Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

Esto es lo que podríamos concluir de una serie de estudios epidemiológicos sobre el impacto en la salud de los países que aceptaron las estrictas condiciones para recibir los préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI). En estos momentos, en que este modelo de préstamos condicionados ha resurgido de su desprestigio anterior, y que es adoptado con pasión por la merckeliana Unión Europea en su presión sobre países en dificultades, cómo España, e imitado, a su vez, con furor de aprendiz aventajado, por nuestro Gobierno, en su relación con las CC. AA. y con los ayuntamientos (condiciones para las trasferencias presupuestarias y para préstamos para el pago a proveedores), deberíamos conocer el coste en salud que tuvieron en países que ya pasaron por esta amarga experiencia.

Consumir préstamos modelo FMI es perjudicial para su salud”

 Desprestigio y resurrección del FMI[1]

Pocos pueden torcer el gesto cuando leen los motivos que llevaron a fundar el FMI, después de la Segunda Guerra Mundial: promover la cooperación financiera internacional, mantener la estabilidad económica y asegurar un crecimiento equilibrado y equitativo. El economista, actualmente reivindicado incluso por la izquierda poscomunista[2], John Maynard Keynes, fue uno de sus arquitectos principales. Keynes tenia la esperanza de que el fondo pudiera ayudar a prevenir otra Gran Depresión y ayudar la los países a manejar sus crisis económicas.

Sin embargo, 60 años después, a principios del siglo XXI, el FMI estaba desprestigiado como instrumento salvador de los países en crisis, que prefirieron buscar otra fuente de préstamos para no tener que pagar el socialmente costoso peaje que imponía el FMI. Después de la crisis del sureste asiático (finales de 1990) y de los devastadores efectos de las políticas del FMI en la Latinoamérica de los 80, muchos pensaban que el FMI contribuía mas a la inestabilidad económica que lo que ayudaba a evitarla.

El periodo del mandato del español Rodrigo Rato (2004-2007), al frente del organismo, marcó uno de los puntos más bajos del FMI, ilustrado en un impresionante informe negativo interno[3]. Complementaba otros informes críticos anteriores de personalidades tan relevantes como el premio Nobel Joseph Stiglitz, anterior presidente del Banco Mundial[4]  El FMI llegó a tener problemas de liquidez, reduciendo su staff y planeando pedir al congreso de EE.UU. permiso para vender sus reservas en oro para obtener fondos para sus operaciones

Cuatro ilustres protagonistas (algunos, muy “mediáticos”) en la vida del FMI: Fila de arriba: a la izquierda, John Maynard Keynes (uno de los principales arquitectos del FMI); a la derecha, Rodrigo Rato (presidente del FMI de 2004 a 2007). Fila de abajo: a la izquierda, Dominique Strauss-Kahn (presidente del FMI de 2007 a 2011), detenido en Nueva York; a la derecha, Christiane Lagarde (presidenta desde mayo 2011), mostrando su bolso vacio para indicar la necesidad de recaudar fondos. para el FMI

La llegada a su presidencia de un personaje, actualmente tan denigrado y desprestigiado, como el socialdemócrata Dominique Strauss-Kahn (DSK) (estuvo al frente del FMI entre noviembre de 2007 y mayo de 2011) fue el inicio del resurgimiento del FMI. En la cumbre del G20 de abril 2009, ya en plena crisis financiera internacional, el FMI triplicó su presupuesto, como parte del esfuerzo para estimular la economía global, reasumiendo su papel central en la gestión de esta economía global. En esta epoca, el FMI llega a abrir procesos internos de autocrítica, que parecían que iban a reconsiderar las criticadas conditionalities, que luego veremos, y le iban a devolver a su filosofía fundacional.

Como sabéis, luego vino el escandaloso “incidente” en el hotel de Nueva York que llevó a la dimisión de DSK y su sustitución por su compatriota, la conservadora Christiane Lagarde, que encauzó el FMI a su clásica ortodoxia. Muchos especularon sobre la relación del incidente, con el hecho de que su arresto tuviera lugar a unas horas de la reunión en la que iba a defender ante la canciller alemana, más ortodoxa, la causa de un país, Grecia, que él creía poder poner en orden sin ponerlo de rodillas al mismo tiempo[5]. Sin embargo, los posteriores escándalos desvelados de la vida sexual de DSK (¿porqué no se habían desvelado antes?) enterraron estas sospechas, alejándolas de los medios de comunicación y los debates públicos.

 

Las “IMF Condicionalities” y el Consenso de Washington

Keynes había apostado porque los fondos del FMI (IMF, en inglés) fueran transferidos automáticamente a países en necesidad, al temer que la imposición de condiciones para prestar fondos daría al FMI (y al Tesoro de EE.UU.) demasiado poder económico global.

Sin embargo, los intereses de EE.UU. acabaron por imponerse  Recordemos que cada país tiene un determinado poder de voto dentro del organismo, dependiendo del tamaño de su economía (PIB), cuenta corriente, reservas internacionales y otras variables económicas. Las decisiones se toman con una mayoría calificada de 70%. Dado que Estados Unidos posee 16.74%, el sistema le otorga un poder de veto sobre las decisiones tomadas por el organismo financiero[6].

Hacia la mitad de la década de 1980, se forjó el llamado Consenso de Washington”[7] [8] por el que políticos e inversores de países ricos encontraron la receta que aseguraría el desarrollo de los países en dificultades, expresada en forma de condiciones (en inglés, condicionalities) para obtener prestamos. Estas  condiciones eran unas estrictas metas, que seguro que os sonarán:

  • Privatización de empresas estatales
  • Liberalizar mercados y eliminar regulaciones comerciales y de precios
  • Disciplina presupuestaria (los presupuestos públicos no pueden tener déficit)
  • Reordenamiento de las prioridades del gasto público (el gasto público debe concentrarse donde sea más rentable)
  • Reducir el gasto público en programas de sanidad y educación

El objetivo de  estas políticas era:

  • Incrementar el papel del sector privado en países pobres
  • Aumentar la influencia de las fuerzas del mercado sobre la intervención estatal
  • Reducir la dependencia de las ayudas exteriores
  • Prevenir la inflación

A quien no cumpliera con estas condiciones, se le podría retirar los fondos y dejarle en una situación muy difícil para que obtuviera créditos de otras fuentes, al dañarle su calificación por las agencias internacionales de rating. ¿También os suena?

El resultado fue que, a través de las condiciones del FMI, las políticas neoliberales del Consenso de Washington se impusieron a los países de África y America latina, en los años 80, y a los países post-comunistas de Europa del Este y a los del Este de Asia durante la crisis financiera asiática, en los 90.

Diez años después, le llegó el turno a los países de la Unión Europea más vulnerables (frente a la crisis financiera provocada por la burbuja inmobiliaria). Entre ellos, a España. ¿Quién lo hubiera dicho hace dos décadas, cuando mirábamos desde la distancia (no solo geográfica) a estos países?

 

Efectos potenciales sobre la salud de las condiciones de los préstamos del FMI

Stuckler nos recuerda, en su magnífico artículo, que ya a mediados de los 80 UNICEF denunciaba que los programas del FMI podían privar de fondos a las redes de seguridad social que los pobres requieren para alcanzar educación, atención sanitaria y otros bienes básicos públicos[9].  Otros estudios sugerían diversos efectos potenciales de las políticas del FMI sobre la salud:

  • Las exigencias del FMI de políticas de contención de la inflación (por debajo del 5%) constreñían los gastos sociales y las políticas en salud pública.
  • Limitaban la capacidad de los sistemas sanitarios de luchar contra el VIH/SIDA[10].
  • Acababan por introducir copagos en la sanidad[11].
  • Un informe de 2007 de un grupo de estudio del Center for Global Development’s (CGD), que incluía economistas del FMI y del Banco Mundial[12] observó que las condiciones del FMI pudieron tener significativos efectos en los sistemas sanitarios y poner en peligro la sostenibilidad financiera de programas de acceso a fármacos contra la infección VIH, la tuberculosis y otras enfermedades.

Teóricamente, según otros estudios, los programas del IMF también pueden:

  • Desviar fondos para salud a pagar los intereses de la deuda domestica[13].
  • Aumentar la emigración de personal sanitario[14]
  • Reducir la vigilancia y el despistaje de enfermedades (ver cita 10)
  • Debilitar la sostenibilidad de economías de subsistencia
  • Cambiar los patrones de urbanización e inmigración[15]
  • Aumentar el empobrecimiento y la desigualdad[16]

 

 Evidencias sobre los efectos del FMI sobre la salud

Si anteriormente hablábamos de estudios que sugerían riesgos potenciales de las políticas del FMI sobre la salud, ahora mencionaremos los escasos estudios que han sido capaces de probar esta compleja relación causal. Primero, debemos decir que, según la revisión de Stuckler, no hay estudios que hayan demostrado efectos robustos positivos. Algunos han demostrado efectos neutrales, pero varios han ilustrado efectos negativos.

1. FMI y Tuberculosis. Los países excomunistas expuestos a los programas del FMI experimentaron unos mayores recortes en gastos públicos (-7,5%), menor número de médicos per capita (-7%) y menor cobertura poblacional en los programas anti- tuberculosis recomendados por la OMS (TDO=Tratamiento directamente observado).

En estos países hubo un 13,9% de incremento de la incidencia, un 13,2% de la prevalencia y un 16,6% de la mortalidad por tuberculosis  (los programas del FMI precedieron estos incrementos en las tasas de tuberculosis, según el test de causalidad de Granger). Cuando estos países abandonaron los programas del FMI, las tasas de tuberculosis cayeron en una media del 30,7%. Además, recibir préstamos de otras fuentes, sin las condiciones estrictas del FMI, iba asociado con menores tasas de moralidad por tuberculosos (-7,6%) y un efecto neutral en el sistema sanitario[17].

2. Gasto público y mortalidad infantil. El gasto público, cuya reducción promociona el FMI, es un determinante mayor, según un reciente estudio ecológico, de la reducción de las tasas de mortalidad infantil[18].

3. FMI y consumo de tabaco. Los programas de fomento de la privatización del FMI[19], especialmente en los países post-comunistas, supusieron una bajada del precio del tabaco y un incremento de su consumo[20]. Estos programas aplicados a los países de bajo y medio ingreso (África, Latinoamérica, Asia)  han supuesto un aumento del mercado de las tabacaleras. Al contrario del FMI, el Banco Mundial ha desarrollado una política ejemplar de control de tabaco[21]

4. FMI, privatizaciones masivas, servicios sanitarios y mortalidad. Las privatizaciones masivas en los países post-comunistas  fueron también asociadas a reducción del número de médicos, dentistas, y camas hospitalarias. Además de un aumento de la mortalidad por abuso de alcohol, enfermedades cardiovasculares, suicidios y homicidios, especialmente entre hombres.[22] (Ver en este blog: Mortalidad y crisis económica: una compleja relación)

5. FMI, recortes en políticas sociales/políticas activas de empleo y mortalidad. Como ya comentamos en este blog (ver: Los recortes sociales en Europa aumentarán la mortalidad), un estudio europeo concluía que el gasto social en politicas activas de empleo y de apoyo a las familias (que ha sido reducido de forma importante en el presupuestos de 2012, presentado hace unos días por el gobierno español), es eficaz para  prevenir (evitar) los esperados incrementos en mortalidad resultantes de las crisis económicas[23]. (Tambien ver en este blog: Crisis económicas y salud: cómo minimizar el daño)

6. FMI, ajustes del gasto público en situación de recesión y efectos sobre la salud: el caso de Grecia. Datos recientes de Grecia, que lleva varios años sometida a las exigencias de “ajuste” de la llamada Troika (FMI-Banco Central Europeo-Comisión Europea), por recibir sus préstamos, informan de un importante aumento de suicidios (40% más en el primer semestre de 2011, respecto al mismo periodo del año anterior), homicidios, problemas de salud mental y de las infecciones por VIH[24] [25].

 

Foto de arriba: Reunión de la Troika (FMI-BCE-CE) con el gobierno griego que dirige el exbanquero Lukás Papadimos en febrero de 2012 (fuente: http://actualidad.orange.es). Foto abajo derecha: Luto por el suicidio del farmacéutico jubilado Dimitris Christoulas  en la plaza Syntagma de Atenas. (Fuente: http://www.cabiados.net/). Foto de abajo izquierda: Retrato de Dimitris Christoulas. (Fuente: http://desinformemonos.org/2012/04/no-encuentro-otra-solucion-que-una-muerte-digna/)

Aunque, una vez conocidas estas evidencias sobre los efectos potenciales y reales de los préstamos del FMI, esta organización no se responsabiliza de ellos, haciendo ocasionalmente llamadas a mantener los niveles de gasto social y sanitario en los países deudores [26] , no parece haber habido grandes cambios en las estrictas condiciones de austeridad impuestas para recibir sus préstamos [27] [28].

  

Reflexiones finales

“Un hombre, un voto” versus “un dólar (o un euro), un voto”. Cuando pensamos en instituciones como el FMI o el Banco Central Europeo (BCE), las asociamos a instituciones democráticas, que surgieron para velar por el bien común y la solidaridad entre países. Como ya dijimos, el FMI pertenece a la familia de instituciones de la ONU, que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial para aprender de los errores y horrores del pasado (en el caso del FMI, las crisis financieras que se dieron en el periodo de entreguerras).

Lo mismo ocurrió con el nacimiento de la Unión Europea, al que pertenece el BCE. Fue una evolución de los organismos multilaterales (CECA, CEE, etc.) que desde los años 50 quisieron construir una Europa de apoyo mutuo e intereses compartidos, en la que no hubiera un afán de dominación de las grandes potencias europeas (que empieza por lo económico y acaba en lo militar). Afán, que, por cierto, se originó, en gran parte, en la obsesión de fomentar una Alemania europea frente a una Europa alemana[29]

Para forjar este carácter solidario internacional, frente a los intereses nacionales, el carácter democrático de las organizaciones (“un hombre, un voto” o lo que es lo mismo: “un país, un numero de votos proporcional a su población”) es fundamental. De esta forma, podríamos hablar del gobierno de los ciudadanos del mundo (ONU) o del gobierno de los ciudadanos europeos (UE).

Sin embargo, nos engañamos (o nos engañan) cuando no tenemos en cuenta que estas instituciones, como el FMI o el BCE, están reguladas por otra máxima: la de “un dólar (o un euro), un voto”. Aunque tengan un ropaje altruista, no dejan de ser instituciones financieras que prestan dinero. Dinero que obtienen de las aportaciones de los países. Y quien más aporta ($ ó €), más manda. Impone sus intereses nacionales, o de los grupos de poder que dominan el gobierno de ese país. En el caso del FMI, ha sido fundamentalmente EE.UU. En el caso del BCE, es Alemania.  

Cuando el prestamista decide tu vida. Este “quien más aporta, más manda”, que  podría aceptarse, hasta cierto punto, en el caso de los préstamos, cobra otro sentido cuando los préstamos determinan las políticas de un país y las prioridades del gasto público. E indirectamente, como hemos visto, su salud colectiva. Esto es lo que pasa con los préstamos modelo FMI. Su precio es el déficit democrático. El país que los acepta, tiene que seguir unas determinadas políticas al margen del bien común. Los gobiernos se convierten en ejecutantes de los dictados de los prestamistas. Y los parlamentos se convierten en meros espectadores.

 Paga el que no ha pedido (ni disfrutado) del préstamo. Para colmo, estas politcas que son presentadas como neutrales, asépticas y “tecno-científicas” medidas económicas, de carácter ineludible y sin alternativa “técnica” posible, suelen ser las clásicas y manidas recetas políticas neoliberales, cargadas de ideología. En las que, al final, ganan los de siempre y pierden los mismos. Es decir, los ajustes se hacen a costa de los más débiles.

Estos se extrañan que tengan que pagar al prestamista, cuando no son conscientes que pidieran el préstamo, ni que, mucho menos, disfrutaran de la abundancia del capital prestado. (Por ejemplo, ¿nos informaron cuándo y cómo las deudas privadas, de las inmobiliarias y de los bancos, se transmutaron en deuda pública?, es decir, ¿Cuándo todos pasamos a ser deudores, a pesar de no pedir un crédito?; Y, cuando llegó la crisis fiscal, ¿alguien nos preguntó si preferíamos que, en vez de pedir más préstamos, se subieran los impuestos a los que más tienen o se persiguiera a los defraudadores? ¿Controlamos y conocemos el destino de los préstamos recibidos?)

Sin embargo, muchos acaban engañados, asustados y con sentimiento de culpabilidad. Convencidos de que “vivieron por encima de sus posibilidades” y ahora “toca apretarse el cinturón”. ¡Parece mentira que el viejo truco de los “trileros” de siempre siga teniendo éxito!

 

Viñeta de Forges, de El Pais del  8 de abril de 2012

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PostScript, 13 de abril de 2011:

Por si quedara alguna duda sobre las preocupaciones y soluciones del FMI, os recomiendo leer esta noticia (El País, 11 de abril 2012):

 La noticia ha inspirado la siguiente viñeta de Forges, en El País de hoy (El País, 13 de abril 2012)

 
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[1] Este artículo está basado, en gran parte, en una traducción mía (del inglés) de la interesante revisión: Stuckler, D. y Basu, S. (2009) “The International Monetary Fund’s effects on global health: before and after the 2008 financial crisis”. International Journal of Health Services, 39(4), 771-81. Accesible en: http://people.pwf.cam.ac.uk/ds450/details/Stuckler39_4.pdf

Recomiendo vivamente su lectura, que puede aportar mucho más que la de este modesto articulo.

 [2] “Reivindicar a Keynes hoy día es como reivindicar a Marx”. El País, 17 de marzo de 2012.  http://politica.elpais.com/politica/2012/03/17/actualidad/1332007581_443817.html

 [8] Williamson, J. What Washington means by policy reform. In Latin American Adjustment: How Much Has Happened? ed. J. Williamson. Peterson Institute for International Economics, Washington, DC, 1990.

http://time.dufe.edu.cn/wencong/ washingtonconsensus/whatwashingtonmeans.doc

  [9] UNICEF. Adjustment with a Human Face, Vol. 1: Protecting the Vulnerable and Promoting Economic Growth. Clarendon Press, Oxford, 1987. Citado en Stuckler, D. y Basu, S. (2009) “The International Monetary Fund’s effects on global health…” 

[10] En la revisión de Stuckler se mencionan tres estudios sobre este efecto:

  • Rowden, R. Blocking Progress: How the Fight against HIV/AIDS Is Being Undermined by the World Bank and International Monetary Fund. Policy Brief. Action Aid International USA and Global AIDS Alliance, Washington, DC, 2004. 
  • Denoon, D. IMF, World Bank programs hinder AIDS prevention. AIDS Wkly. 10:8–10, 1995.
  • Lurie, P., Hintzen, P., and Lowe, R. A. Socioeconomic obstacles to HIV prevention and treatment in developing countries: The roles of the International Monetary Fund and the World Bank. AIDS 9:982–984, 1995.

[11] Tres estudios mencionados sobre esto:

  • Navarro, V. The world situation and WHO. Lancet 363:1321–1323, 2004.
  • De Vogli, R., and Birbeck, G. L. Potential impact of adjustment policies on vulnerability of women and children to HIV/AIDS in sub-Saharan Africa. J. Health Popul.Nutr. 23:105–120, 2005.
  • Banerji, D. A fundamental shift in the approach to international health by WHO, UNICEF and the World Bank. Int. J. Health Serv. 29:227–259, 1999.

[12] Goldsborough, D. Does the IMF Constrain Health Spending in Poor Countries? Evidence and an Agenda for Action. Report of the Working Group on IMF Programs and Health Spending. Center for Global Development, Washington, DC, 2007. 

[13] Ooms, G., and Schrecker, T. Expenditure ceilings, multilateral financial institutions, and the health of poor populations. Lancet 365:1821–1823, 2005.

[14] Friedman, E. An Action Plan to Prevent Brain Drain: Building Equitable Health Systems in Africa. Physicians for Human Rights, Boston, 2004. 

[15] Lurie, M. HIV/AIDS in South Africa. Cambridge University Press, Cambridge, 2005.

[16] Dos estudios citados:

  • Jayarajah, C., Branson, W., and Sen, A. Social Dimensions of Adjustment: World Bank Experience, 1980–93. World Bank, Washington, DC, 1996.
  • Commission on Social Determinants of Health. Closing the Gap in a Generation: Health Equity through Action on the Social Determinants of Health. Final Report of the Commission on Social Determinants of Health. World Health Organization, Geneva, 2008. http://whqlibdoc.who.int/publications/2008/9789241563703_eng.pdf.

[17] Stuckler, D., Basu, S., and King, L. International Monetary Fund programs and tuberculosis outcomes in post-communist countries. Public Libr. Sci. Med. 5(7):e143, 2008.

[18] Palma-Solis,M., et al. State downsizing as a determinant of infant mortality and achievement

of Millennium Development Goal 4. Int. J. Health Serv. 39(2):389–403, 2009

[19] Wedel, J. Collision and Collusion: The Strange Case of Western Aid to Eastern Europe. St. Martin’s Press, New York, 2001.

[20] Dos estudios de Anna Gilmore:

  • Gilmore, A., and McKee, M. Moving east: How the transnational tobacco industry gained entry to the emerging markets of the former Soviet Union. Part I: Establishing cigarette imports. Tob. Control 13(2):143–150, 2004.
  • Gilmore, A., et al. Pushing up smoking incidence: Plans for a privatised tobacco industry in Moldova. Lancet 365(9467):1354–1359, 2005.

[21] Anna Gilmore, Gary Fooks, and Martin McKee “The International Monetary Fund and Tobacco: A Product Like Any Other?” International Journal of Health Services, Volume 39, Number 4, Pages 789–793, 2009. Accesible en: http://people.pwf.cam.ac.uk/ds450/details/Gilmore%2039_4.pdf

 [22] Dos estudios:

  • King, L., Hamm, P., and Stuckler, D. Rapid large-scale privatization and death rates in ex-communist countries: An analysis of stress-related and health system mechanisms. Int. J. Health Serv. 39(3):461–489, 2009.
  • Stuckler, D., King, L., and McKee, M. Mass privatisation and the post-communist mortality crisis. Lancet 373:399–407, 2009.

[23] Stuckler, D., et al. The public health effect of economic crises and alternative policy responses in Europe: An empirical analysis. Lancet 374(9686), 2009.

[24] Kentikelenis A, Karanikolos M, Papanicolas I, Basu S, McKee M, Stuckler D. Health effects of financial crisis: omens of a Greek tragedy. Lancet. 2011 Oct 22;378(9801):1457-8. Epub 2011 Oct 9. PubMed PMID: 21988763. accessible en: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2811%2961556-0/fulltext

[26] International Monetary Fund. Reply to “IMF Programs and Tuberculosis Outcomes in Post-Communist Countries.” 2008. http://imf.org/external/np/vc/2008/072308.htm.

[27] Molina, N. IMF Emergency Loans: Greater Flexibility to Overcome the Crisis? Bretton Woods Project, 2009. www.brettonwoodsproject.org/art-564188.

[28] Third World Network. The IMF’s Financial Crisis Loans: No Change in Conditionalities. 2009. www.twnside.org.sg/title2/par/IMF.Crisis.Loans-Overview.TWN. March.2009.doc (accessed May 19, 2009).

[29] Tony Judt. “Postwar. A history of Europe since 1945” Penguin editions. 2005.

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10 comentarios

  1. […] de sus principales impulsores[5] y como demostraron estudios posteriores (ver en este blog  El FMI es malo para la salud[6]). El Informe “Invertir en salud” (BM, 1993)[7] define muy bien este modelo sanitario […]

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