivos o sistemas de imagen complejos como la tomografía de rayos X o la resonancia magnética. Además, la tecnología Corify tiene la capacidad de medir la complejidad de la arritmia y guiar los procedimientos de ablación a las regiones que impulsan la fibrilación.

Es una heramienta rápida(una duración estimada de 30 minutos), fácil de usar por los médicos, y barata si tenemos en cuenta todo el coste que le ahorrará al sistema al aumentar la eficacia de los tratamientos. y además, no invasiva para el paciente. Ya ha sido  testada en más de 150 pacientes de los hospitales Gregorio Marañón de Madrid y Stanford Medical Center en California, Estados Unidos, obteniendo excelentes resultados a nivel de “prueba de concepto”.

Ahora mismo estamos en la etapa de producción del dispositivo para obtener la marca CE y FDA y comenzar así su comercialización. Respecto a cuestiones regulatorias, estamos en el proceso de obtención del certificado ISO 13485:2016, un estándar de los sistemas calidad para los dispositivos médicos.

Image 1 Esquema del dispositivo médico de Corify

¿En qué campos se aplica y qué beneficios aporta a la sociedad?

Lo más ilusionante para nosotros es la aplicación de soluciones tecnológicas a los problemas de salud existentes. Hoy en día, en el tratamiento de la FA, la ablación con catéter intracardíaco parece ser el tratamiento más efectivo para restaurar el ritmo sinusal saludable. Sin embargo, este tratamiento se puede ofrecer solo al 4-5% de los pacientes, e incluso en este pequeño porcentaje de pacientes, a pesar del tratamiento invasivo y agresivo, falla 4 de cada 10 veces. Otras opciones, como medicamentos antiarrítmicos, tienen tasas de éxito aún más bajas.

En Corify nos dimos cuenta que uno de los principales problemas era asumir que todos los pacientes con FA no eran iguales. Es cierto que todos sufren la misma arritmia, pero el nivel de complejidad difiere claramente de un paciente a otro. Gracias a la tecnología no invasiva de Corify, hemos demostrado que en algunos pacientes la arritmia es relativamente simple, con solo una o dos regiones del tejido que mantienen la fibrilación, mientras que en otros pacientes la arritmia es muy compleja y participan decenas de regiones auriculares en el proceso de mantenimiento.

Descubrimos también que el nivel de complejidad de la arritmia está relacionado con la eficacia de los tratamientos de ablación: mientras que los procedimientos de ablación simples funcionan principalmente en pacientes con fibrilación de baja complejidad, la fibrilación de alta complejidad requiere ablaciones extensas o incluso procedimientos quirúrgicos.

En el mercado existen actualmente sistemas de mapeo de alta densidad mediante cateteres (Carto de Biosense, Rhtyhmia de Boston o Navx de Abbott) o para el mapeo no-invasivo (CardioInsight de Medtronic). Estos sistemas tratan de ayudar al profesional médico pero solo se pueden utlizar una vez la ablación ya ha sido prescrita, es decir solo se pueden utilizar en el 4% de los pacientes. Dejando al otro 96% a merced de la suerte del clínico al tomar la decisión. Además, las tecnologías existentes en el mercado presentan importantes limitaciones que encarecen su coste y por otro lado,  no reconstruye con precisión la actividad cardiaca.

La necesidad de una tecnología no invasiva, que permita la identificación de los desencadenantes, permitirá el aumento de la eficacia de los tratamientos. Y lo que es más importante, gracias a Corify, muchos pacientes que hoy no son considerados para terapias de ablación, como los pacientes mayores, tendrán que posibilidad de obtener beneficios en caso de que su arritmia sea simple.

Corify va a mejorar la calidad de vida de millones de pacientes con enfermedades cardiovasculares por tres razones principales: es una solución no invasiva, resulta fácil de usar por los profesionales y está enfocada a distinguir  pacientes según los síntomas personalizados.

¿Habéis obtenido financiación para avanzar en el proyecto?

Gracias al apoyo de inversores privados, estamos en la etapa de saltar de nuestro prototipo a un producto certificable. Esto requiere un esfuerzo importante de ingeniería, pero también de validación clínica.

La transición de un grupo de investigación a una Start-up requiere nuevos roles y experiencia pero gracias a entidades y programas como healthstart madri+d, nos hemos encontrado con muchos expertos en áreas como inversión, gestión, producción, regulación o acceso al mercado que nos están ayudando.

No obstante, en mi opinión, la clave del éxito es construir un equipo que haga que el proyecto avance y tenga éxito. Este tipo de programas ayudan a reconsiderar la planificación de cada línea de investigación desde las etapas más básicas. Ahora, incluso cuando estamos en las etapas más descubiertas, ya estamos considerando cuáles deberían ser las preguntas que los inversores y los reguladores nos harían y considerando el diseño de experimentos para reducir el tiempo de comercialización.

En cuanto a financiación pública recibida, el año pasado nos concedieron un proyecto del programa Horizonte 2020 en 2019 a través de EIT Health y estamos a la espera de formalizar una ayuda del programa Cervera del CDTI.

¿Por qué decidiste participar en healthstart madri+d? ¿Algún consejo a futuros equipos candidatos con proyectos emprendedores basados en el desarrollo tecnológico?

Nuestra participación en healthstart llegó de la mano de la oficina de innovación de nuestra institución, que tras conocer nuestro proyecto una paciente reciente nos animó a acercarnos a entornos no académicos donde tuviesen experiencia en transferencia de conocimiento.

Gracias a healthstart nos dimos cuenta de que estábamos en una fase en la que era necesario  aumentar las capacidades del equipo, bien formándonos bien incorporando perfiles que nos ayuden a avanzar etapas para llegar a mercado.

Como consejo personal a emprendedores, en el caso de Corify lo que pretendemos es, a través de la investigación, aumentar el conocimiento y la calidad de vida de las personas para así devolver a la sociedad su inversión. Crear riqueza y empleo en la comunidad de Madrid a través de la innovación y la tecnología, es el mejor objetivo que se puede fijar un emprendedor. Y, sobre todo, rodearse de un buen equipo. Tal y como sucede en ciencia, si quieres hacer algo bien, trata de acercarte y aprender de los mejores.

¿Cuáles son vuestras previsiones de resultados para 2020?

Acabamos de presentar una solicitud de financiación al programa instrumento Pyme de Horizonte 2020, que se resolverá en los próximos meses.  Hemos obtenido una primera inversión privada y ahora estamos en la etapa de producción del dispositivo para obtener la marca CE y FDA y comenzar la comercialización. Es un proceso complejo que requerirá tiempo, pero nuestro plan es que la tecnología Corify estará en el mercado dentro de 4 años a partir de ahora.

Ese será la gran entrada en mercado, pero lo cierto es que ya en 2019 hemos empezado a facturar modestamente participando en estudios clínicos como herramienta de apoyo a la investigación, esta área, aunque más modesta que la práctica clínica general, permite demostrar el interés clínico y mejorar el producto con el feedback de los usuarios.

Para terminar, ¿qué le dirías a alguien que también esté pensando en crear una empresa desde la ciencia y la tecnología?

Al menos en nuestro caso, la ganancia más importante fue el cambio en la percepción. Gracias a la Fundación madri+d y el programa CaixaImpulse de La Caixa, finalmente pudimos entender el proceso de saltar de una revista de alto impacto para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Gracias a este tipo de programas estamos siendo capaces de prever los diferentes valles de la muerte y conocer a las personas que podrían ayudarnos a superarlos.

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