Las fotografías retocadas con inteligencia artificial pueden introducir errores en las bases de datos utilizadas para estudiar la biodiversidad
Las plataformas de ciencia ciudadana acumulan millones de fotografías, vídeos y grabaciones aportados por aficionados. Estos registros ayudan a conocer la distribución de las especies, detectar cambios en sus poblaciones e identificar la llegada de organismos a nuevos territorios.
Pero algunos investigadores denuncian que cada vez es más frecuente encontrar imágenes falsas o modificadas en grandes bases de datos como iNaturalist, WikiAves o la Biblioteca Macaulay. Algunas son creadas para engañar pero otras simplemente se alteran para mejorar su calidad.
El problema es que, al retocar una fotografía, las herramientas de inteligencia artificial pueden inventar detalles o eliminar características esenciales para identificar una especie. En Brasil, una imagen manipulada convirtió aparentemente un ave común en una especie que nunca se había registrado en el país.
Podéis leer más en El Diario.