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La IA y uno de los problemas del Milenio
Hace muy pocos días, la OpenAI anunció que había resuelto el problema de las Ecuaciones de Navier-Stokes (ENS) y descubierto el secreto de la turbulencia: https://openai.com/index/navier-stokes-solution/ . Indica esta pseudo-publicación, que uno de sus modelos matemáticos genera una singularidad en las soluciones, y antes de esto, la generación de un vórtice. La generación de vórtices a partir de la ENS se conoce perfectamente desde hace décadas, y los modelos de cálculo numérico los generan todos los días.
En cuanto a la singularidad, no tiene sentido. Es como la singularidad de un simulacro de las ecuaciones de la Relatividad General. Las singularidades no tienen cabida en la naturaleza, que no se rompe en ninguna circunstancia.
Pero además, el «descubrimiento» del vórtice y la singularidad a partir de modelos de cálculo numérico no implica un conocimiento del mecanismo de formación de vórtices ni de la interacción entre ellos, que es el problema real de la turbulencia.
Un problema enorme en la ciencia actual es que se piensa que los modelos y sus posibles resultados proporcionan el conocimiento de los fenómenos que quieren describir. Se dice: «Pero observen que precisión tienen las soluciones». O «qué bien predicen». Pero eso no es conocimiento.
Conocimiento es conocer las causas y poder seguir directamente, por nuestras mentes, la evolución de los fenómenos, no introducir las ecuaciones en redes discretizadas y observar los resultados finales de los cálculos. En Meteorología y en Clima, esto se hace constantemente, pero esos resultados de predicción de los modelos no proporcionan conocimiento de cómo se genera un tornado que destruye una planta solar en segundos, exactamente sobre la misma y no a un kilómetro de ella.
La ciencia, la búsqueda del conocimiento, utiliza todas las herramientas posibles, pero esas herramientas no son la ciencia. El destornillador que aprieta los enganches de un vehículo no es el vehículo acabado.