La chapuza de los gobernantes

Parece ser que en el mundo hay dinero. Dinero de surplus acumulado por ahorradores alrededor del globo. Billones de euros.

Pero nadie sabe que hacer con él. En vez de ponerlo a producir, como el viento sobre los molinos, se mueve de un lado a otro de las grandes llanuras, energía sin generación de trabajo, en un motor de eficiencia nula.  Nula incluso para ese mismo dinero, que no genera beneficios.

Los alemanes quieren vender sus máquinas. Por ejemplo, el mercado de rotativas de periódicos es exclusivamente suyo. Pero si los periódicos cierran, no compran rotativas.

Los japoneses querrían vender electrónica, coches. Si Europa no tiene dinero se tienen que comer sus coches. ¿En donde van a invertir los chinos los cientos de miles de millones de euros acumulados?  Si Europa no compra, ellos no venden.

La economía parece que ha perdido el norte, el sur, el este y el oeste. Sumida en un caos de rescates, prestamos, deudas soberanas, bancarrotas bancarias, ha dejado de saber que quiere.

En la tormenta es cuando más necesario es que el capitán y los oficiales del barco sepan a donde quieren llegar.

Hemos perdido el cargamento. Es malo, pero no hemos muerto. Podemos volver a generarlo, a cargarlo y a llevarlo a puerto. Pero tenemos que saber que queremos. Dar vueltas como derviches turcos solo por dar vueltas nos lleva a lo que lleva a esos derviches: A reconcentrarnos en nosotros mismos para no producir absolutamente nada. Un molino de viento sin engranar con el alternador no sirve para absolutamente nada.

Puesto que los políticos no nos sirven, no por corruptos, no por concentrados en ellos mismos, sino por absolutamente inútiles, tendremos que salir nosotros solos del pozo en el que nosotros mismos nos metimos.  Las carreteras están llenas de coches y camiones, al menos en Madrid. La gente esta trabajando aun cuando los políticos no se enteren. Debemos canalizar estos trabajos, proponer cada uno de nosotros hacer lo que sabemos hacer, aunque no sea más que fundar nuevas Academias en el bosque al lado de la tumba de Akademos, o en el gimnasio cerca del templo de Apolo Licio.

Lo que es claro que no podemos hacer es seguir en el laberinto dando vueltas hoy para allá mañana para acá, sin objetivo ni fin alguno.

Me parece muy mal el contenido, pero muy bien la afirmación de la Ilma Sra. Secretaria de Estado de Investigación de que sobran investigadores. Me parece muy bien porque me permite preguntarle: Y ¿en que piensa usted que deben trabajar esos investigadores que sobran? Porque suponemos es que esta Ilustrísima  Sra. tendrá un plan y un objetivo para, eliminando la investigación, generar riqueza en España.  Y como ella, el resto de sus compañeros de gobierno.

¿Cual es su plan?

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