Frio y calor: El cambio climático.

Hoy se publica en El Mundo un articulo sobre las olas de frío que una tras otra están sufriendo los Estados Unidos, y las compara con el invierno muy suave de los países del norte de Europa. Y aunque cita las opiniones de Holdren, también cita las de algunos funcionarios  e investigadores españoles, que siguiendo el dogma de nuestro país,  rechazan la realidad, apoyándose en efemérides y en los resultados de los modelos.

El que la ola frío del día de Reyes en los EEUU no era un ‘vórtice polar’ sino la llegada de un meandro del chorro que arrastraba aire de las tundras siberiana y canadiense sobre el Medio Oeste americano lo publique yo en El Mundo dos días antes de que la explicación de Holdren se hiciese pública, como llevo publicando desde hace diez años la realidad de que es el chorro polar lo que controla el tiempo en las zonas templadas del Hemisferio Norte.

Ante la realidad, las efemérides no tienen significado alguno. Si la curva de probabilidad, que es lo que es realmente el clima, cambia de forma, de una gaussiana de colas cortas a una función de Weibull de colas largas y su mediana o centroide se desplaza hacia temperaturas más altas, como así ha sucedido ya, y esto es el cambio climático, lo que digan los modelos es indiferente, pues los modelos matemáticos no son mas que la integración de las ecuaciones de la mecánica de fluidos. Las ecuaciones son correctas, pero las soluciones dependen fundamentalmente de las condiciones iniciales y de contorno que se les impongan y estas tienen incertidumbres de hasta el 20%.

Hay un problema en la comunidad física y matemática, que llega hasta las alturas enrarecidas de la física de supercuerdas, y es que se hace la física mediante ecuaciones diferenciales, y se olvida en el esquema el hecho básico de que las ecuaciones diferenciales no tienen significado alguno sin sus condiciones iniciales y de contorno, y para éstas ni la física ni las matemáticas proporcionan ecuaciones, ni esquemas sistemáticos de determinación.

El cambio climático es una realidad, medida hasta el aburrimiento, y su efecto más claro es la ralentización de la intensidad del chorro polar, lo que produce meandros mas profundos, y su desplazamiento hacia el norte en unos 5 grados de latitud.

Esto es una vinculación directa de las olas de frío con el calentamiento del Polo Norte, a pesar de que los modelos matemáticos del clima, como dice unas de las fuentes del artículo de El Mundo, no lo marquen. Si no lo hacen, habrá que corregir los modelos. La física no son los modelos, como la economía real no son los modelos económicos.  Es una perversión metodológica asimilar la realidad con las ecuaciones diferenciales, olvidando las condiciones de contorno, y otra perversión, en el otro campo de los sistemas complejos, la economía, asimilar la realidad a los modelos de ecuaciones lineales algebraicas.

La física, y la economía, deben volver a considerar las ecuaciones como lo que son, meras herramientas descriptivas al servicio de la mente humana.  En una parte de la física, la mecánica cuántica, se han elevado las ecuaciones, que no son más que una aproximación instrumental a la realidad, al rango de realidad de la Naturaleza, como en el caso, propuesto irónicamente por Schroedinger, de su gato, que está vivo o muerto en la realidad, pero esta vivo y muerto en las ecuaciones de esa mecánica cuántica.

Tenemos que volver a la racionalidad, en el clima, en la economía, en la física.

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