Tuberculosis, actualización de una enfermedad reemergente

El día 24 de marzo se va a celebrar el “Día Mundial de la Tuberculosis”, vaya por delante que tal y como están las cosas no hay mucho que celebrar, el descenso en la incidencia, prevalencia y mortalidad de esta enfermedad, que tuvo lugar tras la aparición de los antibióticos, duró más bien poco y con la aparición en escena del SIDA todo lo que se había adelantado se transformó en un recrudecimiento de la enfermedad y en una dificultad cada vez mayor de encontrar un tratamiento curativo debido, entre otras cosas, a que la duración del tratamiento es muy larga: 18-24 meses, llevando al incumplimiento de los tratamientos por parte de los enfermos, lo que condujo a la aparición de cepas multiresistentes al arsenal terapéutico habitual.

Esta enfermedad es muy interesante y todo lo que podamos saber de ella muy valioso por eso vamos a contar con unos colaboradores de excepción, que desde sus weblogs hablarán de otros temas relacionados:

Emilio Cervantes, desde Biología y pensamiento, hablará en un futuro más o menos cercano sobre Koch y

Miguel Vicente, desde Esos pequeños bichitos, también abordará el tema desde la perspectiva que el considere más interesante.

Miguel Vicente ha escrito un delicioso acercamiento a la vida y trabajo de Robert Koch en su artículo: Robert Koch: científico, viajero y  enamorado

y nos introduce en el mundo desconocido de la vida latente y de las resistencias a los tratamientos en este otro: Desenmascaradas: la complejidad de la cubierta de las Mycobacterias se confirma

Emilio Cervantes nos completa el cuadro de Koch en su artículo: Lo importante y lo accesorio en la Ciencia: lección de Cajal con ejemplo de Koch.

 

Creo que con todos estos artículos podemos tener una visión más amplia de cómo pueden complementarse y enriquecerse diferentes disciplinas


¡Por favor no os los perdáis!


¡Gracias amigos!

Esta vez no voy a referirme a mi libro de cabecera (Benenson), me gusta más como aborda la enfermedad el Mandell: Enfermedades Infecciosas, Principios y Práctica.

 

La tuberculosis es una infección que a menudo dura toda la vida, causada por dos especies de micobacterias, Mycobacterium tuberculosis y Mycobacterium Bovis.

 

 Mycobacterium tuberculosis

 

Estas bacterias pueden causar enfermedad prácticamente en todos los órganos del cuerpo humano, aunque casi siempre es el pulmón el órgano afectado siendo más raras las tuberculosis óseas,  renales, meningeas etc. La forma pulmonar es la más frecuente  y prácticamente la única contagiosa.

Histológicamente, se caracteriza por la formación de granulomas.

 

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa tan antigua como la humanidad.  

Existen evidencias paleopatológicas de tuberculosis espinal en esqueletos del neolítico y precolombino y en restos del Antiguo Egipto. Los médicos griegos usaban el término phtisis para indicar su carácter consuntivo. Sin embargo, ésta enfermedad no constituyó un problema importante hasta que las condiciones de hacinamiento de la vida urbana de las primeras épocas de la revolución industrial crearon las circunstancias epidemiológicas favorables para su diseminación.

En los siglos XVII y XVIII fue la causa de la cuarta parte de las muertes en adultos de Europa.

Sus características clínicas: tos, hemoptisis (expectoración sanguinolenta), fiebre prolongada y consunción eran bien conocidas, pero nadie se ponía de acuerdo sobre su etiología.

  • En el sur de Europa se consideraba que era contagiosa.
  • En el norte, su aparición en grupos familiares, llevó a considerarla una predisposición familiar
  • Virchow pensaba que era una neoplasia

 

El agente etiológico es el Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch o el Mycobacterium bovis. 

 

crecimiento en medio de Lowenstein

 

El mecanismo de transmisión se produce desde una persona enferma a una sana por vía aérea cuando al toser, hablar, cantar, gritar, etc. emite al ambiente bacilos tuberculosos que son inhalados por otras personas llegando así hasta el pulmón e infectándolo.

 

El organismo humano se defiende muy bien contra esta bacteria:

  • 90% de las personas que se infectan no desarrollan la enfermedad, es decir, estar infectado NO ES SINÓNIMO DE ESTAR, O DE QUE SE VAYA A ESTAR, ENFERMO

 

  • El 10% restante de las personas infectadas,

v      Un 5% va  a tener latentes un pequeño número de gérmenes durante periodos  muy largos de tiempo, pueden ser décadas, y al final desarrollar la enfermedad o no.

v      En el otro 5%  de los  infectados, la enfermedad va a aparecer con gran probabilidad entre los dos meses y dos años posteriores a la infección.

 

El hacinamiento y la convivencia en espacios cerrados y mal ventilados aumentan el riesgo de contagio. Las personas que presentan mayor riesgo son los convivientes en el mismo hogar o que comparten dormitorios en instituciones cerradas como colegios,  residencias,  prisiones, etc. En un contacto breve, aunque sea frecuente es poco probable que se contagie la enfermedad.

 

 

 Tradicionalmente la tuberculosis ha tenido  mala imagen social debido a que hasta los años 40 padecerla era sinónimo de muerte. Hoy la tuberculosis es una enfermedad perfectamente curable.

 

CÓMO SE DETECTA LA INFECCIÓN PRECOZMENTE

La infección por tuberculosis, que no es sinónimo de enfermedad, se detecta con la prueba de Mantoux, también conocida como prueba de la Tuberculina. Consiste en una inyección subcutánea de 0,1 ml de un preparado específico, en el antebrazo.

 

Si el resultado es positivo se traduce por una reacción que produce una zona indurada y roja en el punto de la inyección, esta reacción aparece en un plazo de 2 ó 3 días y desaparece espontáneamente, sin que tenga mayor importancia.

 

La prueba se considera positiva en función de los milímetros de induración y de otras circunstancias personales del individuo como los antecedentes de vacunación frente a la tuberculosis. El resultado positivo de la prueba significa que el individuo en algún momento de su vida ha tenido contacto con el bacilo tuberculoso y en ningún caso significa que esté enfermo.

 

Si el resultado de la prueba es positivo se seguirá el protocolo diagnóstico que con toda probabilidad consistirá en: realizar una radiografía de tórax para saber si la persona está enferma o sólo infectada. En caso de que la radiografía sea normal, es decir que no se aprecien lesiones compatibles con tuberculosis, y si la personas tiene  menos de 35 años se recomienda la realización de quimioprofilaxis con isoniacida durante seis meses.

 

En el caso de que en la radiografía se aprecien lesiones compatibles con tuberculosis, se realizarán cultivos de esputos y será el neumólogo el que ponga el tratamiento correspondiente.

Si la reacción es negativa  es necesario repetir la prueba de la tuberculina pasados dos meses.

 

No voy a seguir hablando de la tuberculosis, os recomiendo que escuchéis a mi querido amigo Rogelio López Vélez que sabe mucho más que yo de esta enfermedad.

 

 

   

En post sucesivos Isabel Méndez os hablará de:

 

 

Consuelo Ibáñez Martí médico salubrista y epidemiólogo

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