Epidemiología y control de la sarna o escabiosis

La sarna es una infestación de la piel causada por un ácaro microscópico llamado Sarcoptes scabiei. Esta infestación ocurre a menudo en todo el mundo y afecta a personas de todas las razas y clases sociales. La sarna se contagia rápidamente en condiciones de hacinamiento, donde es frecuente el contacto directo de la piel entre las personas, como hospitales, instituciones cerradas, guarderías, residencias de ancianos, etc.

Clínicamente se caracteriza  prurito intenso en la piel que se manifiesta donde se localizan las pápulas, vesículas o surcos lineales diminutos que contienen los ácaros y sus huevos. En los varones, son frecuentes las lesiones en la cara anterior de las muñecas y los codos, en los pliegues axilares anteriores, la cintura, los muslos y los órganos genitales externos. En las mujeres, a menudo están afectados los pezones, el abdomen y la porción inferior de los glúteos. En los lactantes se puede afectar la cabeza el cuello, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Estas zonas suelen estar indemnes en las personas de mayor edad.

El prurito es intenso, especialmente en la noche. Prácticamente no existen complicaciones, salvo infecciones en la zona donde se haya producido un rascado intenso.

En las personas inmunodeficientes y en los pacientes ancianos, la infestación, a menudo, se manifiesta como una dermatitis generalizada, distribuida más allá de los surcos, con descamación extensa y, a veces, vesículas y costras; puede haber un prurito leve o estar ausente (Sarna Noruega)

El Agente etiológico es Sarcoptes scabiei, un ácaro. El ácaro es relativamente lábil fuera del cuerpo de una persona, no sobreviven más de 48 a 72 horas. En el cuerpo de una persona, el ácaro adulto femenino puede sobrevivir hasta un mes.

Como ya hemos dicho la sarna es una afección que se produce en todo el mundo. Las epidemias de sarna se ven favorecidas por la pobreza, la falta de higiene y el hacinamiento debido a las guerras, los desplazamiento de refugiados y las crisis económicas No obstante, una reciente ola de infestación en Estados Unidos y Europa se presentó en todos los niveles socioeconómicos, y en personas y grupos con todo tipo de hábitos de higiene personal.

El reservorio para la sarna (Sarcoptes escabiei) son los seres humanos. Hay especies de Sarcoptes y otros ácaros que producen enfermedad en animales y que pueden vivir en las personas pero que no se reproducen en ellas, de modo que si un animal está infestado por Sarcoptes y está en contacto cercano con personas, el ácaro puede meterse debajo de la piel de esas personas y causarle un ligero prurito e irritación de la piel. Este ácaro muere en un par de días, no se reproduce y no se necesita ningún tratamiento. En realidad quién sí necesita tratamiento es el animal.

Modo de transmisión: Los parásitos se transmiten por contacto directo y prolongado con la piel infestada, y también durante las relaciones sexuales. La transmisión de los ácaros a partir de la ropa interior y de cama solo se produce si la ropa fue contaminada en ese mismo momento por personas infestadas. Los ácaros pueden penetrar en la piel en dos minutos y medio. Las personas con el síndrome de sarna noruega son muy contagiosas, por el gran número de ácaros presentes en las escamas que se desprenden.

El periodo de incubación en personas sin exposición previa al ácaro, de dos a seis semanas antes de la aparición del prurito. Las personas que ya han estado infestadas manifiestan síntomas de uno a cuatro días después de la nueva exposición.

La transmisibilidad de la sarna persiste mientras no se destruyan los ácaros y los huevos por las medidas terapéuticas, por lo regular después de uno o a veces dos ciclos de tratamiento, con un intervalo de una semana entre ellos.

Susceptibilidad: en las personas previamente infestadas, menos ácaros logran penetrar y establecerse en la piel en comparación con quienes no han sufrido exposición previa; Las personas inmunológicamente deficientes son susceptibles a la superinfestación.

METODOS DE CONTROL

Las medidas preventivas son simplemente educar a la población y a la comunidad médica sobre el modo de transmisión, el diagnóstico temprano y el tratamiento de los pacientes infestados y de los contactos.

Control del paciente, de los contactos y del ambiente inmediato

Aislamiento: debe excluirse de las escuelas y centros de trabajo a todas las personas infestadas hasta el día siguiente al tratamiento.

Desinfestación concurrente: los ácaros y sus huevos se destruyen si se lava la ropa interior, prendas de vestir y de cama utilizadas por el paciente durante las 48 horas anteriores al tratamiento utilizando el ciclo caliente tanto de la lavadora como de la secadora de ropa; Si por las características de la ropa, no se puede utilizar un ciclo de agua caliente, esta se debe de planchar a la mayor temperatura.

Investigación de los contactos y de la fuente de infestación: es necesario buscar los casos no notificados y no diagnosticados entre los compañeros de un caso y los miembros del núcleo familiar; es rara la infestación de un solo individuo en una familia. Hay que dar trata miento profiláctico de las personas que hayan tenido contacto cutáneo con personas infestadas incluidos los miembros de la familia y los contactos sexuales. (El tratamiento profiláctico es el mismo que el tratamiento específico)

Tratamiento específico: el tratamiento de elección para los niños son las permetrinas, de uso tópico, al 5%. Otra opción son las aplicaciones tópicas de hexacloruro de gamma benceno al 1% (lindano o gamaexano). Éste está contraindicado en los recién nacidos prematuros, y debe usarse con cautela en los lactantes menores de 1 año de edad y en las embarazadas.

Los detalles del tratamiento varían según el fármaco por lo que es necesario seguir fielmente las indicaciones de su médico En general, el tratamiento se hace por la noche y al día siguiente, se toma una ducha y se cambian las ropas personales y de cama por otras limpias Debe tratarse al mismo tiempo a todos los miembros afectados  y contactos del grupo familiar o de la comunidad que tienen un contacto estrecho, para evitar la reinfestación. El prurito, en los afectados, puede persistir durante una o dos semanas; esto no debe considerarse como signo de fracaso terapéutico ni de reinfestación. En raras ocasiones, aproximadamente 5% de los casos, puede ser necesario un segundo tratamiento después de un intervalo de 7 a 10 días si sobrevivieron huevos al primer tratamiento.

 

Isabel Méndez Navas

Socióloga Salubrista

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