Medio Ambiente: Un pequeño obstáculo a un expolio que no cesa.

Ayer venia una muy buena noticia en El Mundo:

Desde hace mucho tiempo, desde que los castellanos encontraron que un buen golpe a las haciendas al sur del sistema central, o los aragoneses/catalanes sobre el Ebro producía mucha más riqueza que la labor de labrar una tierra dura y áspera con pocas lluvias, desde aquel momento la cultura española es tratar de hacer dinero no mediante el trabajo o la inteligencia, sino mediante -la suerte-.

La suerte de encontrar una granja desprotegida, la suerte de encontrar un yacimiento, un placer, oro en unas islas, de acuchillar a una población para robar su riquezas, o de capturar a unas personas de piel negra para hacerlas morir en el interior de una mina.

Hay formas distintas de construir riqueza: Cultivar la tierra o trabajar la materia inanimada. La primera forma proporciona energía, la segunda permite distribuir esa energía entre muchos cuando la primera produce en exceso y hay mas personas de las necesarias para la captura energética.

Estas dos formas generan riqueza para todos, no estrictamente por igual, pero de una forma nivelada, con pequeños valles y colinas.

La otra es la buscada en una cultura del expolio.

El Algarrobico, el complejo Maria Isla de Valdecañas, lo que se quiere hacer en la Almoraima: Perlas encontradas en el camino, pepitas de oro que la tierra ha escupido y alguien encuentra, -la suerte-.

La captura de energía con el trabajo de todos, su reparto a todos, para que todos puedan crear y construir riqueza, eso esta fuera del substrato mental español (y de otros muchos sitios, quizás del substrato mental humano, tras milenios de robos descarados de unos sobre otros).

La cultura del expolio deriva (al menos en las tres religiones del Libro) de las ideas de un pueblo primitivo que maldijo el trabajo.  Trabajar, es, como dicen los Biblia de la cultura judía, una maldición divina. Ese texto que ha formado parte de la educación de media humanidad durante al menos 2000 años, es una de las horribles razones de esta inmensamente desagradable cultura del pelotazo. Si las primeras palabras que escucha un niño o una niña son los primeros versículos del Génesis, le queda desde entonces un horror al trabajo que se propaga, implícito, a lo largo de toda su vida.

Solo mediante una educación que hoy borre de raíz esa y otras muchas estupideces escritas por y para una cultura de hace 3000 años, y que desde la infancia muestre a los niños la realidad, la realidad de que trabajar es lo racional en el ser humano, solo así podremos pensar en acceder a otro sistema de vida, una vida en la cual esa realidad, que el trabajo es la verdadera dignidad de las personas, que en vez de ser un castigo es la posibilidad que tenemos cada uno de realizarnos como seres racionales, solo mediante ese cambio de educación podremos esperar otra vida algo mas digna de esta en la cual los pobres pagamos a los ricos, en un sistema de Robin Hood a la inversa.

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