Elementos de Higiene Pública o el arte de conservar la salud de los pueblos

En este post quería hacer hincapié en una de las medidas más importante en la prevención de las enfermedades infecciosas y de los brotes epidémicos que es la H I G I E N E en sus múltiples acepciones: personal, de los alimentos, del medio ambiente, etc… No renuncio a dar la lata con el tema de la higiene y para abrir boca recurro al año 1871, después de varias epidemias de cólera que hubo en España y a un texto del Dr. Pedro Felipe Monlau donde expone los elementos de la higiene Pública lo cuales no han perdido su vigencia. Especialmente interesante es el enfoque de género y la relación con los medios de comunicación. ¡NO SE LO PIERDAN!

“Cuando las epidemias son leves, ó atacan á corto número de individuos, ó no terminan por la muerte, apenas llaman la atención; pero cuando acometen á muchos individuos, y cuando muchos de los invadidos mueren, entonces entra el terror, y con él notable aumento de mortandad. En este último caso, es lo ordinario y normal que nada se tenga prevenido, y que la epidemia coja á las autoridades y á los particulares entregados al más dulce abandono; lo regular es que durante la epidemia, reine el más amable desconcierto; y por último, es infalible que terminado el azote, renace la confianza, se dan al olvido poco á poco pérdidas y sinsabores, nadie se acuerda más de los proyectos de reformas higiénicas que el miedo hizo concebir, y la ciudad queda perfectamente en disposición de volver á sufrir otra epidemia que la encontrará tan desprevenida como la halló su antecesora. Esto podrá no ser lógico ni racional, pero es verdad.

 

 

 Zanjas para infraestructuras de saneamiento

Fuente: Ángel Ezpeleta Nicaragua año 2000

 

En todas épocas, y sobre todo en las de epidemia ó contagio las medidas higiénicas han de tomarse con tiempo. Son medidas de higiene individual, por ejemplo, el no trasnochar, la sobriedad, el aseo personal, hacer un ejercicio diario moderado, respira aire del campo, etc. Son medidas de higiene pública, verbigracia, la limpieza de las calles y plazas, la severa inspección de la calidad de los comestibles, cerrar ó trasladar á distancia los establecimientos insalubres, observar las debidas reglas en la inhumación de los cadáveres, asistir á los menester ventilar y salubrificar las cárceles, los hospitales, hospicios, presidios, cuarteles etc. Todas estas medidas son excelentes, pero no se espere de ellas toda la eficacia apetecida y que realmente tienen, si se toman á última hora cuando el enemigo está llamando á las puertas, ó ha penetrado ya, quizás, en la plaza.
 
Las medidas higiénicas han de seguirse aplicando con perseverancia. ¿Qué vale ser sobrio dos ó tres días, si luego se vuelve á la intemperancia (falta de templanza)? ¿De qué sirve dictar  medidas de policía urbana que se cumplen hoy y caen en desuso mañana? Es indispensable la constancia, si se quieren alcanzar efectos seguros y duraderos; así como la virtud es el hábito de obrar bien, y el vicio es de obrar mal, la salud y la preservación no pueden resultar sino de la observancia habitual y constante de los preceptos higiénicos.

El agua del grifo se llevo la falta de higiene personal

Fuente: Ángel Ezpeleta Nicaragua año 2000

 

Otra advertencia: las medidas higiénicas han de aplicarse simultáneamente y en toda su extensión. No basta, por ejemplo, no trasnochar, y al propio tiempo abusar del vino ó de los licores. No basta mandar limpiar las calles y recoger los pordioseros, y al propio tiempo descuidar la policía de los mercados, el régimen de los establecimientos de beneficencia, etc. Las medidas higiénicas deben aplicarse en conjunto, y seguir en todo un verdadero sistema general de preservación.
 
Digamos, por conclusión, que las medidas higiénicas han de ser perfectas y cabales. También suelen adolecer de imperfección las medidas higiénicas que toman, así los particulares como los pueblos. Hay individuo que cree cumplir con las prescripciones de la limpieza personal, mudándose la camisa con más frecuencia de la ordinaria, pero olvidando el cuidado de la piel y de los emunctorios (lo que se excreta) principales del cuerpo (orina y heces) Hay alcalde que cree haber llegado  al ápice de la perfección mandando blanquear el exterior de las casas sin hacer nada en su interior. Téngase presente, pues, que as¡ como no podemos fiarnos de una hombría de bien á medias, tampoco hay que esperar gran eficacia de una higiene a medias.
 
 Las autoridades no deben limitarse á cumplir las reglas de higiene pública que les incumben, y á recordar á los particulares las de higiene privada, sino que interesa que compelan á éstos á observarlas en aquellos casos en que de su inobservancia puden resultar peligros para los vecinos.”
 
 

 

 

Puesto de agua comunitario

Fuente: A. Ezpeleta Nicaragua 2000

 

En el momento en que las autoridades de salud estén convencidas de la existencia de una epidemia “debe manifestarlo sin ambajes ni dilaciones á la población, y declararla de oficio en estado de epidemia ó de sospecha, según los casos. El silencio oficial ó el disimulo, podrá tener sus ventajas en las grandes capitales; pero ofrece gravísimos inconvenientes. Son los primeros, que el público no se cuida, y que las autoridades no toman medidas para no alarmar. De aquí resulta que cuando la epidemia crece de súbito (como en Madrid, en Octubre de 1865)esta epidemia fue de cólera, el pánico es horrible, nada hay preparado, se consterna el vecindario, se atortolan los funcionarios, la fuga es desesperada y expuesta para los mismos fugitivos y para los pueblos adonde emigran, y en resumidas cuentas, se pierde en horas lo que se creyó ganar con algunos dias de silencio ó de disimulo. Por otra parte, se engaña callando á los forasteros y viajeros, y se compromete la salud de otros pueblos ó países, dando patentes limpias. Los intereses de la industria y del comercio, únicos que pueden ganar con tales ardides, no valen tanto como las vidas de los ciudadanos.
 
A la par que se publique la declaración oficial del estado de epidemia se imprimirá y circulará con profusión una Instrucción popular que contenga los consejos más adecuados para preservarse de la enfermedad los que permanezcan ó deban permanecer en una población. Es imposible indicar cuáles hayan de ser los primeros socorros naturalmente han de variar según la índole de la epidemia, ni tampoco cabe dar aquí un régimen preventivo que se acomode por igual á todos los sexos á todas las edades, á todos los temperamentos y á todas las condiciones y circunstancias. Podemos, empero, asegurar que todo el mundo se hallará bien con la observancia de los preceptos que siguen: habitar en pisos o barracas espaciosas, bien ventiladas y bañadas por mucha luz; llevar vestidos que preserven mucho de la humedad y del efecto de las vicisitudes atmosféricas; cuidar minuciosamente de la limpieza personal, y tomar algún baño ligeramente jabonosos ó alcalino, que limpie la piel sin debilitar el cuerpo; usar alimentos sanos, frescos, nutritivos, de fácil digestión, y siempre con sobriedad; usar con gran moderación de los alcohólicos, pues está observado que los borrachos, junto con los tragones, los débiles y los pobres, son los que más pábulo dan á todas las epidemias; ejercitar el cuerpo al aire libre, y por sitios elevados; dormir un sueño bastante prolongado, no saliendo de la habitación mientras el sol está debajo del horizonte; huir de la tristeza, del miedo, de la cólera y de toda pasión, así exaltante como deprimente; y remediar en el acto la menor indisposición que se sienta.
 
Los particulares, en sus casas, deben procurar la ventilación necesaria, barrer los pisos, lavar las ropas, desinfectar las letrinas, las bacinillas, los fregaderos, etc. Las autoridades, por su parte, deben cuidar de destruir la infección procedente de las alcantarillas, de los meaderos públicos, de los mataderos, demás establecimientos insalubres, de las acequias, de los mercados, etc., etc. De consiguiente, la desinfección debe ser cuidado profiláctico permanente; y este cuidado será tanto menos trabajoso, cuando más asiduo y habitual se vaya haciendo.
 

 

Isabel Méndez Navas Socióloga Salubrista

 

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Comentarios

Querida Isabel,

He disfrutado muchisimo leyendo este post "histórico". Me ha sorprendido la actualidad en la descripcion de lo que pasa cuando llega una epidemia y cuando se acaba. Totalmente actual!

Las recomendaciones higienicas colectivas son todo un programa politico, las individuales son todo un programa moral.

Sin embargo, definitivamente no me siento identicado como salubrista de la recomendación de "huir de toda pasión"…;)

Un abrazo.

Isabel, que felicidad de artículo.

Me maravilla y alucina ver como las cosas nunca cambian: si el pueblo no se entera y las cosas no se salen de madre aquí no ha pasado nada y si se enteran o se desborda…ellos han hecho todo lo que había que hacer.

Y mientras, por detrás y si te dejan, los técnicos hacen calladamente su trabajo, naturalmente nunca reconocido, para que el problema se pueda solucionar.

Y estamos en el siglo XXI, como si estuviéramos hace un par de siglos.

Todos los días me pregunto porque tenemos esta vocación de hacer las cosas lo mejor que sabemos e intentar que ningún brote-epidemia se desborde si ¡AQUÍ NUNCA PASA NADA! y si pasa la culpa siempre es nuestra.

Felicidades por tu artículo y que nada ni nadie nos pueda torcer.

besos

este articulo esta super, es muy bueno, lo ley todo y me ayudo mucho con la tarea

esto es una porqueria yo me baño una vez al mes y no pasa nada nunca me sepillo no uso zapatillas y no me peino esto no sirve disq de igiene publuica a mi q me importa e ma ni igiene peisonai.

yo te felicito por toda la infomacion,es muy importante pero quiciera mas informacion directa sobre la higiene publica

El contenido del libro que citas, después de tantos años, sigue siendo válido. Tengo la suerte de disponer de dicho libro aunque un poco deteriodado.

Saludos cordiales.

muy bueno pero me estoy volviendo locaa buscando el origen del lugar de ALIMENTOS INDUSTRIALE-ELEMENTOS DE HIGIENE PERSONALL Y MATERIALES DE CONSTRUCCIO y no quiero que me pongan un 1 (unooooo) :(

en este articulo me ayudo mucho para saber mucha cosa q nosabia y para aser mitarea mil gracia bay att. luz isabel hernandez cruz

yo me en cuentro este texto muy interesante por nos dice todo lo k de bemos aser en casos k no se practik la higuiene publica en tu casa o en tu barrio.

Estupendo artículo, felicidades Isabel. Hoy en día es muy importante la desinfección en todos los sitios.

(requerido)

(requerido)


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