El concepto de tribu y la sociedad global.

Miremos a nuestro alrededor y a la historia humana.

Darfur en Sudan occidental, el norte y el sur de este mismo Sudan, las tribus de Somalia, los Hutus y Tutsis en Ruanda/Burundi, Oboni e Ijaw en Nigeria, Marroquíes y Saharauis, Israelitas y Palestinos, Turcos y Kurdos, Sunies y Chiies en Iraq, . . . .  ¿Tengo que seguir?

Nuestra historia europea

En Iberia, los numantinos se resistieron a los romanos, en una resistencia que se describe como ”heroica” en los libros,  para no conseguir nada. Bien vista fue una resistencia estúpida.  Los antiguos habitantes de la región de Sevilla aceptaron a los romanos y se hicieron ricos. En esta misma zona de Europa, a ambas orillas del Guadiana, dos fuertes con cañones se miran uno al otro. ¿Se consiguió algo que no fuera miseria en ese defenderse un hermano de otro? Un buen día se puso un puente sobre el río, entre los dos fuertes. No solo no pasó nada, sino que ambas poblaciones a cada lado del río se hicieron más ricas. ¿No podía haberse construido este puente hace 1000 años? ¿De que ha servido la desconfianza mútua entre Portugal y España? ¿O entre España y Francia, Inglaterra, Holanda? ¿No vivimos mejor unidos que en guerra unos con otros?

La cuestión es sencilla: La riqueza es esencialmente energía. Las guerras y las peleas disipan la energía disponible para no conseguir esencialmente nada.

La cooperación genera riqueza, la confrontación, miseria.

Hoy la energía disponible en el mundo se empieza a hacer escasa. Y el quemar carbono para conseguir energía está fastidiando el clima global, que no tiene fronteras.

El problema climático, el problema energético tienen solución.

Pero es difícil conseguir alcanzar esa solución mientras mantengamos el concepto de tribu: El yo y lo mío frente a los demás, porque ambos problemas son globales y no se pueden resolver localmente.  No es que no se quieran resolver localmente.

Es que no se pueden resolver de esa manera.

Ni mediante el fundamentalismo republicano de los EEUU, ni el persa de Iran, ni las ideas chinas ni las de nadie que quiera encerrarse en su propia tribu y excluir al resto de los seres humanos.

La historia nos muestra que en este esquema de grupos tribales buscando el beneficio propio solo hay perdedores, mientras que en el esquema cooperativo solo hay ganadores.

Es muy difícil cambiar el software  programado en nuestros cerebros. Pero el beneficio a obtener si podemos hacerlo es inmenso, inmenso.

Debemos intentarlo. Es la única posibilidad de supervivencia cultural que nos queda como especie humana. Si no lo hacemos, sobreviviremos, pocos, y habremos perdido unos miles de años hasta poder volver a nivel cultural actual.

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Comentarios

Creo que hay un error de bulto en estas referencias históricas; no así en las energéticas.
Entonces los países eran “fincas del rey”, que lo era “por la gracia de Dios”, como Franco; los ciudadanos no éramos tales sino “súbditos del rey”.
Éste repartía o juntaba “fincas” mediante matrimonios de conveniencia, ¡que entonces recibían todas las bendiciones apostólicas! – por cierto, daban mejor resultado que los actuales – y emprendían pendencias con sus vecinos para quitarles la tierra como hace el más garrulo de los campesinos.
Mejor dicho, con más ganas, porque al final ninguno de los que moría era miembro de su familia ¡sólo morían sus súbditos defendiendo su finca o tratándo de apoderarse de la ajena!
Ahora seguimos con un descendiente de esos reyes garrulos que, además, fue nombrado por el último dictador, también por la gracia de Dios.
¿A qué esperamos para reivindicar nuestro derecho a tener una repúiblica democrática donde no haya cargos hereditarios y donde, como los cerdos de “La rebelión en la granja” de Orwell, “todos seamos iguales ante la ley” sin tener que soportar que algunos tengan la desfachatez de recordarlo aunque ellos “sean más iguales que otros”.
El art. 1.3 de la CE78 dice que somos una monarquía parlamentaria.
Es decir: NO somos un Estado democrático, sino monárquico.

Aunque tu exposición es simple, no puedo estar mas de acuerdo con ella. Siempre ha sido el temor a los otros- por lo que tienen de distintos- lo que ha dibujado las lines en los mapas, por no hablar del acuñado concepto de “patria” lo que ha llevado a las guerras, que solo han valido para intentar preservar las prebendas de unos pocos.El mismo valor tiene el concepto de “religión” de cara a la exclusión de los demás.
Es un atavismo imbuído en el codigo estructurado de nuestra especie que merece la pena remover para implantar el concepto de “nosotros” como grupo global que tenemos que mantener el esquema biológico del planeta a la vez que gestionamos sus recursos y los utilizamos.
Nadie debe atribuirse la propiedad de los recursos primarios del planeta, que estaban aquí antes de que llegaramos nosotros.
Si esta gestión común fuese posible, desarrollaríamos una nueva plataforma sociológica mundial que manejaría sosteniblemente los recursos y las ideas.
Hagamos historia común. Al fin y al cabo, cualquier avance social, político o económico en nuestra historia siempre ha comenzado con la visión de algun iluminado.Seamos visionarios

La verdad al desnudo, PERO,los protagonistas de estos cambios NO PUEDEN SER LO GOBIERNOS (porque sencillamente, por cuestiones obvias intereses politicos, son los MENOS INTERESADOS), esta mision nos corresponden a TODOS NOSOTROS: LOS HABITANTES DE ESTE MUNDO; la lbertad no solo implica este derecho sino tambien el deber de la resposabilidad ciudadana; por lo tanto, debemos ser capaces de encontrar los “mecanismos” para la union de los PUEBLOS Y NO LOS GOBIERNOS para en un futuro lograr un concenso mundial sobre este tema; lo mismo sucede con ela sitaucion del deterioro climatico, la culpa primaria no la tienen los empresarios que emprenden nuevas iunversiones en la construccion de instalaciones industriales contaminantes ya que ellos la fabrican porque saben que NOSOTROS CONSUMIREMOS sus ofertas de productos o servicios, solo si cambiamos nuestros habitos consumistas podemos ganar esta batalla entre TODOS.

(requerido)

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