Errores sociales – 1 (respecto a la ciencia, educación, economía y otras diversas materias)

Acabo de recibir un comentario a uno de estos blogs en los que se me recomienda que no me meta en asuntos ajenos, por ejemplo, en economía. La sociedad ateniense, de donde deriva el dicho de “¡zapatero, a tus zapatos!” condenaba a los proletarios a una única actividad de por vida. Si eras zapatero, no podías soñar nuca en ser alguien de la oligarquía que disfrutaba de las riquezas atenienses (obtenidas del botín de sus guerras, donde los que morían eran esos proletarios que solo se podían dedicar a sus zapatos).

 

Menos mal que eso, que se mantuvo (con el apoyo de la otra oligarquía que gobernó durante 1200 años en Europa) se acabó con la Revolución Francesa. Hoy cualquiera de nosotros podemos, al menos, hacernos preguntas sobre otra cosa que nuestros zapatos, y lo que yo suelo hacer en este blog es preguntar.

 

Por ejemplo, la pregunta que me llevo haciendo desde hace mucho tiempo es la idea keynesiana de que el dinero no es necesario que salga del banco. Si existe una cantidad X de dinero, contra esa cantidad podemos pedir un préstamo, y sobre este préstamo otro, y así indefinidamente. El resultado es un inmenso flujo de dinero virtual, que exige, para mantenerse, una huida hacia adelante sin límite teórico, puesto que si se pone ese límite en algún momento, el esquema colapsa.

 

Lo que falla aquí, lo que le falló a Lord Keynes, es la idea de una Tierra infinita. En 1945 no consiguió  pensar que los recursos (petróleo, minerales, suelo, nutrientes en el océano) se podían agotar en algún momento.

 

Lord Keynes, con toda su inmensa sabiduría ( y su inmensa arrogancia)  desconocía, sin embargo, la historia de la cultura  Maya y la de los indios Pueblo de Arizona.   Estas dos culturas ( y la romana, la babilónica, y otras muchas) partieron, en su desarrollo, del principio de que los recursos eran inagotables y que bastaba con explotarlos para vivir bien. Ambas (y la romana, las de Oriente Medio y otras) crecieron sin límite, explotando al 100% los recursos de que disponían, en la carrera de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas, en la que aquella tenía que correr cada vez más deprisa para permanecer en el mismo sitio. Cada vez consumían más y cada vez tenían que destruir mas sus recursos para mantener ese consumo.

 

El problema de Keynes, como los problemas actuales, era un problema de escalas. La mente humana normal, derivada de un millón de años de vivir al día, es incapaz, incluso en mentes tan preclaras como las de ese gran economista, de pensar en la humanidad: Solo piensan en ellos mismos, en sus amigos, en las personas que ocupan un minúsculo intervalo de 40 años, olvidando que la vida no se limita a comer y procrear, que hay algo además de la satisfacción de las necesidades inmediatas. La escala de muchos es un año, la de otros, 4 años, la de los más brillantes, quizá 40. Pero la escala real de la humanidad es de miles y millones de años. Viviendo para hoy, ¿no podemos vivir también desde el ayer y para el mañana?

 

Mi pregunta, sin arrogancia, es:

 

¿Es el crecimiento del PIB (o sea, el consumo) un buen indicador de la riqueza real de un país?

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Economía Ambiental y Sociedad

La economía ambiental es definida como aquella disciplina que estudia el efecto de la economía en el ambiente, la importancia del entorno ambiental para la economía y la forma más apropiada de regular la actividad económica, a través de un equilibrio entre los objetivos ambientales, económicos y sociales. Entendiéndose, a manera de ejemplo, que la generación y emisión de un contaminante es derivado del provecho logrado del trabajo sobre un elemento que contiene a ese contaminante, y la economía ambiental plantea que se obtienen también pérdidas en utilidad derivadas de la contaminación que ocasiona dicho elemento.

Alcanzar una clara idea de la política en la economía ambiental no es sencillo.

Ya que se requiere una consideración compleja de la relación sociedad-naturaleza: 1) la relación riqueza-calidad ambiental, 2) producción de bienes y costos de acuerdo con la contaminación, 3) determinar los daños derivados por la contaminación, 4) preferencias individuales y disposición a asumir los gastos de la contaminación, y 5) binomio conservación y desarrollo.

La economía ambiental aporta a la economía importantes ideas sobre las valuaciones no monetarias. Asimismo la economía ambiental adopta instrumentos desarrollados en la economía para utilizarlos en cuestiones relacionadas con el medio ambiente. También, se pueden precisar las diferencias entre la economía ambiental, la ecológica y la economía de los recursos naturales.

Para entender la importancia de la economía ambiental se debe tener una clara apreciación del nivel de los problemas ambientales. Esta idea se desarrolla considerando una historia reciente de los problemas ambientales, a través del análisis de cómo los dilemas han cambiado en el mundo en las últimas décadas. En segundo lugar describe la forma cómo los países han enfrentado los problemas ambientales y sus estrategias de regulación, especialmente cuando se consideran incentivos económicos para tales regulaciones.

La política ambiental para la toma de decisiones y lograr el equilibrio entre protección ambiental y uso o aprovechamiento del medio. La pregunta se puede responde utilizando un ejemplo en particular: la contaminación ambiental de la zona urbana del gran Santiago de Chile.

Expresado en palabras más sencillas, la utopía de un aire limpio, implica no usar los automóviles, ventaja ambiental que se convierte en una economía ineficiente. La respuesta a la pregunta debe fundamentarse en la aplicación de la eficiencia más conveniente. En este sentido, se revisan dos conceptos básicos de eficiencia: 1) la eficiencia al obtener la cantidad correcta de control de la contaminación y 2) la eficiencia al asignar la responsabilidad del control a los agentes correspondientes. Presentando los métodos para alcanzar los mejores niveles de eficiencia, se trata la eficiencia en el intercambio de bienes, en los mercados, en el intercambio en sí mismo. Será entonces la eficiencia en ese intercambio lo que nos lleva a la eficiencia en la producción y en los mercados, por lo que el equilibrio, o mejor, sentido de la eficiencia, es lograble en la tradicional relación de oferta y demanda.

En economía ambiental, las distorsiones o fallos del mercado son indicadores de problemas ambientales, por lo que se propone la revisión de estos fallos, entendidos como males públicos y externalidades. Puede concluirse, entonces, que las condiciones del mercado son las más deseables cuando el mercado es competitivo. Se destaca que una de las fallas del mercado puede referirse a los vicios existentes en el derecho de propiedad; este derecho bien definido es un requisito fundamental para incentivar la competitividad en el mercado. Uno de los ejemplos utilizados es muy claro, el caso de la basura. Si no hay leyes que prohíban su inadecuada disposición se convierte entonces en no excluible, pero si tales leyes existieran, el sistema de precios funcionará para asegurarse que habrá una forma adecuada para su disposición. Autores de la economía ecológica presentan el teorema de Coase para sustentar una situación de eficiencia en las competencias del mercado.

A efectos de lograr la corrección de los males del mercado, en el caso de la contaminación, se analiza el uso de los impuestos pigouvianos (creados por el economista inglés Arthur C. Pigou, a principios del siglo XX). Si el contaminador paga por unidad de contaminación emitida al ambiente, procurará pagar lo menos posible, corrigiendo así, al menos en teoría, esa desviación del mercado. Asimismo plantea el conflicto entre impuestos y subsidios; en este sentido, el planteamiento será que el contaminador paga a las víctimas de la contaminación por el daño causado o la víctima debe pagar al contaminador para que no contamine. Este conflicto puede observarse en el corto y mediano plazo, y no resolverlo generará una competencia imperfecta en el mercado, generando entonces mayores distorsiones. (No se debe olvidar que uno de los principios de la Ley de bases del Medio Ambiente chilena 19.300 es “el que contamina paga”).

El caso del control de la contaminación, aun a través de la aplicación de impuestos pigouvianos, requiere la intervención del Estado, la acción gubernamental. Esta acción, además de los impuestos, puede orientarse a señalar el tipo y cantidad de contaminación permitida, pero no siempre esta acción se verá coronada por el éxito, resultando que algunas formas de intervención son mejores que otras.

el procedimiento de la regulación, aplicada a través del comando y control o con incentivos económicos. Asimismo presentar en forma detallada el manejo de estrategias de impuestos sobre emisiones y sobre permisos transferibles, destacando cómo éstas pueden variar en el tiempo y el espacio sobre la cual se aplican.

La toma de decisiones, por parte del Estado, para imponer estrategias de control, debe estar muy bien sustentada en el sentido de que la relación entre contaminación y daño generado por la misma sea una relación causal muy clara, para poder entender el valor real de reducir el riesgo. Aquí la información real y objetiva tiene una gran importancia y, por lo tanto, un costo también importante, costo que puede irse minimizando cuando interviene el sentido de responsabilidad de las partes involucradas.

La importancia de la competencia, tanto al nivel internacional como nacional, al momento de establecer políticas de control de contaminación ambiental, fundamentándose en lo que sucede en un país. No es lo mismo que puede ocurrir en otro, pero la situación de uno sí puede influir en otro, considerando la diferencia de ingresos, y pudiendo sustentar el principio que a mayor ingreso per cápita menos contaminación o puede ocurrir que en un principio la contaminación disminuya y luego se incremente. Este hecho puede estar relacionado con el principio de que un Estado pudiera establecer regulaciones ambientales poco rigurosas con la idea de incrementar el atractivo de capitales y, por consiguiente, lograr el incremento del empleo.

Las reflexiones sobre competencia ingreso-contaminación, pueden conducir a la definición de países "paraísos de la contaminación", lo que generaría problemas ambientales definitorios de subdesarrollo y cuya alternativa es la de acuerdos internacionales, caracterizados por un complejo proceso de cumplimiento.

Las estrategias para la definición de regulaciones ambientales óptimas, al nivel de empresas, sustentadas en la evaluación de las consecuencias que puedan generar tales regulaciones. Asimismo analiza la demanda de los productos ambientales y su significado en el mercado, destacando las ventajas de los mismos, a diferencia de aquella teoría sobre la idea de que la inversión ambiental restringe el crecimiento económico.

"preferencia revelada", definida como la preferencia por bienes ambientales a partir del comportamiento observado en las transacciones de mercado. Los valores de preferencia se propone medirlos a través del denominado "precio hedónico", que permite medir el precio de las cosas con diversos niveles de contaminación, e intentar ver cómo se modifica ese precio cambiando los niveles de contaminación y todo lo demás se mantiene constante. El ejercicio se realiza primero sin considerar la mano de obra y después tomándola en cuenta como valor móvil. Otra forma de preferencia la revelan los productos ambientales en sí mismos, como un parque nacional, cuyos productos comerciales permiten su disfrute. Otro caso es el ruido, cuyos productos comerciales podrían contribuir a reducir su efecto negativo.

Cuando se trata de grandes proporciones de bienes ambientales, son consideradas a través de los denominados "mercados construidos", o valoración de bienes ambientales por su simple existencia, sin relacionarlo con el uso posible, como el de una vista panorámica de un área determinada. Se presentan dos tipos de mercado construido: el hipotético y el experimental. El primero consiste en preguntar al cliente potencial cuánto pagaría por un bien, si hubiera un mercado para ese bien. El segundo, el experimental, se construye en todas sus características al nivel de laboratorio.

Una amplia bibliografía e índices onomástico y analítico completan esta obra de la economía ecológica que en chile la estamos dejando a un lado en las facultades de economía y permitir una amplia visión, sobre la importancia y aplicación de la economía ambiental en la realidad del mundo de hoy.

Francisco Gabler

Secretario Acción Ecologica Chile.

¿Qué relación podría existir entre el PIB y la contaminación?

yo digo nque eres un pendejo y ya callate estupoido por que tu presdencia contamina mas que nada.

Carolina…su relación se establece en los flujos externalizados, que tiene el producto interno bruto, de un pais o una economia determinda, por ejemplo los materiales extraidos y recolectados, para una importación, la economia acomula estos materiales y la salida de este flujo son las emisiones y los residuos que estas generan. apesar de que el PIB no estima estas variables. Si tienen una relación directa desde el punto de vista de la economia, de como calcular, estimar los avances y compromisos de las naciones y gobiernos en este ambito.

es mas algunos economistas hacen mencion del PIB verde, como una modificacion al PIB convencional.

El PIB no es un indicador de calidad de vida o bienestar, tan solo material.

Debido a estas criticas se han propuesto medidas relacionadas con el PIB, que contabilicen las externalidades negativas y el efecto de la actividad económica sobre el medio ambiente, para tener una medida más inclusiva y más directamente relacionada con el bienestar social, como por ejemplo el Índice de Bienestar Económico Sostenible (IBES).

Atte.

Francisco Javier Gabler.

Ingeniero en Seguridad y Medio Ambiente.

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