Detrás de este alimento cotidiano se esconde una historia de esclavitud y explotación
En el libro Slaves for peanuts, la periodista Jori Lewis muestra cómo el cultivo y comercio del cacahuete estuvieron ligados a sistemas de esclavitud y trabajo forzado a ambos lados del Atlántico entre los siglos XVIII y XIX. El valor de este alimento como fuente barata de aceite impulsó plantaciones intensivas en África y América.
La demanda europea convirtió al cacahuete en un engranaje más de economías coloniales basadas en la explotación humana. El contraste es llamativo: un producto hoy asociado al ocio y la cultura popular tiene un pasado profundamente amargo. Recordarlo no cambia lo que comemos, pero sí cómo entendemos la historia que acompaña a los objetos más cotidianos.