Stephen Grosz ha dedicado su carrera a entender por qué nos aferramos a lo que nos hace sufrir
El psicoanalista Stephen Grosz ha pasado décadas escuchando historias de sus pacientes. En ellas ha identificado un patrón recurrente. No siempre buscamos la felicidad. A veces preferimos formas de malestar conocidas antes que la incertidumbre del cambio.
En esta entrevista publicada en El País nos habla de su trabajo, que se sitúa en la intersección entre la clínica y la narrativa. Grosz argumenta que entender una vida no consiste en diagnosticarla, sino en escucharla con atención. Sus reflexiones exploran cómo repetimos patrones emocionales incluso cuando nos perjudican.
Más que ofrecer respuestas cerradas, el enfoque de la entrevista invita a formular mejores preguntas, como por qué elegimos ciertas relaciones, por qué evitamos otras y hasta qué punto estamos dispuestos a cambiar.