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UAM

Una dieta de mayor calidad se asocia con menor riesgo de muerte en personas con enfermedad renal crónica

Un estudio liderado por investigadoras de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha analizado la relación entre distintos patrones de alimentación saludable y el riesgo de mortalidad en 4.102 adultos con enfermedad renal crónica de la cohorte británica UK Biobank

Una dieta de mayor calidad podría contribuir a mejorar la supervivencia de las personas con enfermedad renal crónica. Así lo concluye un estudio liderado por investigadoras de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que ha analizado la asociación entre distintos patrones de alimentación saludable y el riesgo de mortalidad en más de 4.000 adultos con esta enfermedad.

La enfermedad renal crónica es un problema de salud cada vez más frecuente. Se produce cuando los riñones pierden progresivamente su capacidad de filtrar la sangre y eliminar sustancias de desecho. En sus fases más avanzadas puede requerir tratamientos como la diálisis o el trasplante. Además, muchas personas que la padecen presentan también hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular, lo que incrementa el riesgo de complicaciones y mortalidad.

Aunque las guías clínicas actuales destacan la importancia de la alimentación en el manejo de esta enfermedad, la evidencia sobre la influencia de la calidad global de la dieta en la supervivencia de pacientes europeos sigue siendo limitada. Con el objetivo de cubrir esta laguna de conocimiento, el equipo investigador analizó cómo distintos patrones dietéticos se relacionaban con el riesgo de muerte en personas con enfermedad renal crónica.

La importancia de la calidad de la dieta

El trabajo, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, analizó a 4.102 adultos de entre 40 y 70 años con enfermedad renal crónica procedentes de la cohorte británica UK Biobank. Durante un seguimiento medio de 11,4 años, falleció el 17 % de los participantes.

Los resultados indican que las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea, la dieta DASH —siglas en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension— y el Índice Alternativo de Alimentación Saludable 2010 presentaban un 27 %, un 32 % y un 23 % menos riesgo de mortalidad, respectivamente, en comparación con quienes seguían en menor medida estos patrones alimentarios.

Por el contrario, una mayor adherencia a una dieta con mayor potencial inflamatorio se asoció con un 30 % más riesgo de muerte.

El estudio, en el que también participaron investigadores del CIBERESP, IMDEA Nutrición, el Karolinska Institutet y la Universidad de Harvard, constituye uno de los primeros análisis de este tipo realizados en una gran cohorte europea.

"Los resultados que hemos obtenido aportan nueva evidencia sobre el papel de la calidad global de la dieta en personas con enfermedad renal crónica para disminuir el riesgo de mortalidad", señala la doctora Mercedes Sotos Prieto, profesora titular de la UAM, profesora asistente adjunta en la Universidad de Harvard, e investigadora principal del proyecto.

En el estudio también se identificaron componentes concretos de la alimentación asociados a una menor mortalidad. En concreto, un mayor consumo de frutos secos y legumbres, así como de cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa, junto con una menor ingesta de sodio (sal), grasas saturadas y grasas trans, se asoció de forma independiente con un menor riesgo de mortalidad.

En conjunto, los hallazgos apuntan a que no solo importan los nutrientes aislados, sino también la calidad global de la alimentación y la combinación de alimentos que conforman la dieta habitual.

Más allá de restringir nutrientes

Según las autoras, estos resultados refuerzan la idea de que mejorar la calidad de la dieta puede ser una herramienta complementaria a los tratamientos médicos habituales en personas con enfermedad renal crónica.

"Esta investigación respalda un enfoque de la nutrición clínica centrado en promover patrones alimentarios saludables, basados en alimentos frescos y de origen vegetal, con menor presencia de productos ultraprocesados y exceso de sal. Esta perspectiva va más allá de limitarse únicamente a restringir nutrientes concretos, como sodio, potasio o fósforo, y pone en relieve la importancia de ofrecer a estos pacientes información y orientación nutricional adaptadas a sus necesidades", explica Mercedes Gómez Cao, investigadora predoctoral y primera firmante del estudio.

Las investigadoras consideran que, en el futuro, estos hallazgos podrían contribuir a actualizar las recomendaciones dietéticas dirigidas a personas con enfermedad renal crónica y al diseño de programas de prevención y cuidado orientados a mejorar su salud y calidad de vida.


Referencia bibliográfica:

Gómez-Cao M, Carballo-Casla A, Ortolá R, Graciani A, Banegas JR, Rodríguez-Artalejo F, Sotos-Prieto M. Diet quality and all-cause mortality among individuals with chronic kidney disease: a UK Biobank cohort study. Am J Clin Nutr. 2026 Apr;123(4):101237. doi: 10.1016/j.ajcnut.2026.101237.

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