El sistema universitario hoy – I

¿Qué es la universidad? Desde hace mucho tiempo, desde los años alrededor del 440 a. C., los jóvenes se acercaban a los más experimentados para aprender sobre la vida , el mundo, el Universo.  Aparecieron los primeros maestros y los primeros estudiantes. Desde entonces hasta hoy, con muchos altibajos, el esquema se ha repetido sin parar. Hay personas que conocen, y hay personas, jóvenes por lo general, que quieren conocer. Este conjunto, maduros, jóvenes y ansia de conocimiento, es lo que crea la universidad. 

Cuando el cristianismo se hizo hegemónico en el siglo VI, con Justiniano, en el 529 d.C. se cerró la academia de Atenas, y el conocimiento que se había ido creando allí durante casi mil años tuvo que emigrar a Persia. DE allí pasó a la «Casa de la Sabiduría» en Bagdad.  Durante ese tiempo, el conocimiento, y los estudiantes y profesores, se fue trasladando hacia Córdoba, Toledo y Sicilia, que atraían a alumnos desde los extremos más lejanos de la Europa medieval, desde las tierras heladas del norte de Escocia, y otras muchas. De Sicilia pasó a las ciudades del norte de Italia, y allí llegaron otras colecciones de clásicos griegos cuando cayó Constantinopla en 1453.

Poco a poco el conocimiento de la antigüedad se fue expandiendo por Europa, a lo que se añadió el orgullo Europeo propiciado por España y el descubrimiento de un mundo totalmente nuevo, que hizo a los europeos pensar que además del saber de los clásicos, ellos podían añadir muchísimo al conocimiento del mundo. Copérnico, que vivió entre 1473 y 1543, se desplazó a Italia, como un estudiante en busca del conocimiento, y allí conoció las ideas de Aristarco de Samos, el primer «sabio» que propuso la teoría heliocéntrica del sistema solar, teoría que fue recogida por Copérnico y publicada casi de tapadillo, de manera que éste recibió el primer ejemplar en su lecho de muerte unas horas antes de fallecer. 

La teoría se difundió lentamente por Europa, y tuvo, como en la época de Justiniano, el rechazo de la Iglesia, pues se sostenía por esta que Jesucristo se había sacrificado solo por los humanos, y por tanto la Tierra tenía que ser el centro del universo. 

Alrededor del año 1000 d.C., un buscador de conocimiento, trabajando en El Cairo, descubrió las primeras leyes de la ´óptica y creó las primeras lupas mediante semiesferas de cuarzo: Piedras de lectura. Uniendo dos de ellas, se podían hacer lentes, pesadas pero eficaces, para leer de cerca. En la cristalería de Murano, en Venecia, se fueron sustituyendo las «lentes» de cuarzo por piezas convexas de vidrios, hacia 1290. Siglo y medio después,  los cristaleros de Europa, sobre todo en Holanda, empezaron a experimentar con lentes cóncavas, y hacia 1608 en ese país, Lippershey combinó una lentes convexa con una cóncava, alineadas en un tubo de cartón.  En 1609, Badovere, desde Paris, un alumno de Galileo, comunicó a este el rumor de la existencia de un esquema de lentes para acercar la vista de los objetos. Un comerciante quiso vender al Dux de Venecia uno de estos instrumentos, pero un amigo de Galileo consiguió frenar la venta, dando tiempo a este a fabricar su propio instrumento.  Con él, Galileo, que había creado la ciencia positiva o empírica, empezó a desarrollarla de una manera exponencial. 

Los buscadores del conocimiento, sus alumnos que a su vez se convertían en eso, y los instrumentos artesanales, iniciaron una carrera que no se ha detenido hasta …, ¿hasta hoy?

¿Que podemos decir del futuro de la Universidad?

 

Compartir:

Deja un comentario