Muchas comunidades convierten el habla en silbidos que pueden ser audibles a kilómetros de distancia
En varias regiones del mundo existen lenguas silbadas. Una de las más conocidas es el Silbo Gomero, en la isla canaria de La Gomera. Permite transmitir mensajes complejos a larga distancia, adaptando el castellano a patrones de frecuencia y tono.
Desde el punto de vista acústico, el silbido concentra energía en bandas estrechas de alta frecuencia. Eso facilita que el sonido viaje más lejos en entornos montañosos y con ruido ambiental bajo.
Estudios fonéticos han mostrado que estas lenguas no son códigos simples. Conservan rasgos estructurales del idioma base, aunque reducidos. El cerebro de los hablantes procesa los silbidos en áreas similares a las del lenguaje hablado.
Lejos de ser una curiosidad folclórica, son un ejemplo de plasticidad lingüística y adaptación al entorno físico. La geografía también modela la forma en la que hablamos.
Foto de portada: Tino Prieto