¿El dinero perjudica la salud?

¡Quién lo diría! Cuando te dan un billete no solo recibes su valor monetario, también recoges una increíble colección de microbios que pones en contacto con tus manos y luego atesoras en tu billetero. Es lo que ha encontrado un equipo de investigadores del Centro de Genómica y Biología de Sistemas de la Universidad de Nueva York tras analizar el ADN recogido de 80 billetes de un dólar.

  People playing Monopoly

¿Un juego inofensivo? No tanto si los billetes han circulado por la ciudad.

Cuando manipulamos los billetes con las manos, les impregnamos con grasas de la piel y al guardarlos en la cartera les proporcionamos un ambiente con la temperatura y humedad propicias para el desarrollo de las bacterias mas frecuentes en nuestro entorno. Durante los casi dos años que circula, el billete de dólar se convierte en un caldo de cultivo que pasa de mano en mano.

Entre los tres mil tipos diferentes de microorganismos cuyo ADN estaba en los billetes, retirados de un banco de Manhattan, la mayoría procedía de microbios inocuos. Pero entre los habitantes del dinero también estaban bacterias molestas como la productora de acné, otras que producen neumonía y úlcera gástrica y otras más peligrosas como Bacillus antracis, una bacteria frecuente en el suelo causa del carbunco y que está entre los microbios más temidos como arma biológica. Incluso se identificaron genes de resistencia a antibióticos posiblemente de Acinetobacter.

En cuanto a las diferentes divisas, no parece ser el dólar la única moneda enriquecida con bacterias; en un estudio publicado en 2010 y en el que se analizaron 1280 billetes de diez países distintos de los cinco continentes ya se encontraron numerosas bacterias. Su número era mayor en los billetes de países menos prósperos (*) y en los billetes más usados. También la composición del billete influye, los de papel de algodón albergan más bacterias que los fabricados con polímeros sintéticos. Por el contario en éstos últimos la supervivencia de los microbios es más larga.

De todas formas los billetes no suponen un riesgo alto de contagio, la cantidad de cada uno de los patógenos que pueden llevar está por debajo de los niveles de peligro. Pero de los datos se deduce que no es aconsejable mezclar el manejo del dinero con actividades de manipulación de alimentos sin antes lavarse las manos. De otra forma aumenta el riesgo de que se produzcan contaminaciones alimentarias que pueden ser peligrosas al propagarse en gran número y con rapidez los pocos microbios traspasados por la mano desde el billete a la comida.

Las monedas tampoco se libran de su correspondiente carga de bacterias, por eso en cuanto a microbios se refiere la menor corrupción puede que la proporcionen las cuentas bancarias en Suiza.

*NOTA:

La mayor correlación, inversa, se presenta entre el número de bacterias de los billetes y el índice de libertad económica, un valor para clasificar, grosso modo, la prosperidad de los países.

REFERENCIAS:

Akst, 2014. Money Microbiome. The Scientist. April 24

Vriesekoop, et al., 2010. Dirty money: an investigation into the hygiene status of some of the world's currencies as obtained from food outlets. Foodborne Pathogens and Disease. 7: 1497-1502.

de Carvalho and Caramujo, 2014. Bacterial diversity assessed by cultivation-based techniques shows predominance of Staphylococccus species on coins collected in Lisbon and Casablanca. FEMS Microbiology Ecology. 88: 26–37.

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