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Los incendios del Medio Ambiente
Este blog se denomina «Medio Ambiente y Ciencia». Hoy, una nota rápida sobre los incendios que periódicamente asolan la tierra donde vivimos. A pesar de la creación de cuerpos de bomberos y «medios aéreos», los incendios no se pueden apagar, ni en el monte, ni en la ciudad. Suelen terminar cuando ya no hay nada más que quemar.
Como todo en el medio ambiente, solo funciona la acción preventiva, las medidas a priori. Una vez se producen los eventos, los esfuerzos humanos se ven como lo que son: Unas fuerzas diminutas frente a las reales de la Naturaleza.
La única forma de controlar el daño de los eventos extremos, incendios, volcanes, tsunamis, inundaciones, el Cambio Climático imparable por haber superado el umbral que permitía su reversión, es prevenir. En las inundaciones, eliminando las ramblas, y repartiendo el agua caída en miles de canales y suelos llanos llenos de agua. En los volcanes, dejándolos aislados de la población. En los tsunamis, canalizando la ola hacia las marismas.
Los incendios solo se pueden prevenir. Se precisan dos cosas muy, muy sencillas: Cortafuegos, zonas de unos doscientos metros de anchura desnudas de vegetación, y un cuerpo de guardabosques que mantengan la tierra libre de sotobosque.
Ninguna de las dos medidas costaría mucho, sobre todo dentro de presupuestos de cientos de miles de millones de euros.
Se mantendría la tierra, el suelo, el paisaje, y esto que hoy parece que ha dejado de importar: las vidas humanas. No produciría resultados monetarios a corto plazo, que es lo único que hoy importa, pero conservaría nuestros hogares.
Los llantos son constantes en los medios de comunicación, pero son lágrimas de cocodrilo. Se oyen, lejanos, los lamentos de las plañideras que, recordémoslo, eran mercenarias.
Nunca se ve respuesta tras las tragedias.