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Tusculum, la ciudad a las puertas de Roma que alberga una de las basílicas civiles más antiguas del mundo

Las excavaciones en la antigua ciudad del Lacio revelan uno de los primeros ejemplos de basílica republicana romana, antecedente directo de un modelo arquitectónico exportado a todo el Mediterráneo

En enero de 2026, las autoridades italianas anunciaron el hallazgo de la denominada Basílica de Vitruvio en Fanum Fortunae, la actual Fano, considerada la única construcción atribuida a Marco Vitruvio Polión, el célebre arquitecto del siglo I a.C. autor del tratado 'De architectura'. El descubrimiento, cuya localización permaneció oculta durante dos milenios, fue calificado incluso como el "Tutankamón del siglo XXI".

Sin embargo, a apenas 30 kilómetros de Roma, la antigua ciudad de Tusculum conserva los restos de una basílica todavía más antigua. Las investigaciones desarrolladas por la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR-CSIC) han permitido documentar el edificio basilical en el siglo II a.C., lo que constituye uno de los ejemplos más tempranos conocidos de este tipo de arquitectura pública romana.

El proyecto, liderado por el investigador Antonio Pizzo, se centra en el sector meridional del foro de Tusculum, núcleo político y social de la ciudad romana. Allí han salido a la luz los restos de una basílica construida hace aproximadamente 2.200 años, oculta bajo estructuras posteriores de época imperial. "Este primer edificio basilical, que permanecía oculto bajo las ruinas de una gran basílica imperial, constituye uno de los ejemplos más antiguos conocidos de este tipo arquitectónico y se suma al reducido grupo de basílicas republicanas documentadas", destaca.

La importancia del hallazgo radica en que permite comprender mejor el origen y evolución de un edificio fundamental en el urbanismo romano. Las basílicas eran espacios civiles destinados a tribunales, negocios y debates políticos, elementos inseparables del foro en las ciudades del Imperio. Sin embargo, los arqueólogos todavía investigan cómo surgió este modelo arquitectónico y de qué manera evolucionó desde la tradición helenística hacia una identidad propiamente romana.

La basílica de Tusculum ocupaba una planta rectangular de 17,7 por 25,2 metros y contaba con una fachada monumental compuesta por accesos coronados por la sucesión rítmica de arcos apoyados sobre nueve lesenas o pilastras planas, solución arquitectónica conocida como Theatermotiv. "Si esta interpretación es correcta, sería la primera vez que esta solución se documenta en la arquitectura romana", señala Pizzo. Hasta ahora, este lenguaje arquitectónico solo se había identificado en construcciones posteriores y excepcionales, como el Tabularium de Roma.

Entre los hallazgos más destacados de esta solución arquitectónica, figura un sofisticado capitel de estuco policromado oculto en una estancia del edificio. La pieza representa una cabeza femenina emergiendo de un cáliz de hojas de acanto, flanqueada por volutas jónicas y motivos florales pintados en blanco, rojo y verde.

Estos descubrimientos sitúan a Tusculum como un ejemplo excepcional de los procesos de transformación política, social y cultural del Lacio durante la República tardía, la época de figuras como Lucio Cornelio Sila, Julio César o Marco Tulio Cicerón, quien poseyó una villa en la ciudad. "Los hallazgos enriquecen notablemente el conocimiento de la historia del Lacio antiguo en un momento clave en la redefinición política y social de la arquitectura pública romana", explica Francesco De Stefano, coautor del estudio publicado en Journal of Roman Archaeology.

La cronología del edificio coincide además con el ascenso político de influyentes familias originarias de Tusculum, como las gens Mamilia, Fulvia o Porcia, a la que perteneció Marco Porcio Catón, célebre por su frase "Carthago delenda est" (Cartago debe ser destruida) en vísperas de la Tercera Guerra Púnica. "Estas familias impulsaron procesos de monumentalización que acompañaron la consolidación de Roma como potencia mediterránea", añade Pizzo.

La arquitectura de Tusculum resulta especialmente relevante para comprender cómo los modelos helenísticos desarrollados tras Alejandro Magno fueron adoptados y transformados en las ciudades del Lacio, dando lugar a un nuevo lenguaje arquitectónico asociado al poder romano. En este sentido, el foro y su basílica constituyen un documento material excepcional para analizar las relaciones entre centro y periferia en la configuración monumental de la Italia republicana. "Su descubrimiento ofrece una valiosa contribución al conocimiento de los orígenes de estos edificios y de importantes innovaciones en la arquitectura pública romana", concluye De Stefano.

Investigando Tusculum desde 1994

Situada en los Montes Albanos, sobre terreno volcánico y a unos 30 kilómetros de Roma, Tusculum nació hacia el siglo X a.C. Según la tradición mítica, fue fundada por Telégono, hijo de Ulises, aunque su origen histórico responde probablemente al control de importantes rutas pecuarias del Lacio.

Tras la fundación de Roma en el 753 a.C., ambas ciudades mantuvieron una relación estrecha y compleja. Después de los conflictos vinculados a Tarquinio el Soberbio, último rey de Roma, refugiado en Tusculum tras su expulsión, el foedus Cassianum selló una alianza duradera entre ambas ciudades. Durante la República romana, Tusculum alcanzó su máximo esplendor gracias a la presencia de grandes familias patricias que promovieron la monumentalización urbana de la ciudad, dotándola de teatro, termas y foro.

El Proyecto Tusculum de la EEHAR-CSIC investiga el yacimiento de manera continuada desde 1994. Las excavaciones comenzaron en el área monumental del foro y el teatro; posteriormente se localizaron las termas y, en 2023, se halló una estatua femenina de mármol excepcionalmente conservada, cuyas novedades se darán a conocer en breve. "Llevamos décadas excavando la ciudad. Nuestro objetivo es reconstruir la evolución completa del yacimiento, desde sus orígenes hasta su destrucción definitiva en 1191", explica Antonio Pizzo.

Los nuevos hallazgos también permiten conectar la historia monumental de Tusculum con figuras concretas de la política romana. Entre ellas destaca Marco Fulvio Nobilior, uno de los personajes más influyentes del siglo II a.C., quien, tras derrotar a la Liga Etolia en Grecia, regresó a Roma con abundante botín y obras de arte helenísticas. Una inscripción hallada en Tusculum acredita que parte de ese botín fue destinado a su ciudad natal. Aunque no existen pruebas directas de su participación en la construcción de la basílica, el edificio se sitúa precisamente en un momento de gran prosperidad para las élites locales vinculadas al poder romano.

"Seguiremos trabajando para desvelar los secretos de este enclave estratégico", concluye Pizzo.

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