Salud Pública y Biopolítica (1): Introducción

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

 

Salud Pública, instrumento de emancipación o de regulación de las poblaciones

 

¿Es la Salud Pública un instrumento de emancipación de las poblaciones, ayudando a éstas a conocer la raíz social de las enfermedades y de las muertes prematuras, y a través de esta “toma de conciencia”, a que adopten decisiones (personales y colectivas) de transformación de la sociedad y de las políticas publicas, hacia una mayor salud y bienestar colectivos? O bien ¿Es la Salud Pública un mero instrumento o mecanismo de control, normativización y sujeción de las poblaciones, propio de lo que Michel Foucault (y otros autores) denominaron como Biopolítica? ¿Deberíamos ser conscientes, los que trabajamos en Salud Pública, que ésta es realmente una tecnología política, que busca regular los grandes procesos biológicos que afectan a la población en su conjunto (natalidad, mortalidad, morbilidad, vejez, siniestrabilidad,…), a través de imponer una normatividad, de vigilar lo anormal y de controlar que no se sobrepasen en demasía estos limites y normas (en situaciones de brotes epidémicos, sobremortalidad, agregación de casos de cancer, adicción a drogas ilegales, catástrofes ambientales, etc.)?

 

Michel Foucault, con “look” rockero

¿Es esta regulación tan sutíl (e incluso, diría, perversa) que es capaz de utilizar para sus fines de sujeción y control, términos y conceptos surgidos de las culturas de resistencia al poder, como “empoderamiento”, “participación comunitaria”, “promoción de la autonomía”, muy presentes en áreas propias de la Salud Pública, como es la Promoción de la Salud?

 

Los que trabajamos desde hace muchos años en la Administración de Salud Pública y nos hemos enfrentado a fracasos y frustraciones, a la hora de aplicar en nuestra acción profesional y en nuestras instituciones y territorios, las ideas y modelos estilo Declaración de Alma Ata, Modelo Lalonde, Ciudades Saludables, Nueva Salud Pública, etc. ¿deberíamos dejar de buscar el origen de tales bloqueos en el contexto coyuntural institucional y político en el que vivimos (“No se pueden alcanzar los objetivos de la OMS, estilo Salud Para todos en el año 2000, o de la ONU, estilo Agenda 21, con gobiernos de derechas y políticas neoliberales”)?; ¿deberiamos dejar de esperar a las posibles nuevas condiciones que abran las próximas elecciones y, en vez de ello, considerar que el problema y los límites están en nuestra propia profesión y en la misión intrínseca y a largo plazo que juega la Salud Pública como instrumento de control, que va mas allá de los tiempos cortos marcados por los periodos legislativos y la correspondiente sucesión de gobiernos de derecha e izquierda en un sistema político como el nuestro?.

 

 

¿Agentes contra-institucionales o mamporreros de la institución?

 

La semana pasada escribía un correo (con el texto que figura a continuación) al Profesor Francisco Vázquez García,  al que he tenido la suerte de “descubrir” recientemente (ya os lo presentaré a los que todavía no le conozcáis), gracias al curso “Riesgo y vulnerabilidad en Salud Pública” de otro apreciado profesor, Adrián Buzzaqui Echevarrieta (del que también hablaremos):

 

“Para los que arribamos a la Salud Pública (y a la administración publica), a finales de los 70 y principios de los 80, desde un compromiso social y político, con la intención no solo de “hacer la transición democrática” desde lo mas micro-administrativo, sino de utilizar la palanca de la administración publica para ayudar a cambiar el orden y status-quo (!!!) (¿luchar contra las desigualdades sociales en salud?); para los que nos hicimos las ilusiones de estar haciendo un trabajo “contra-institucional” (bebíamos de Bauleo, Loureau, Lapassade, mayo 68…), nos encontramos (ahora, o desde hace un tiempo, mas mayores y asentados) con la sospecha de que somos “los mamporreros de la institución”. Una institución, que por otra parte, ya no está en sus frescos momentos “instituyentes” de principios de los 80, época de nacimiento, por ejemplo, de las Comunidades Autónoma., sino en lo mas cerrado y consolidado de “lo instituido” y dirigidos, además, por fuerzas políticas muy conservadoras”.

 

 

¿Hay salvación para nosotros los salubristas? ¿Hay una Biopolitica “buena”?

 

“Leer a Foucault o Esposito te lleva a reflexionar y dudar sobre el eterno dilema de que cuando estas al lado de (o en) el poder, no sabes quién está cambiando a quién. Y aunque todavía podemos discriminarnos de personajes mencionados por usted, como el comandante médico franquista Antonio Vallejo Nájera (por cierto, su tratado sobre psiquiatría formó parte de mi enseñanza pregraduada), ahora sacado a la popularidad merced al meritorio destape publico que ha realizado el juez Garzón sobre el fenómeno de los niños robados a las republicanas presas o fusiladas, nos sentimos incómodos en nuestra función de diseñar y desarrollar programas de promoción de la salud y de definir las necesidades de salud “de las poblaciones”.

 

M. Foucault. “El nacimiento de la Biopolitica”. FCE; R. Esposito. “Bios. Biopoliticas y filosofia”. Amorrortu ediciones.

 

“Queremos huir de los aspectos más “higienistas” de la promoción de la salud, representado por su componente instrumental de “la educación de la salud”, dirigida a la modificación de hábitos nocivos para la salud, y criticamos el enfoque de “culpabilización de la victimas”. Creemos que la alternativa es centrarnos en  el componente más colectivo de la Promoción de la Salud: la función de agencia o abogacía de la Salud Pública, influyendo sobre las políticas públicas (urbanismo, medioambiente, enseñanza, vivienda, etc.). Seria como el polo heredero de la Medicina Social del XIX y XX (vamos, me refiero a toda la galería de personajes y referentes desde Rudolf Virchow a Marcelino Pascua). Pasar, como digo en algún articulo, de ser el “Pepito Grillo” de las conciencias y comportamientos individuales a ser el “Pepito Grillo” de las políticas publicas (=epidemiología social: traductor de información epidemiológica para la acción política;  evaluación del impacto en salud de políticas publicas, etc.). Pero al abogar por que lo sanitario tenga mas influencia en lo político y los políticos, tomamos conciencia de que somos meros “agentes de la Biopolítica“. ¿Hay salvación para nosotros?”

 

“Buscamos ahora pues, anhelantes “la Biopolítica buena”, con el fin de ser redimidos, pues al fin y al cabo, nos pagan por esto, somos demasiado viejos para volver al ámbito mas individual (¿clínico?) de “lo disciplinario” (Foucault dixit)  y…además, esto nos gusta. ;)

 

 

Roberto Esposito

 

En próximos post, intentaremos profundizar en ésta relación (?) de Salud Pública y Biopolítica. A través de la reflexión sobre conceptos e instrumentos con los que operamos en Salud Pública, sin conocer suficientemente su historia (cuándo y cómo se originaron) y su base filosófica (a que visión del mundo corresponde). Por ejemplo: Higienismo, Medicina Social, Beneficencia, Seguridad Social, Estadística, Sanidad Municipal, Eugenismo, Promoción de la Salud, Epidemiología Social, Intervención sobre las Desigualdades Sociales en Salud, etc. Nos ayudaremos de autores como Virchow, Foucault, Cangilhem, Esposito y algunos de sus estudiosos contemporáneos, como los que os he mencionado antes (Francisco Vázquez, Adrián Buzzaqui). Espero tener las energías y tiempo suficientes para cumplir lo prometido. En la próxima entrega hablaremos del Higienismo.

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Comentarios

Muy buena reflexión.

Estamos de acuerdo

La dificultad esta en practicarlo en el día a día de nuestra acción profesional y política.

Lo intentamos pero,…

Muy interesante. Biopolítica, bioética….reflexionemos abierta y libremente. Sumérjase en la historia y no se sienta incómodo por hacerlo, sino al contrario. Todos se lo agradecemos,…

El abordaje de la Salud Pública creo que puede ser muy enriquecedor. Sin embargo, me parece que seguimos estando inscritos en un pensamiento dicotómico (el abordaje cinetífico clásico, de origen religioso, tiene mucha responsabilidad al respecto) que acostumbra a analizar en base a las "o" (o "instrumento de emancipación" o "instrumento de control", por ejemplo) , cuando la vida demuestra que hay que acostumbrarse a pensar sobre las "y". La Salud Publica tiene ambas dimensiones, esos son sus "límites intrínsecos" (más alla de echar el muerto, como bien señalas, a las políticas de derecha..) pero esa es también su riqueza y sus posibilidades. Como decia un gran maestro (en este caso no de la Biopolítica, por más que sin nombrarla supiera mucho de ella, que se llamaba Winnicott) (cito de memoria) "no hay que tratar de romper la paradoja, hay que aprender a sostenerse sobre ella". A veces lo que desde la dicotomía vemos como contradicción insalvable, desde un pensamiento algo más complejo puede verse como mediación simbólica insustituible y enriquecedora pero para eso, tenemos que reconocernos que el "pecado" y la "salvación" son el haz y el envés de la vida… Gracias por dar pie a a seguir reflexionando.

Ciertamente, creo que el conocimiento de la contradiccion, el sostenerse sobre ella no negando ninguna de sus incomodas partes…(gracias al anterior comentarista por traernos las palabras del sabio Winnicott) tiene una importante consecuencia practica: sabemos mejor que atenernos y nos engañamos o nos confundimos menos. Los sistemas de salud, en su conjunto y en cada uno de sus actores, no solo los epidemiologos, tambien los sanitarios de a pie, formamos parte de sistemas instituidos cuyos fines son los mismos de la sociedad en su conjunto. Nuestro rol asignado de "mamporreros" como dice Javier, de reproductores de lo que hay, de lo instituido…puede no ser asumido en su totalidad cuando se cuenta con instrumentos (reflexion , espacios grupales y comunitarios, conocimento de grandes maestros como todos los citados…).

Castoriadis, otro gran maestro para nuestra lista, y comprometido con el analisis de contradicciones y no de dicotomias, resalta como una de las caracteristicas del sujeto (verdaderamente) autónomo la capacidad instituyente, y el no abdicar de ella, por limitada que podria parecer ante la fuerza de lo instituido hegemónico. Dejo para otro comentario el papel instituido (asignado) del medico de familia , si nos sumergimos en la historia y vemos sus origenes entenderemos algo mas de las presiones en que nos encontramos los medicos de atencion primaria hoy. Porque el hecho de saber algo, da la libertad de cambiar la pequeña parte en la que nosostros podemos intervenir. Ahora me voy a leer lo que habeis escrito sobre el higienismo.

abrazos y enhorabuena por el pensamiento que se respira por aquí…

Elena

Waw, waw!!!
Recién aterrizada después de tiempo más o menos alejada, me encuentro con este blog, ¡pero que bien!

Gracias por la iniciativa.
Sólo puedo decir que he decidido empezar por el primer post, con la esperanza de seguirlo y engancharme mucho. Tremendamente estimulante…

Lo leído hasta ahora me anima a seguir buscando las grietas del sistema por donde se cuelan procesos e iniciativas auténticamente liberadoras… a veces de mayor, a veces de menor dimensión. Periódicamente floreciendo y marchitándose…
Últimamente pienso que el punto de partida cuando aspiramos a hacer realidad estos horizontes de cambio social y avances en salud (y en general), si no estaremos queriendo la luna, como siempre. Conquistas imposibles de la plenitud.
Plenitud como horizonte genera gran insatisfacción… harta está la historia de las culturas de ejemplos.
Me apunto al talante crítico, un poco rabioso, de Javier, porque hace pensar y reaccionar. Pero veo que la realidad necesita de estas tensiones: “liberar y controlar”.
Como decía al principio… se me despierta la sonrisa en ver de qué modos podemos estar dentro de lo instituido pero sólo con un pie, suficiente para poder rebelarnos y empujar. No hay otra que combinar los empujones con el conocimiento del sistema, para lo que hay que tener ojos dentro…

Nos seguimos viendo.

[...] Introducción [...]

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