El consumo accidental de etanol en la naturaleza revela cómo el alcohol forma parte de muchos ecosistemas
El alcohol no es una invención humana. En la naturaleza, muchas frutas fermentan de forma espontánea cuando los azúcares se transforman en etanol gracias a levaduras. Esto significa que numerosos animales consumen alcohol de forma ocasional. Primates, murciélagos frugívoros e incluso elefantes pueden ingerir frutas fermentadas en la naturaleza.
Algunas especies parecen estar adaptadas a ello. Los humanos, por ejemplo, poseen una variante particularmente eficiente de la enzima ADH4, que metaboliza el etanol. Estudios evolutivos sugieren que esta adaptación apareció hace unos 10 millones de años, cuando los antepasados de los homínidos empezaron a consumir fruta caída en el suelo, donde la fermentación era común.
Investigaciones recientes han documentado que algunos animales consumen etanol de forma natural, que varias especies toleran concentraciones moderadas o incluso altas, y que hay datos evolutivos que sugieren selección sobre genes del metabolismo del alcohol.