Surcos. José Antonio Nieves Conde, 1951.

Análisis de Claudia López Frías:

Esta película es muy interesante por varias razones, retrata, la migración que hubo en España del campo a las ciudades. Tuvo gran trascendencia histórica, pues competía con la gran producción de Cifesa “Alba de América” dirigida por Juan de Orduña, por el Interés Nacional. García Escudero decidió otorgar tal categoría a “Surcos” dejando la opinión dividida, pero finalmente las presiones de Cifesa  y de sus superiores hicieron a García Escudero dimitir  y concediendo de inmediato el Interés Nacional a “Alba de América”. Aparte de esta trascendencia también es una película interesante por la gran contradicción que hay en ella. La película, dirigida por Nieves Conde, un falangista que como podemos sospechar estaba descontento con ciertos aspectos de la política del régimen, muestra un discurso que es a un mismo tiempo crítico con la situación a la vez que tradicional y conservador, pues la ciudad es plasmada de una manera muy negativa respecto a la ciudad.

Sin embargo la película es también crítica con la situación de la época, para ello Nieves Conde refuerza la situación de malestar en la ciudad con la gran pena que el espectador siente hacia las personas desamparadas que vienen del pueblo. La historia es contada a través de las vivencias de los diferentes miembros de una familia. Todos llegan a la ciudad donde no sólo no encuentran trabajo sino que además son humillados constantemente. El hijo mayor, Pepe es el ejemplo más claro de esto, pues aunque es el primero que encuentra trabajo le parece que tiene poco dinero y enseguida se mete en un negocio poco honrado que le ofrece su propio jefe, al que llaman “El chamberlain” (se trata de robar sacos de grano de camiones que pasan por la carretera) para sacar más dinero, corrompiéndose hasta al punto que acaba muerto, punto de la inflexión que hará que la familia vuelva al pueblo, a pesar de cómo se dice en la película con mucha vergüenza.

A la hermana le ocurre algo muy parecido. Al llegar encuentra un trabajo limpiando una casa, pero pronto, el dueño, que además es “El chamberlain” la seduce con todo tipo de regalos, la convierte en cupletista pero la engaña y la deshonra, para mayor deshonor de la familia. Esto hará que “El chamberlain” despida a Pepe, que decide seguir cometiendo en solitario los negocios poco honrados y que supondrá su muerte.

La situación más crítica es tal vez la del padre, que no encuentra trabajo, y además sufre por la mala situación que atraviesan sus hijos. Esta situación en la que nadie encuentra un trabajo, hay escasez de vivienda, el mercado negro, el contrabando… inmerso en una sociedad  insolidaria y dañina es lo que está denunciando Nieves Conde (únicamente podemos encontrar una nota de esperanza en lo titiriteros que recogen al hermano pequeño cuando este está a punto de morir). También que los criminales, los más grandes, están en las más altas esferas de la sociedad, y son estas personas ricas las que se aprovechan de los más desamparados.

La película era más crítica y más dura todavía, pues la censura prohibió el final, en el que cuando los Pérez estaban en el tren para volver al pueblo se cruzaban con otra familia que llegaba a Madrid, y la muchacha aprovechaba el momento para escapar del tren y quedarse en Madrid, suponemos que sin otra alternativa que de prostituta, para no pasar por la vergüenza de volver. La censura decidió prohibirlo por “La excesiva crudeza de las situaciones y frases”. Final cíclico que el régimen no podía permitir.

Además Nieves Conde, podemos pensar que para dar más veracidad a la película, rodó principalmente con sonido directo, y utilizó el sonido de manera magistral, renunciando muchas veces al diálogo pero dando una impresión mucho mayor o creando Leit Motiv respecto a muchos personajes.

Por todo lo dicho podemos decir que Nieves Conde hace una crítica no sólo a la migración sino sobre todo a la situación puesto que el mensaje que nos llega es que en la ciudad todo el mundo está corrupto, y acabarán por corromper también a las personas más íntegras.

Claudia López Frías, mayo 2010.

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Comentarios

Hola! El artículo en general está bien, pero nada más comenzar la lectura me sorprendió lo que dices sobre lo ocurrido entre “Alba de América” y “Surcos”, compitiendo por el “interés nacional”. Creo entender que García Escudero consiguió que se la diesen a “Surcos”, lo cual provocó su inmediata dimisión debido a las presiones. Sin embargo, volvería en los 60, con Fraga como Ministro de Información y Turismo.

Te comento esto porque es precisamente este logro por parte de “Surcos” lo que la convierte en un auténtico éxito en cuanto a haberse burlado de la censura. Parte de su gran valor radica en eso, en su genial forma de sortear la censura hasta el punto de que consiguió la clasificación de “interés nacional”.

http://books.google.es/books?id=oQCEZOgw2o0C&pg=PA19&lpg=PA19&dq=garc%C3%ADa+escudero+surcos&source=bl&ots=CLHN5WfEBZ&sig=s1IBFKEeJbJsJ-0U3bxnG3D6XA0&hl=es&sa=X&ei=ht2ZUfTAL8e3hQfZxoH4CQ&ved=0CDAQ6AEwAA#v=onepage&q=garc%C3%ADa%20escudero%20surcos&f=false

Un saludo!

Estimada María,

Gracias por escribir y participar en el blog. Me permito responderte.
Efectivamente tienes toda la razón. Surcos y Alba de América no competían entere sí por el Interés Nacional, sino que lo hacían con todas las películas producidas ene 1951. En la el Archivo General de Administración se conserva el expediente de la Junta de Clasificación y Censura sobre el largometraje de José Antonio Nieves Conde. Es un documento muy interesante porque se percibe las diferencias sensibilidades del franquismo: la opinión del lector de la Iglesia, los criterios de los censores más conservadores y los argumentos de los más “liberales”, como sería el caso de José María García Escudero.
La película obtuvo gracias a García Escudero, y otros censores, el Interés Nacional. Esto, como bien indicas, resultó escandaloso porque la obra de Nieves Conde señalaba y criticaba al régimen franquista. Una película anti-franquista no debía ser premiada con el Interés Nacional.
En el mismo momento se evalúo y censuró a Alba de América. Este largometraje, como se sabe, fue casi un encargo del almirante Carrero Blanco. Se trataba de un film casi de propaganda. Juan de Orduña, su director, recurría a la visión más conservadora del “descubrimiento” de América por parte de Colón. El interés del cineasta y, sobre todo, de la productora Cifesa, propiedad de la familia Casanova, era rodar una película que recrease la visión de la historia que tenían Franco y Carrero Blanco.
Desgraciadamente, Alba de América es una película imperfecta, sin valorar su visión ideológica de la historia y de la humanidad, la obra resultaba acartonada, lenta y hasta aburrida para el público de la época. La Junta de Clasificación y Censura al contemplar la película comprendió que, aunque trasmitía la ideología franquista no podía obtener la calificación de Interés Nacional. Los censores le otorgaron la clasificación de Primera Categoría.
Es aquí cuando las dos películas “compiten” o se desafían mutuamente. La familia Casanova, poderosa en ese momento, realiza una enorme campaña para que Alba de América logre el Interés Nacional. En esta estrategia se incluye desprestigiar a Surcos.
Como sabes, Alba de América consigue el Interés Nacional, Surcos también lo mantiene -era imposible quitárselo-. Sin embargo, este suceso conlleva tristes consecuencias para todos los implicados: Nieves Conde, y la mayoría del equipo de Surcos, es repudiado por la parte más conservadora de la industria; García Escudero debe abandonar el cargo de Director General de Cinematografía (lo retomará, como nos indicas, en los primeros años sesenta); pero, también, Cifesa sufre las consecuencias, Alba de América, su mayor superproducción, es ignorada por el público y el enorme fracaso obliga a la gran empresa valencia a cerrar su productora (Cifesa se mantendrá durante años como distribuidora).

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