Un fósil de 121 millones de años muestra que la necesidad de seducción dejó huella en las primeras aves
Mucho antes de los pavos reales, algunas aves ya invertían energía en adornos difíciles de ignorar. Un equipo liderado por el Field Museum y la Universidad de Chicago ha descrito una nueva especie fósil, bautizada como Plumadraco bankoorum, que vivió durante el Cretácico en lo que hoy es el noreste de China.
El animal tenía un cuerpo de unos 15 centímetros, dientes en la boca y una llamativa cola con plumas de hasta 30 centímetros, el doble de su longitud corporal. Los investigadores creen que esas plumas no eran una herramienta para volar mejor, sino para cortejar. Su forma y rigidez sugieren que el animal podía levantarlas y moverlas en exhibiciones visuales, quizá con un efecto parpadeante.
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Imagen de portada: Clark et al