¿Qué casos científicos fraudulentos han destacado?

Existen leyendas urbanas muy extendidas en torno a la ciencia (beber más de 8 vasos de agua al día o aquello de que el pelo y las uñas crecen tras la muerte). Sin embargo, estas leyendas no son una estafa; no es ciencia gaya. Simplemente, de alguna forma, un mal concepto científico se había hecho popular como legítimo. Pero no siempre es así…

 

Sin embargo, y por mísera desgracia, no siempre es así y, efectivamente, algunos científicos que pudieron destacar, o no, por su brillante participación en ciencia seria, ciencia sana, ciencia honrada, se echaron a perder por tomar algún atajo en la historia o por el motivo más viejo del mundo, como es el egocentrismo, narcisismo científico o, incluso, algo más práctico, el motivo económico que, aunque no el más viejo del mundo, sí el más frecuente últimamente. ¿Qué casos de fraudes científicos podemos destacar?

Como no podía ser de otro modo, empezaré por el señor “juanito”, bueno, en realidad Woo Suk Hwang, un gran científico surcoreano que, por un quítame de ahí esos clones, pasó de la noche a la mañana de ser héroe nacional a villano (eso sí, según parece, con algún que otro millón de más en su cuenta bancaria…).

Su trabajo publicado en la revista Science sobre el establecimiento de la primera línea humana de células embrionarias clonadas, mereció un puesto destacado entre los diez mejores logros científicos del 2004 (mejor, incluso, a lo ocurrido en 2007 con la obtención de células madre pluripotentes a partir de células humanas de adulto). En el 2005, su investigación nuevamente sobre la clonación humana y el establecimiento de nuevas líneas celulares obtenidas, esta vez, de once pacientes con diferentes patologías, volvió a publicarse en Science y elevó definitivamente a “juanito”, miembro de la Universidad Nacional de Seúl, a la categoría de héroe nacional. Un año más tarde, el héroe se transformó en ídolo de barro; los trabajos mencionados anteriormente no fueron más que un fraude vil y rastrero. Abandonado por colaboradores, compañeros de su universidad y, por supuesto, la opinión pública mundial, este científico que, a pesar de todo, ha realizado grandes aportaciones a la investigación con células madre, se ha pasado los últimos años tratando de eludir la cárcel. ¿Por qué lo hizo o, por lo menos, por qué lo hizo tan descaradamente? Unos dicen que para poder embolsarse hasta 6 millones de euros (quizá las malas lenguas) con proyectos e inversiones millonarias, patentes, “royalties”; otros, por apuntalar algunos resultados que se le resistían antes de que lo hicieran otros laboratorios. Finalmente, otros muchos sugieren que su único intento fue el de atajar en su supuesto camino hacia el Nobel. Pues nada, ahora, en cambio, como no esté pensando en cierta marca de tabaco con nombre parecido, no sé yo…

 

 Woo-Suk Hwang

 

 Como aparece en cierto libro de literatura fantástica (también llamada sagrada), el científico que esté libre de pecado… que tire la primera piedra… o pipeta en este caso… El que más o el que menos, en algún momento de su carrera científica ha recurrido al socorrido “punto gordo” para cuadrar alguna gráfica, o ha ignorado intencionadamente alguna raya (banda en el argot técnico) en alguna fotografía de electroforesis de proteínas, simplemente por no poder darle una explicación satisfactoria; o explicación, a secas… No obstante, la gran inmensa mayoría de los científicos creemos en nuestro trabajo, en la seriedad de los experimentos y en los métodos ortodoxos de investigación y comunicación. Sin embargo, como ocurre con las nueces, son los pocos científicos “vacíos” de escrúpulos los que más ruido hacen.

 

Por supuesto, el caso de Woo Suk Hwang no ha sido el primer escándalo de la ciencia; ni siquiera el más popular. El deseo imperioso por ser el primero, marcar un hito científico, no dejar escapar el trabajo de muchos años y, de paso, darse a sí mismo y a su país el orgullo, honor y los beneficios económicos asociados al hallazgo científico, llevaron a Robert Gallo, del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, EEUU, experto en retrovirus, a apropiarse de parte de los descubrimientos sobre el VIH de su colega del Instituto Pasteur de París, Luc Montagnier. Acusaciones de robo, falsificación de datos y mentiras cruzaron el Atlántico a lo largo de los ochenta, llegando a involucrar a los presidentes de ambos países, Reagan y Chirac. Finalmente, el propio Gallo tuvo que admitir que, “probablemente”, algunos cultivos de su laboratorio fueron contaminados con la muestra viral enviada por su colega galo (si me permitís el juego de palabras…). Ya daba igual; ningún país quiso renunciar al suculento trozo del pastel que representaban los millonarios derechos económicos de los ensayos de diagnóstico, por lo que, en 1987, se llegó al acuerdo de presentar a ambos científicos como codescubridores, al 50%, del virus causante del Sida. Sin embargo, científicamente resultó tremendamente decepcionante que Robert Gallo, que había descrito varios tipos de retrovirus relacionados con leucemias y otras enfermedades humanas y predicho la posible naturaleza retroviral del VIH no supiera estar a la altura ética necesaria cuando otro científico, seguramente basándose en los trabajos previos del estadounidense, dio con el agente etiológico del terrible síndrome. Al fin y al cabo, por encima de un gran científico, siempre habrá un ser humano, que no tiene por qué estar a su misma altura.

 

Además de estos ejemplos, la historia nos ha ofrecido diversos, aunque proporcionalmente insignificantes, casos de intento de fraude científico, algunos de ellos tan grotesco como el cráneo humano parcialmente pulido y unido a unos dientes de simio (el primer hombre moderno que usó dentadura postiza al parecer…) que Charles Dawson, arqueólogo aficionado, y Smith Woodward, del British Museum, presentaron en 1912 como el auténtico eslabón perdido en la evolución humana con el nombre de “Hombre de Piltdown”, pueblo inglés donde comenzó todo… Al parecer, lo que durante más de 40 años fueron los restos arqueológicos que, literalmente, supusieron la constatación del famoso eslabón perdido entre simio y humano, resultó ser, más bien, un collage puesto intencionadamente en las excavaciones por Charles Dawson, según afirman muchos “cazafraudes” profesionales, compuesto por la parte superior de una calavera humana unida a una mandíbula de simio, concretamente orangután. Lo más curioso fue que durante más de cuatro décadas, el fraude prosperó y formó parte de la información de los libros de texto donde se hablaba del eslabón perdido con nombre y apellidos: Eoanthropus dawsoni, con una supuesta edad de más de 500.000 primaveras.

 

 Hombre de Piltdown

 

En una situación parecida podríamos mencionar al arqueólogo japonés Shinichi Fujimura, que en 1981 se hizo famoso por descubrir las cerámicas más antiguas de Japón (más de 40.000 años). Es curioso que a excavación donde iba este señor, cazo japonés antiquísimo que aparecía. En cambio, si él no iba a “la obra”, nada, ni una pegatina de Godzilla. Incluso se jactó de haber descubierto restos de civilizaciones niponas de más de medio millón de años de antigüedad. Y claro, ya se sabe, tanto va el cántaro a la fuente, en este caso casi literalmente, que al final… te pillan. Al señor Fujimura, le pilló un fotógrafo, en el año 2000, con las manos en la masa; vamos, colocando objetos para luego decir que los había descubierto. Esto sí que es entrar en el nuevo milenio con mala pata…

 

Algunos de los fraudes, incluso, pudieron causar mucho más daño que una simple injusticia histórica. Por ejemplo, no hace mucho, en 1998, una publicación en la prestigiosa revista The Lancet, reportada por un grupo inglés, relacionaba la vacuna tripe vírica con la aparición de los síntomas del autismo. Cuando se descubrió que estos investigadores habían sido sobornados para falsificar sus datos, ya había descendido el número de niños vacunados, con el evidente peligro que esto supuso.

 

Retrocediendo más de 70 años en el tiempo, uno de los más importantes biólogos de la primera mitad del siglo XX, Paul Kammerer, puso en entredicho la teoría de la evolución de Darwin, donde mutaciones al azar van adaptando un ser vivo a su entorno, al afirmar que unos sapos parteros (sí, han oído bien, sapos…) obligados a aparearse en el agua, tal y como hacen las ranas, tenían “cachorrines parteros” con adaptaciones en sus dedos traseros al más puro estilo Jean-Baptiste Lamarck y su obsoleta teoría de “la función crea el órgano”. El propio Kammerer, descubierto por un herpetólogo del Museo Americano de Historia Natural, contaba, poco antes de su muerte, el fraude cometido: inyectaba tinta china en los dedos traseros para simular la aparición de unas espinas especiales que supuestamente le serviría al macho para agarrarse a su señora durante el coito. Sofisticado, pero estúpido.

 

Otros anuncios científicos que cada vez tienen menos visos de ser ciertos harían referencia al anuncio del geólogo británico Simon Day, en 2000, de que el volcán Cumbre Vieja (que por cierto, conocí en mi viaje hacia Fuencaliente y el Teneguía) iba a fracturar la isla bonita (la Palma, para los que no estén informados o que no conozcan la famosa canción de Madonna…) provocando olas oceánicas de hasta 600 metros de alto. También podríamos mencionar la supuesta fusión fría (que hubiera supuesto la solución definitiva al problema energético en el mundo), anunciada en 1989, en la Universidad de Utah (EE.UU.) por los científicos Stanley Pons y Martin Fleischmann o la famosa “memoria del agua” anunciada en Nature donde se comentaba, sorprendentemente, que podríamos diluir una molécula en agua hasta hacerla desaparecer materialmente, porque su “huella” en el líquido seguiría provocando algún efecto.

En fin… lo dicho, de todo hay en el laboratorio del Señor…

JAL (UAM)

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Comentarios

Estimado JAL,

Una precisión: no es cierto que Hwang "esté abandonado por todos". Lleva más de dos años "trabajando" en una tal SooAm Biotech Research Foundation, en aspectos de reproducción animal. Según "PubMed", entre 2006 y 2007 ha publicado dieciséis (16) artículos. Que un delincuente como él esté "trabajando" en vez de estar en la cárcel revela, más allá de su propia miseria, la de una sociedad que le vuelve a dar una oportunidad (¿cuántos más fraudes se le consentirán?), y el de una comunidad científica que acepta sus artículos contaminados, inaceptables por el único hecho der ser suyos. El trato de favor a Hwang evidencia que la complicidad, entendida en el más peyorativo de los sentidos, de los "colegas" es innegable y que lo bien que se "comprende" su atentado a la integridad científica deja clara la muy delgada línea que separa a Hwang de éstos. Que se sepa también que el primero que aceptó un artículo de este sujeto después del escándalo fue el "Dollymaker" Ian Wilmut, editor de una de las revistas. Aunque nos pese y a bastantes les cueste reconocer, resulta difícil no pensar que Hwang es la punta del iceberg.

Sigue con salud.

ARC

Hola ARC,
solo puedo decir AMEN a tu comentario.
Es cierto que el tal "juanito" ha hecho cosas interesantes (al parecer, las dos lobas clonadas son auténticas, además de un posible caso de partenogénesis, en lugar de la primera supuesta clonación…); pero si ya era de juzgado de guardia, por lo que le cesaron como director del banco mundial de células madre, el obligar a sus becarias a donar óvulos, los dos artículos de clonación, y el desvío de unos 6 milloncejos de euros… no tienen nombre…
Tienes razón, toda la razón.
Un abrazo.
JAL

Por cierto, a la espera de que desde la coordinación técnica solucionen el problema (del que no tengo culpa), pido, no obstante, perdón por esos hipervínculos del texto principal que se "han corrido" (con perdón) un puesto hacia delante. Espero que los vuelvan a poner en su sitio y no ocurra, como me ha indicado un compañero, que aparece el señor Fujimura (si se pincha sobre él) con una cara de… "muy mala leche"…
Sorry.
JAL

En el Libro Anatomía del Fraude Cientifico de H. Freedland encontrarás todo tipo de fraude científico incluso tras ganar ya el prmio nobel. muchos de ellos son bastante recientes y pertenecen al campo de la biología molecular y biomedicina en USA, pero también de otros campos. Sorprende pues tanta acusación al coreano y el olvido de muchos casos en EE.UU. ¿politica? ¿Y Baltimore por citar tan solo un ejemplo?). Pero al menos allí han comenado a tomar medidas porque aquí….. Efectivamente la punta de un iceberg. Y creo que es el sistema el principal culpable, con tanta publiquitis y una competitividad mal entendida. Al fin y al cabo los científicos son humanos y sus reacciones un reflejo de los valores sociales. Y como todo el mundo va cantando el dicho japonés ese "de en el amor y la guerra todo vale"….. pues en la ciencia algunos paracen querer que también. Pues eso. Nos falta una comisión de ética que por lo menos genere que el macarra de turno se lo piense dos veces. No basta con una de bioética para (…)

Saludos JJI

Estimados JAL y Juanjo,

El mal se llama "impactolatría". Lo acuñó alguien a quien conozco bien. Es el pecado por el que el mérito científico se mide nada más que por el "índice de impacto"; como podéis ver al final todo queda muy numérico. Pero los auténticos culpables de que la cosa haya degenerado en una perversión tan irracional somos los científicos que colectivamente seguimos considerándolo el "menos malo de los métodos de evaluación"; de verdad que no soy capaz de imaginar otro peor; sus consecuencias bien se ven: un aumento de la corrupción científica fomentada, como no podía ser de otra manera, por el "publicar o perecer". Hwang, Baltimore, Schön y los casos que refiere JAL son algunos de los, digamos, de gama alta. De los de "baja intensidad" no hay tan pocos pero son, si cabe, aún más dañinos. Hasta resulta humano comprender que, antes que perecer, se haga lo que sea por evitarlo y se publique cualquier cosa cierta o falsa. Lo asombroso es que una aberración así sea algo aceptado por una comunidad supuestamente racionalista.

Juanjo, hay comités de ética. Al menos yo conozco uno. El problema es que no se usan. En una ocasión intenté dirigirme reglamentariamente a él (pertenece a la institución en la que trabajaba) para poner en su conocimiento un caso de falsificación científica de la que tenía pruebas muy claras. Dos de sus miembros, porque el otro era el acusado, me disuadieron con amenazas muy poco veladas, no dichas por ellos, por favor, sino haciéndome ver "lo mal visto" que queda acusar…y sus consecuencias, desagradables para mi persona por más razón que tuviera ("ya sabes que pierde más el acusdador que el acusado"). En estos días he sabido de otro caso de irreproducibilidad manifiesta de resultados, lo mismo que me pasó a mí, con el mismo implicado. El pus, si no se saja, continúa infectando. Sería cómico si en realidad no fuera una tragedia.

Seguid con salud.

Antonio.

Francamene inoportuna la cita de Lamarck que, además remite al lector a una página sobre vulcanismo (http://elguanche.net/cumbreviejacatastrofe.htm).

Kammerer también tendría derecho a una reflexión más profunda y a una revisión histórica de su caso. Quien la ha hecho no opina exactamente como usted.

Muchos ponemos en duda la contribución de Darwin. ¿Cuál sería su teoría?. ¿Te refieres a la selección natural?. ¿Cómo se sostiene hoy?. ¿Es refutable?. ¿Puede someterse a experimentación?. ¿Podría ser considerada fraudulenta?. ¿Por qué no?.

De acuerdo con Juanjo en que en estos momentos el libro referencia del fraude científico es el de Horace Freeland Judson. Él dedica un capitulo central al caso de Baltimore en Cell.

Hola a todos desde la Universidad Michoacana San Nicolás Hidalgo. Solo he entrado un segundito para saludaros a todos y comentarle a Emilio Cervantes que me parece muy bien su comentario. Podríamos discutir mucho sobre fraudes. En absoluto pienso que lo de Lamarck fuera fraude, sino una teoría equivocada y sí sería un fraude quien quiere apoyar su teoría trucando unas ranas (y esto lo confesó el propio autor). En cuanto a Darwin, más de lo mismo, puede que no todos los aspectos de la Evolución de las Especies estén contrastadas; puede que no se dejó claro la diferencia entre evolución, como concepto, y el mecanismo de selección por el que actúa pero, de ahí a tachar el trabajo de Darwin de fraude…
Un abrazo.
JAL

Hola JAL,

Gracias por tu respuesta. En ningún momento he hablado del trabajo de Darwin sino de su teoría. Ya sabes: La teoría de evolución de las especies por selección natural o la supervivencia del más apto.

¿Es refutable?. ¿Puede someterse a experimentación?.

Creo importante añadir a esta lista de engaños científicos el que en mi opinión es, por su motivación ideológica, uno de los más significativos de la historia reciente de la ciencia. El psicólogo británico Cyril Burt, fue un científico muy reconocido y reputado en su época (fue incluso nombrado caballero por la reina Isabel II). Fue un activo defensor del determinismo biológico, y gran parte de su trabajo se centró en el intento de demostrar la heredabilidad del cociente intelectual, es decir, que la inteligencia es hereditaria, intento que llevó a cabo con sus famosos estudios de gemelos. Tras años de experimentos, ayudado por sus colaboradoras Margaret Howard y Jane Conway, por fin lo demostró: el CI se hereda. Pues bien, Leon Kamin, psicólogo de la universidad norteamericana de Princeton, descubrió que los trabajos de Burt tenían enormes incoherencias y en su obra Ciencia y política del cociente intelectual afirmó y demostró que los estudios del Burt simplemente no eran dignos de atención científica. Pero la cosa no quedó ahí. Los trabajos de Burt no sólo eran erróneos, sino fraudulentos. En 1976, Oliver Gillie (periodista del Sunday Times, de Londres) siguió investigando el caso que había destapado Kamin y descubrió que la dos "colegas" de Burt, Howard y Conway, ni siquiera habían existido. Simplemente, Burt se había inventado sus resultados. Gillie denunció el caso en un artículo publicado en el Sunday Times titulado "Crucial data was faked by eminent psychologist". Los seguidores de Burt, incluido su colega y biógrafo Leslie Hearnshaw, acabaron reconociendo el fraude, aunque según ellos la hipótesis de la herencia del CI seguía siendo igual de válida, eso sí, sin demostrar.

Bonito ejemplo, Raquel. Sirva para indicar también, de paso, que un caso de fraude no tiene validez científica ninguna, ni a favor ni en contra de ninguna teoría. En tu ejemplo, el trabajo de Burt, si es fraudulento, no puede aportar nada a la herencia de la inteligencia. Sean cuales fueron sus resultados no pueden apoyar lo que pretendían (que la inteligencia se hereda), pero sería torticero emplearlos en sentido contrario (como prueba de que la inteligencia no se hereda), y esto último se hace, a veces de manera muy sutil.

En mi opinión, decir que la inteligencia se hereda es algo tan simplón, tan superficial, tan zafio, tan carente de elementos de juicio, que no hace falta que entre en escena Burt para descalificar tal afirmación. El debate sobre la inteligencia y el aprendizaje, sobre la naturaleza de la mente, sobre las relaciones entre la mente y el cerebro y sobre su relación con la cultura y el entorno, es riquísimo, profundo y en permanente avance y se pueden discutir infinidad de aspectos, incluidos el poder de los genes y el poder del entorno, pero claro, se puede discutir en serio, intentando poner sobre la mesa los conocimientos que se tienen sobre el cerebro y la mente y su relación con la cultura e intentando dejar los prejuicios a un lado. El ser humano, la mente, el cerebro, la cultura… son cosas tan enormemente complejas y llenas de interrelaciones que su análisis se repele, como el agua y el aceite, con una simplonería como la herencia del CI.

Terciando entre Raquel y Emilio, os animo a que leáis el artículo adjunto de un escéptico de la hipótesis de que los genes son
el absoluto que controla la expresión genética; abonaría la postura de Raquel, de la que participo más que de la de Emilio.
En esa misma dirección, los resultados del proyecto ENCODE, en el que se analizó la funcionalidad del 1% del genoma humano más allá del mero análisis de secuencias y que se publicó a mediados del año pasado, demostró que la complejidad funcional del genoma es mucho mayor de lo que cabía esperar y en la que el RNA, macro y micro, desempeña un papel de importancia creciente en los aún ignorados mecanismos de regulación. Yo también creo que han sido demasiado optimistas los que predecían el conocimiento total una vez secuenciado el genoma; todo apunta a que no es así.

Seguid con salud.

ARC

KENNETH M. WEISS: "LOS GENETISTAS ESTÁN HACIENDO FALSAS PROMESAS AL PÚBLICO"
Hugo Cerdá
URL: http://www.elpais.es/

Desde la publicación de los resultados de la secuencialización del genoma humano, la sociedad vive un profundo debate. Por una parte, se ha desatado la euforia tras las promesas de los científicos sobre la capacidad para neutralizar la predisposición de las personas a padecer una determinada dolencia y hacer así desaparecer en el futuro las enfermedades hereditarias. Por otra, se teme que las empresas y las compañías de seguros puedan utilizar la información genética para discriminar a quienes presenten tal predisposición.

Sin embargo, esas dos posibles aplicaciones de la genética podrían quedar desautorizadas si una crítica desde la propia ciencia cuestionara el principio básico en el que ambas se fundamentan: la posibilidad de predecir las enfermedades a través de los genes. Y eso es justo lo que ha hecho Kenneth M. Weiss, profesor de antropología biológica y genética humana de la Universidad de Pensilvania (EE UU), que recientemente presentó sus ideas en el Museo de la Ciencia de Barcelona. ‘¿Podemos entender la Sagrada Familia estudiándola piedra por piedra? El mensaje que transmite va más allá de la suma de sus partes. Lo mismo ocurre con el genoma humano. La forma en que funciona el cuerpo es el fruto de algo más complejo que una simple adición de genes’, dice.

Y es que Weiss bien podría ser el estandarte de la teoría de la complejidad dentro de la genética, un campo que, con la euforia de los recientes descubrimientos, ha sufrido una simplificación de sus bases y una banalización de sus implicaciones. ‘Yo puedo hablar con total libertad porque mis investigaciones no las financia ningún laboratorio’, asegura Weiss.

El mensaje que se ha extendido entre la sociedad es que el mapa del genoma humano es el libro de la vida y con él en la mano los científicos podrán identificar los genes causantes de enfermedades y eliminarlos o neutralizarlos para erradicar las enfermedades hereditarias.

Sin embargo, según Kenneth M. Weiss las cosas no son tan sencillas. ‘La mayoría de las promesas sobre la utilización de los conocimientos genéticos en la medicina podrían desmentirse si simplemente se tuvieran en cuenta los principios biológicos básicos sobre la evolución. La visión simplista del asunto nos ha llevado a pensar en el genoma humano como algo homogéneo. Sin embargo, la evolución histórica de las distintas poblaciones ha dado lugar a una heterogeneidad en los genes marcada por las variaciones genéticas que ha generado la influencia, entre otros factores, de ambientes distintos’.

Este concepto ya fue desarrollado a principios del siglo pasado por Archibald Garrod, uno de los padres de la genética molecular humana, que habló de la individualidad química de las personas, característica que ha encontrado su explicación en las tres últimas décadas con el descubrimiento de las distintas formas que presentan los genes en sujetos que podemos considerar normales. Desde este punto de vista, para Weiss es difícil pensar en una terapia génica aplicada masivamente cuando la población muestra una diversidad tal en las variaciones de sus genes.

‘Pero el ambiente no es sólo importante por las variaciones genéticas a las que dio lugar en el pasado. Su relevancia es crucial en el desarrollo de las enfermedades. En muchos casos dependerá de nuestro estilo de vida la posibilidad de desarrollar una determinada dolencia. Sabemos que fumar predispone a padecer cáncer de pulmón y que nuestra dieta es fundamental en el desarrollo de cardiopatías. El colesterol, por ejemplo, tiene más que ver con qué comemos que con nuestros genes’.

Así pues, según el científico estadounidense, puede que la terapia génica sea útil, pero parece más coherente y sencillo dirigir la futura salud pública hacia la educación y concienciación sobre la importancia del control del ambiente y los hábitos de vida.

‘Creo que los genetistas están haciendo promesas falsas al público. No podemos esperar curar todas las enfermedades conociendo sólo los genes’. De hecho, de momento la terapia génica no ha cosechado más que fracasos y comienza a minar las esperanzas de la población. ‘La razón es que se trata de problemas muy complejos y difíciles. Existen casos, como la fibrosis quística, en los que la terapia génica podría funcionar porque se conoce con exactitud cuál es el gen que provoca la enfermedad. Pero en muchos otros casos, por ejemplo las enfermedades cardiovasculares, la gran cantidad de genes implicados y la diversidad de sus interacciones hacen imposible tanto predecir que una determinada persona sufrirá una dolencia como intervenir en los genes para impedirlo’.

Desde este punto de vista, para Weiss resulta ilusorio pensar que en el futuro será factible anunciar con antelación que una persona tendrá un ataque al corazón a los 60 años pues, aparte de la influencia decisiva del ambiente, se ha de tener en cuenta la cantidad de genes implicados en el origen de un enfermedad.

‘En la ciudad de Saint Louis son muy frecuentes las inundaciones que provoca el río Misisipí. Sin embargo, no se puede actuar directamente sobre el río para evitarlo, pues en el repentino aumento de su cauce tienen mucho que ver las aportaciones fluviales de cada uno de los miles de afluentes que en él desembocan. ¿Es factible pretender actuar sobre cada uno de ellos para resolver el problema de las inundaciones? Lo mismo ocurre con la identificación de las enfermedades en los genes y su tratamiento mediante la terapia génica’, afirma Weiss.

El debate actual sobre la aplicación de la genética en la detección y curación de enfermedades no es nuevo. Es el clásico debate en medicina, históricamente protagonizado por dos doctores de Oxford. Archibald Garrod y William Osler tenían poco en común en cuanto a su concepto de enfermedad. Osler consideraba al individuo enfermo como una máquina fabricada en serie que se estropea. Máquinas con los mismos síntomas tenían que ser reparadas de igual forma. Sin embargo, Garrod daba mayor importancia a las diferencias individuales, y para él no había enfermedades, sino enfermos, cada uno con unas peculiaridades que tener en cuenta a la hora de proceder a su curación. Kenneth M. Weiss comparte las ideas de Garrod, que subrayan la principal limitación de la genética como terapia para la prevención y curación de las enfermedades: la individualidad química de las personas.

Mi postura, ARC, no es que la inteligencia (o el IQ) se herede. No he entrado ni voy a entrar (por ahora) en tal debate.

Mi postura es que, en base a que alguien hubiese publicado resultados fraudulentos apoyando que la inteligencia se hereda, nadie puede argumentar que la inteligencia no se hereda. Habrá que buscar otras bases.

Tu frase:

los genes son el absoluto que controla la expresión genética

Se cae por su propio peso, porque precisamente esa función de los genes (controlar) tiene lugar en respuesta a un ambiente.

En respuesta a Emilio Cervantes:
1.- Que un fraude científico no invalida la pregunta que fraudulentamente quiso responder es una obviedad, por lo que no puedo dejar de estar de acuerdo contigo. Es algo similar a la invalidez de un experimento, digamos que de bioquímica analítica, hecho con un tubo de ensayo sucio: el resultado obtenido no vale.
2.- Mi frase entera es "…de un escéptico de la hipótesis de que los genes son el absoluto que controla la expresión genética" y, creo que se entiende, que se refiere a que la expresión genética y su regulación concertada parece depender de otros factores -como decía el RNA tiene funciones que ni se sospechaba- ADEMÁS de la secuencia genética propiamente dicha; ésa es quizá la conclusión más novedosa del proyecto ENCODE; también hay varios ejemplos, en animales y plantas, en los que se ha demostrado que una secuencia en forma de RNA es capaz de rescatar mutaciones en el DNA; más aún, muy recientemente se ha visto en Oxytrica que hay una copia en forma de RNA del genoma entero del organismo que dirige la reordenación del genoma en su forma de DNA. [Nature 451, 153-158 (10 January 2008). RNA-mediated epigenetic programming of a genome-rearrangement pathway.
Mariusz Nowacki1, Vikram Vijayan2, Yi Zhou1, Klaas Schotanus1, Thomas G. Doak1 & Laura F. Landweber1].

Comentando los resultados de ENCODE, Nature publicó un par de revisiones cortas acerca de la necesidad de reconsiderar la idea de qué era un gen, algo que algunos empezamos a no tener tan claro como creíamos.
Sigue con salud.
ARC

Interesantísimo el artículo de Weiss que nos ha proporcionado ARC. Un poco de aire fresco, algo distinto al aluvión al que nos acostumbran desde los medios de comunicación (Gracias, ARC). Respecto a la idea de que un fraude no dice nada sobre la validez de una teoría, estoy de acuerdo, pero creo que sí hay que posicionarse. En mi opinión, si sólo pudiéramos creer lo que se ha demostrado científicamente, andaríamos apañados. La ciencia no funciona así. Primero surgen ideas, intuiciones, hipótesis sobre el funcionamiento de las cosas, que no aparecen porque sí, sino a través de la observación y el análisis de lo que se conoce. Luego, lógicamente, toca demostrar las cosas. Nadie ha demostrado de una manera directa que la inteligencia no se herede, y por supuesto nadie ha demostrado tampoco que sí se herede. Pero en ausencia de demostración directa, hay que tomar partido por una de las dos. Y aquí entra en juego la forma de observar y entender el mundo en general. Los sistemas complejos tienen un funcionamiento conocido: pequeños cambios en las condiciones iniciales pueden hacer variar enormemente el resultado final: la sensibilidad a las condiciones iniciales de los sistemas complejos ya se conoce de sobra. Y el cerebro, la mente y la cultura humanas son fenómenos tremendamente complejos, y por eso pueden ser tan sensibles a las condiciones iniciales y a las condiciones que envuelven su desarrollo. Por eso, la simplicidad de “genes = CI” resulta ridícula.

Estimada Raquel,
Celebro que te haya gustado el artículo de Weiss y coincido contigo en que es gratificante saber que hay opiniones diferentes de la mayoritaria poco o nada discutida.
Respecto a la heredabilidad de la inteligencia, con los datos de los que disponemos ahora, es más razonable pensar que se trata de un carácter muy complejo que trasciende, con mucho, a la influencia estrictamente genética. El ejemplo de las ecuaciones no lineales, que son las que satisfacen comportamientos como los que describes al final de tu contribución, es tambien certero.
Esa simplicidad ridícula a la que aludes tiene a mi entender una explicación sencilla: hay que ser conscientes de que después de dos décadas de esfuerzo y centenares de miles de millones de dólares gastados en secuenciar genomas, "es necesario" para sus promotores que la simplicidad genes = caracteres se acepte aunque sea acríticamente y las evidencias digan justamente lo contrario; prometieron que sabida la secuencia, los problemas empezarían a resolverse pues permitirían el tratamiento "eficaz" de enfermedades hoy sin remedio. No pueden admitir que la previsión – su previsión – era errónea y por ello insisten en sus simplicidades. Vaticino que los siguientes que van a tener problemas derivados del exceso de optimismo serán los de las "células madre". Al tiempo.
Sigue con salud.
ARC

Queridísima Raquel,
la cita de Lamarck está perfectamente traida a colasión. Además, tampoco es una cita, es una mera referencia a la ley del uso y desuso de los órganos. Lamarck fué un gran tipo, un gran científico, con un descomunal trabajo de campo, un gran teórico con una enorme influencia en la ciencia de su tiempo y desde luego no fué un tramposo. Fué, además, un revolucionario convencido que a partir del 18 de Brumario padeció los embates de la contrarevolución. Naturalmente lo que no podía Lamarck era estar más allá de la ciencia de su tiempo. Los mecanismos de la herencia le eran desconocidos, pero su intuición de la trasmisión por herencia de los caracteres adquiridos apuntaban en la buena dirección. Algo parecido ocurre con la concomitancia semántica entra mutación y generación espontánea. Hay que distinguir escrupulosamente entre error inocente y trampa o frade. Por ejemplo, el empecinamiento de lord Kelvin en nó tomar en consideración las sugerencias de Perry sobre la datación de la Tierra ¿era error o era fraude? Porque se daba la casualidad de que si las hubiese tomado (recuerdese: la introducción en sus ecuaciones del concepto de convección para la trasmisión del calor) habría tenido que revisar su cálculo de la edad de la Tierra, lo que constituía en su época la mayor objeción a las teorias de Darwin y el mayor soporte teórico a la divina ocurrencia del señor Thomson ¡¡oh maravilla!! el "diseño inteligente". Para generación espontánea ésta idea del diseño inteligente de lord Kelvin. Y que conste que sólo mencionar este nombre me produce vergüenza por lo que tiene de atrevimiento en mí, un semianalfabeto, no sé si funcional o analfabeto del todo, pero que se ha ganado la vida utilizando termopares, dispositivo curioso basado en el "efecto Thomson". Kelvin es estimado como uno de los gigantes de la ciencia clásica, pero en esa diatriba con Darwin ¿se comportó con honestidad científica? Pregunto.
titoarroyo

Hola F. Arroyo. No te preocupes por lo de analfabeto, funcional o no. Según Einstein, otro analfabeto, todos somos unos completos ingnorantes prácticamente en todo…
Veo que el debate está muy animado y sesudo. Desde, todavía, México, muchas gracias a todos. A partir del próximo lunes volveremos a estar inmersos en la inmensidad del espacio madrileño…
Por cierto, Raquel, no tenías muchos experimentos con HSV que hacer? Estas despedida! (un beso y gracias por colaborar, en muchos frentes científicos, con este calvo gruñón).
JAL

Hola sr. JAL,
no sé si felicitarle o compadecerle (unbekannterweise) por tener que sumergirse en el "inmenso espacio madrileño", ya que llevamos varios dias de potente anciclón y a esa situación va asociado el amenazante smog, la caracteristica "boina" de contaminación tan horrorosa. Especialmente teniendo a una concejala de medio ambiente como la sra. Botella, personaje ilustrado y bien informado en asuntos medioambientales y de ecología, que ante los datos alarmantes de contaminación responde a los ecologistas que ellos no son quien para opinar sobre medio ambiente, que para eso ya están sus funcionarios. Esta señora piensa que los ecologistas son esos jóvenes denodados que se colocan con una zodiac delante de un ballenero o que se cuelgan de una chimenea para denunciar a una determinada industria. Esta señora debe ignorar, por ejemplo, que los ecologistas, como los meteorólogos y los economistas y otros especialistas acostumbrados a manejar abundancia de datos empíricos, estuvieron en los orígenes de la iluminación de la teoría de la complejidad o "caos". Que fué Lorenz, un meteorólogo, al parecer con sus observaciones sobre el tiempo climático, el que concibió esa maravillosa erramienta conceptual de la "dependencia sensitiva de las condiciones iniciales" en los sistemas complejos; y Smail, Yorke y May fueron los primeros que trabajando sobre la vieja ecuación lineal de Malthus sobre el desarrollo de poblaciones (la ecuación de diferencia logística) los que descubrieron la enorme complejidad que encierra si se introduce el factor de dependencia sensitiva de las condiciones iniciales y se realimenta como imput el output de cada ejercicio. Hayaron los "diagramas de bifurcación" y toda la trama de complejidad y orden que se genera variando suavemente un solo parámetro: la tasa de reproducción. Estas noticias, que para mí sólo pueden ser literatura, de gran belleza por cierto, pórque no soy especialista, son a mi juicio la forma correcta en que una buena divulgación científica debería decantarse en el público en general. De los chicos se aprende mucho. Lo que acabo de referir se lo debo a Raquel, que desde hace tiempo está empeñada en instruir a su tio y me deja libros. Sí, de los chicos se aprende mucho. Esto lo descubrí cuando mi hijo pequeño, hace ya años, me explicó por qué la música de "Celtas Cortos" era interesante. Y volviendo al principio, nada comparable al torbellino de sugerencias que desata un solo nombre: Michoacan San Nicolas Hidalgo. Lugar que probablemente yo nunca visitaré y que por eso se refuerza la nostalgia. No puedo evitar que nuestra Historia me provoque siempre una rara nostalgia. Cordial saludo.

Hola JAL,
no sé como se corrige una falta de ortografía en un texto ya enviado. Me refiero a erramienta. No sé si hay otras, pero esta sí que la sé: se escribe herramienta, ferramenta en galego, ferrum, fierro en América por todas partes. "Con el hacha y la hache" de Ortega. ¡Como se involucra y enreda todo! De nuevo un saludo.

Hola F. Arroyo (no se puede corregir un texto enviado. Solo borrarlo. Sorry).
Me has dejado completamente alucinado. Me hablas en alemán, me mencionas Morelia y San Nicolás Hidalgo… ¿Quién eres? ¿Nos conocemos? Alucinado; completamente alucinado.
JAL

Hola JAL, estoy avergonzado de haberle endosado semejante fárrago, que al estar dirijido a usted en cierto modo le obligaba a leerlo. Creo que nó nos conocemos y lo lamento. Estuve algún tiempo en Alemania y algunas palabras alemanas me parecen formidables, maravillosas. Por cierto, los alemanes no tienen el menor empacho en utilizar e incorporar palabras de otras lenguas a su jerga cotidiana. La última que conozco es la nuetra "ambiente" para designar nó el medio ambiente ni el entorno sino el "ambiente" de un local, de un barrio de copas o de una ciudad de vacaciones, vamos, promesa de diversión. A mí me gusta hacer lo mismo con las suyas. La que le infligí a usted quiere decir: <aunque no tengo el gusto de conocerle>. Por otra parte, los nombre que pronuncian los viajeros españoles que van a America me desatan la fantasia, quizá porque yo soy poco viajero: Valparaiso, Veracruz, La Florida, Comodoro Ribadavia…¿no son absolutamente maravillosos esos nombres? En fin, lamento haberle distraído un instante. Le saludo cordialmente.

Querido F. Arroyo… un paseo muy agradable (con unos 400.000 amigos más; 10.000 según otras fuentes…) me dice que sí, que nos conocemos.
Un abrazo.
JAL

Hola Raquel,
Y qué mas da si la "inteligencia" se hereda o se regala. O se conquista. Hablamos de la inteligencia como si estuviésemos seguros de lo que se trata, algo así como el color de los ojos o la estatura. O la piel de los guisantes. Pero ¿qué demonios es la inteligencia? ¿El CI de Standford-Binnet? ¿Si los pigmeos elaborasen un formato de CI y lo presentasen a Termann, por ejemplo, suponiendo que los pigmeos tuviesen algún interés en semejante absurdo, cual sería el resultado? Para nosotros la inteligencia se suele medir mediante un determinado test y los que fijan los margenes de variación son indivíduos como Bobby Fisher, von Neumann o Eisenstein. Pero da la casualidad que estos indivíduos son prodigiosos en una "especialidad", en una práctica social de largísima tradición en el medio donde viven, y heredan un lenguaje, un campo conceptual, incluso un listado de problemas de los que ocuparse, de preguntas ya formuladas, de conjeturas, se incorporan en un determinado punto del desarrollo de esas cuestiones y con suerte le dan un empujoncito. O sea que la "inteligencia" debe tener mucho de constructo social, tiene sentido según el medio de referencia. Para un antropólogo inteligencia sería la respuesta adecuada a las incitaciones de un determinado medio ¿En qué ayudaría a un pigmeo a resolver su vida el conocimiento de la doble hélice? Según Savater, James d. Watson es un ejemplo excelente para demostrar que se puede ser un investigador notable en un determinado campo de la ciencia y un perfecto bribón en otro. Palabras de Watson: "sería un hecho altamente polémico descubrir que los genes determinan de manera significativa la inteligencia y el carácter de la persona". ¡¡Toma del frasco!!
Palabras de Steven Rose: "al margen de lo político y lo social, si Watson conociera todo lo que se ha investigado sobre el asunto se habría dado cuenta de que no ha entendido nada" ¡¡Toma del frasco!! Yo, por lo que truene, me quedo con Rose. Un saludo tierno, miña rapaziña.
titoarroyo

Hay, mira que confundir Einstein con Eisenstein. Pero qué puedo hacer, así soy yo. Aunque bien pensado, podría quedarme calladito.

¡ay, ay, ay,! mein Gott!

BUENO PRIMERO QUE TODO VOS SOS DE BUENOS AIRES_ARGENTINA CHABO VOS QUE CREES QUE SIGNIFICAA LA PALABRA FRAUDULENTOS OSEA SIGNIFICA QUE AL VOS ESCRIBI UNA BIOGRAFIA , SEA DE ISAAC NIWTON,TONSON,RUTFERFOR
SON GRANDES CIENTIFICOS Y LA PALBRA QUE VOS ESCRIBIS FRAUDULENTOS ES QUE ME PODEN FALCIFICAR MI BIOGRAFIA ESTUDIO EN LA ACADEMIA DE BUENOS AIRES EN EL CURSO DE MANTENIMIENTO ENSAMBLE DE COMPUTADORAS Y A LA VEZ TODO LO RELACIONADO A LA BIOLOGIA,BIOQUIMICA ETC.
VOS QUE PENSAS QUE SES UNA FLOJA MI EDAD ES 13
AÑOS ESTUDIO 3SEMESTRE EN LA ACADEMIA ¨¨DIOS LES BENDIGA¨¨
GOOD FRIENDS
OK DANIELA ANDREA O FACILFICAN LA FIRMA:DANNYOPORQUI
DANIELADONADO08@HOTMAIL.COM DANNY-DANIELA.BC@HOTMAIL.COM

VALE LA PENA PARA LOS QUE LES INTERESE LA TEORIA DE TODOS LOS CIENTIFICOS PARA EL SCHOOL
BUENO TODO ES COMO LA BIOGRAFIA DE GALILEO,ARISTOTELES,TICHO BRAHE,KEPLER,HAWKING,NIWTON,TONSO,COMO ISAAC NIWTON ERA UN FISICO BRITANICO QUE ADELANTO EL PRINCIPIO PARA ESPLICAR LO DE KEPLER SOBRE UN M,OVIMIENTO PLANETARIO LA FUERZA DE ATRACCION ENTRE EL SOL Y LOS PLANETAS COMO ESTO SE DENOMINA GRAVITACION UNIVERSAL
…TAMBIEN SE DESARROLLO EN EL SIGLO XIX,EL INSTRUMENTO, el espectroscopio, aportó información sobre la composición química de los cuerpos celestes y nuevos datos sobre sus movimientos (ver Espectroscopia).

Durante el siglo XX se han construido telescopios de reflexión cada vez mayores. Los estudios realizados con estos instrumentos han revelado la estructura de enormes y distantes agrupamientos de estrellas, denominados galaxias, y de cúmulos de galaxias. En la segunda mitad del siglo XX los progresos en física proporcionaron nuevos tipos de instrumentos astronómicos, algunos de los cuales se han emplazado en los satélites que se utilizan como observatorios en la órbita de la Tierra. Estos instrumentos son sensibles a una amplia variedad de longitudes de onda de radiación, incluidos los rayos gamma, los rayos X, los ultravioletas, los infrarrojos y las regiones de radio del espectro electromagnético. Los astrónomos no sólo estudian planetas, estrellas y galaxias, sino también plasmas (gases ionizados calientes) que rodean a las estrellas dobles, regiones interestelares que son los lugares de nacimiento de nuevas estrellas, granos de polvo frío invisibles en las regiones ópticas, núcleos energéticos que pueden contener agujeros negros y radiación de fondo de microondas, que puede aportar información sobre las fases iniciales de la historia del Universo. Ver Astronomía radar; Astronomía gamma; Astronomía ultravioleta; Astronáutica.La ley de gravitación de Newton proponía una fuerza de atracción entre el Sol y cada uno de los planetas para explicar las leyes de Kepler del movimiento elíptico. Sin embargo, esto también implica que deben existir fuerzas más pequeñas entre los planetas y entre el Sol y cuerpos tales como los cometas. Las fuerzas gravitatorias interplanetarias hacen que las órbitas de los planetas se desvíen del movimiento elíptico simple. La mayoría de estas irregularidades, predichas sobre la base de la teoría de Newton, se podían observar con el telescopio. Ver Sistema Solar.

Muy buen post, algo antiguo pero me ha venido muy bien, muchas gracias!

http://www.sindromedeasperger.net/

Saludos

Es una pena que el afan desenfrenado por figurar, por obtener reconocimiento rapido y por el dinero permita que mentes brillantes pasen por alto y dejen de lado la etica y el don de gentes a la hora de compartir los avances del quehacer cientifico. Tambien es una pena aludiendo a alguna frase famosa ( creo de martin Luther King) y realmente aterrador, no solo el daño de este tipo de seudocientificos, sino el silencio complice de los buenos cientificos de bajo perfil. Inevitablemente diluidos en el tiempo y el espacio.

(requerido)

(requerido)


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