Ensayos



La aventura de innovar

AUTOR  | Ignacio G.R. Gavilán | Fundador y CEO de Reingeniería Digital | Innovación y Transformación Digital de Procesos y Modelos de Negocio

Se trata de una guía de navegación cuyo objetivo es mostrar al lector una visión transversal e integral de la gestión estratégica de la innovación

El mundo empresarial se encuentra inmerso en una gran transformación, que por su alcance, velocidad y magnitud, es un escenario sin precedentes ni antecedentes conocidos hasta la fecha. Dar respuesta a estos cambios es una tarea de creciente complejidad, que invita y obliga a iniciar un viaje fascinante y apasionante, pero también un viaje lleno de incertidumbres y desventuras, cuyos resultados, no siempre son exitosos.

La innovación se ha convertido en el gran reto estratégico al que las organizaciones se enfrentan para ser más competitivas y sobrevivir en este entorno tan disruptivo.

En este viaje se necesita mucha valentía, un objetivo claro, un cambio de mentalidad y cultura lo bastante flexible para incorporar nuevos modelos de organización, apoyados en la digitalización y la agilidad de los procesos, con capacidad para adelantarse a las necesidades del mercado.

La Aventura de Innovar, es una guía de navegación cuyo objetivo es mostrar al lector una visión transversal e integral de la gestión estratégica de la innovación, para explorar y gestionar nuevas oportunidades de negocio. A través de sus once capítulos, se desgranan todos los elementos fundamentales de la innovación.


La innovación se ha convertido en el gran reto estratégico al que las organizaciones se enfrentan para ser más competitivas y sobrevivir en este entorno tan disruptivo

En el primer capítulo, se analiza la innovación desde una visión macroeconómica, para entender la importancia que tiene la innovación en el desarrollo económico de un país y el valor que aporta a la empresa y la sociedad en general. Además, se da una visión sobre la importancia de crear ecosistemas de innovación y los agentes que deben participar en ellos.

En el segundo capítulo, se aporta una base de conocimientos esenciales sobre el concepto de innovación y cuáles son las claves para conseguir la dualidad de valor fundamental (valor para el cliente y para la empresa).

A partir del tercer capítulo, la autora empieza a navegar por los diferentes elementos de la innovación, aportando muchos ejemplos reales, para dar respuesta a múltiples preguntas. Un recorrido completo por el mundo de la innovación desde su diagnóstico hasta la evaluación de su impacto para las empresas, pasando por la necesidad de crear una cultura de la innovación y analizar el talento y  liderazgo

Esta completa guía de navegación por la innovación va dirigida a directores generales o empresarios, que deseen integrar la innovación en la estrategia de la organización, a directores de innovación, capaces de liderar la transformación del negocio, que quieran conocer la integración de todos los elementos claves para implantar un proceso de innovación y a directores de área, que necesiten tener una visión transversal e integral de la innovación. Pero, además es un texto útil para emprendedores, que estén desarrollando su idea de negocio y requieran conocer metodologías y modelos de innovación para implementar su negocio en el mercado, para consultores de tecnología e innovación que vayan a poner en marcha proyectos de innovación en sus clientes y, por supuesto a todo aquel interesado en el mundo de la innovación.


Datos de la publicación

La aventura de innovar. Valvanera Castro Fernández. Anaya Multimedia, Madrid 2021. 280 páginas


Madrid y la Ciencia: Un paseo a través de la Historia

AUTOR  | Alfonso Hernando González | Instituto Enrique Flórez (Burgos)

Este libro proporciona una nueva aproximación a la Ciencia española hecha en y desde Madrid, entre la creación de la Institución Libre de Enseñanza y el final de la Guerra Civil

El Instituto de Estudios Madrileños lleva organizados desde 1965 más de cincuenta ciclos de conferencias que se han ido editando en forma de libros, reuniendo hasta hoy más de 750 trabajos. En particular, en 2018 empezó a programar una serie de ciclos sobre la Ciencia hecha en y desde Madrid con el título genérico de Madrid y la Ciencia. Un paseo a través de la Historia, coordinados por Francisco González de Posada y presentados por Mª Teresa Fernández Talaya, que, en 2020, llegaron a su tercera edición. El primero se centró en Los siglos XVI-XVIII, el segundo trató sobre El siglo XIX, y el tercero, que es el que nos ocupa, sobre La primera mitad del siglo XX (1900-1950).

Comienza el libro con el capítulo de Eduardo Huertas Vázquez dedicado a la Institución Libre de Enseñanza (ILE) como prólogo al proceso de modernización y convergencia europea que comenzará tras el desastre del 98, en gran medida animado e inspirado en la apuesta por la ciencia y la educación libres y universales que propugnó la Institución desde su creación en 1876 como consecuencia de la “Segunda cuestión universitaria”. A lo largo del capítulo se analiza la importancia bien conocida del krausismo como motor del espíritu de la ILE.

La ILE se constituye, en el segundo capítulo de Francisco A. González Redondo, en el punto de partida necesario, por su obra y, sobre todo, por su espíritu, para la Edad de Plata de Ciencia española, articulada en torno a cuatro generaciones, las de [18]76, [18]98, [19]14 y [19]27, y la entidad inspirada por la ILE que protagonizará el reencuentro con la Ciencia internacional tras siglos de decadencia: la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).

Una de las apuestas más exitosas de la JAE fue la creación del Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF) en 1910 y la elección del físico canario Blas Cabrera Felipe como su director. A ambos está dedicado el capítulo de Rosario E. Fernández Terán, quien nos ilustra sobre las tareas docentes, la labor investigadora y las publicaciones científicas realizadas en el Laboratorio que animaron a que la Fundación Rockefeller financiase la construcción y dotación del Instituto Nacional de Física y Química (INFQ).

El cuarto capítulo se dedica al también físico Julio Palacios por parte del que fuera su último discípulo, Albino Arenas Gómez. Más en concreto, se describen las actividades llevadas a cabo por Palacios, primero en el LIF y después en el INFQ, su complicada situación en el Madrid sitiado de la Guerra Civil y su influencia en la física española, de la que se convirtió en la figura de referencia tras la contienda, aunque fuese desde su semi-exilio en Lisboa, consentido por el Régimen.


Tras el desastre del 98 se produjo un proceso de modernización inspirado en la apuesta por la ciencia y la educación propugnada por la Institución Libre de Enseñanza

Cambia de ámbito científico el libro con el quinto capítulo, dedicado por Javier Sanz Serrula a tratar la que considera una especialidad médica singular en la España de la primera mitad del siglo XX, la Odontología, singularidad que se estudia desde la perspectiva del papel jugado (y los conflictos vividos) por sus protagonistas, (especialmente Florestán Aguilar y Bernardino Landete), y por los procesos de institucionalización universitaria de la disciplina.

Mª Teresa Fernández Talaya se ocupa en el sexto capítulo del acceso de la mujer a la Ciencia, personalizando el complicado proceso en un ejemplo paradigmático: la figura de María Sklodowska Curie, sobre la que, después de dar a conocer los aspectos esenciales de su biografía personal y científica, se destacan sus presencias en Madrid en abril de 1919, invitada por Florestán Aguilar al I Congreso Nacional de Medicina; en abril de 1931, invitada por Blas Cabrera a dar conferencias en la Residencia de Estudiantes y para la Sociedad Española de Física y Química; y en mayo de 1933 para presidir una reunión de la Comisión Internacional de Cooperación Intelectual, de nuevo en la Residencia de Estudiantes.

El tránsito de una “edad de plata” a otra “edad del plomo” como consecuencia de la guerra civil es el tema que trata Antonio González Bueno en el séptimo capítulo, dedicado a analizar el desarrollo de los estudios de Botánica realizados en y desde las instituciones radicadas en Madrid a lo largo de la primera mitad del siglo XX, comparando las rupturas y continuidades personales e institucionales antes y después de 1939, desde la perspectiva de los enfoques, valores y prioridades, respectivamente, de la Junta para Ampliación de Estudios y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las consecuencias que tuvo la guerra civil en la que puede considerarse una de las “escuelas” científicas más sólidas de la Edad de Plata, la constituida en el LIF y el INFQ, se detallan en el octavo capítulo de Francisco González de Posada, en el que, partiendo de la situación y sus logros durante el primer tercio del siglo XX, se exponen las tensiones personales, los encuentros y desencuentros y la dispersión de los físicos y químicos Blas Cabrera, Julio Palacios, Ángel del Campo, Enrique Moles, Tomás Batuecas, Miguel Catalán y Arturo Duperier como consecuencia del conflicto.

El libro termina con el capítulo dedicado por José Luis Peset Reig a la reconstrucción de la Ciencia española tras la tragedia de la guerra civil desde la perspectiva del CSIC en tanto que institución que se construyó sobre las cenizas de la JAE, describiendo los principales centros de investigación, las líneas de investigación más destacadas, las nuevas revistas creadas y prestando especial atención a la figura de su promotor: José Mª Albareda.

En su conjunto, el libro presenta un amplio abanico de aportaciones que recogen aspectos bien distintos de la época considerada, incluyendo desde valoraciones críticas de conjunto hasta datos y anécdotas inéditas de un capítulo de la historia de nuestra ciencia que merece ser mucho mejor conocido y recordado.


Datos de la publicación

Francisco González de Posada (coord.). Instituto de Estudios Madrileños, Madrid 2021. 303 páginas


V Centenario Leonardo Da Vinci: Cuatro aproximaciones actuales al genio del Renacimiento

AUTOR  | Rosario E. Fernández Terán | Facultad de Educación (UCM)

Este libro aporta cuatro aproximaciones a la vida y la obra de Leonardo da Vinci desde unas perspectivas singulares que completan las conmemoraciones del V centenario de su fallecimiento

A lo largo de 2019 el mundo entero conmemoró el V Centenario del fallecimiento de Leonardo da Vinci, acontecido en Ambois (Francia) el 2 de mayo de 1519, y la Embajada de España en Italia, a través de su Consejería de Cultura y Ciencia, no quiso dejar pasar la oportunidad para organizar en Roma una jornada dedicada al genio renacentista. Contó para ello con la colaboración del Museo Leonardiano de Vinci (Florencia, Italia), la Asociación de Investigadores Españoles en la República Italiana (ASIERI) y la Real Academia de España en Roma.

A tal efecto, a este encuentro español e italiano fueron convocados cuatro destacados autores para que disertaran, desde cuatro perspectivas diferentes y complementarias, sobre la vida y la obra del genio del Renacimiento. Trasladados al papel los contenidos de sus aportaciones, el libro correspondiente ve ahora la luz y, al mismo tiempo, se pone a disposición de todos los interesados en PDF para su descarga gratuita desde la web www.torresquevedo.org

El primer capítulo, obra de Francisco A. González Redondo, profesor de Historia de la Ciencia en la UCM, comienza, precisamente, con el análisis de la definición que hace el Diccionario de la RAE de la palabra genio y su aplicación al sabio florentino. Constatando cómo la consideración de genio no se la dieron ni reconocieron a da Vinci sus contemporáneos, sino que se trata de una categorización actual, otorgada durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, se aporta una caracterización de da Vinci no en tanto que artista que, para distraerse, se dedicaba a la innovación, sino como un ingeniero y científico que, dotado de un gran talento artístico, “pintaba para vivir”, pero “vivía para investigar, para pensar científicamente”. Complementariamente, destacando cómo, durante los mismos años en los que los eruditos se “reinventaban” la figura de da Vinci, se desarrollaba la obra del Leonardo español, Torres Quevedo, nacido exactamente cuatrocientos años más tarde que el florentino (1452-1852), se caracteriza la obra de éste como la de un ingeniero e inventor que hizo todo lo que le faltó al italiano: trascender de los diseños manuscritos conservados en secreto a las memorias de patentes sometidas a las oficinas y registros de los principales países desarrollados, a los artículos enviados a revistas científicas y a los libros y monografías que fundamentaban teóricamente unas máquinas revolucionarias que el genio español sí llegó a construir y presentar en público con notable reconocimiento internacional.


El libro aporta una caracterización de Da Vinci como un ingeniero y científico que, dotado de un gran talento artístico, “pintaba para vivir”, pero “vivía para investigar, para pensar científicamente”

La segunda aproximación se debe a David Nelson Gimbel, experto en la evolución de la cognición y actualmente profesor visitante en la Universidad de California, Berkeley, quien escribe sobre Arte, teoría de los afectos y humanismo científico en la pintura de Leonardo da Vinci desde una perspectiva también muy española: los aspectos neurocientíficos de los estudios anatómicos y artísticos del genio toscano que permiten recordar la obra pionera de la neurociencia moderna del otro genio español nacido también en 1852, Santiago Ramón y Cajal. De esta manera, el autor propone un sinuoso viaje por el diálogo que se establece entre nuestras mentes y la de Leonardo, a partir del concepto de “corregulación” mutua de las emociones y la aplicación de este mecanismo en sus pinturas, interpretando la información sensorial que transmite el registro simbólico de su obra.

Pero si hay una obra de Leonardo que ha trascendido el ámbito de la pintura para elevarse a la categoría de mito esta sería La Gioconda, convertida en el cuadro más famoso de la historia. Sin embargo, de nuevo, esta categoría no la alcanzó en su tiempo, sino que necesitó de un suceso externo, ajeno a la obra, que le permitió convertirse en el mito icónico que es hoy: el robo del cuadro del salón Carré del Museo del Louvre, el 21 de agosto de 1911. Este es el argumento de la novela El Efecto Peruggia que Juan de Oñate Algueró, Presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, presentó en la jornada romana y comparte con los lectores en el tercer capítulo de esta obra colectiva que estamos comentando.

Y el libro termina como empezaba, con una “comparación”, un “duelo” entre dos genios, en este caso en tanto que artistas, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, a través del desafío que los enfrentó, convocados por la Señoría de Florencia, para pintar dos enormes murales que debían decorar el Salón de los Quinientos en el Palacio Vecchio. Esta es la motivación que utiliza el escritor y economista Alejandro Corral, Director de la Casa del Traductor de Tarazona, para articular en su novela, El Desafío de Florencia, una historia de rivalidades, celos, envidias y enemistades que dejaría inconclusas las que tenían que haber sido La Batalla de Anghiari y La Batalla de Cascina, obras que finalmente sólo conocemos, respectivamente, a partir de réplicas como la de Rubens y cartones preparatorios.

Estas cuatro aproximaciones tan singulares están precedidas por los prólogos que escriben el Embajador de España en Italia, Alfonso Dastis, la Directora del Museo y Biblioteca Leonardiana de la Ciudad de Vinci, Roberta Barsanti, y el Comité científico de ASIERI de la mano de Isabel Nogués y María Lozano. Sin ellos y, sobre todo, sin la coordinación de Ion de la Riva, Consejero de la Oficina Cultural, la jornada y este libro no habrían sido posibles.


Datos de la publicación

Francesco Maria Mengui y Adriana Laespada Lazpita (eds.). Embajada de España en Italia y Museo Leonardiano de Vinci, Roma 2021. 84 páginas


Pensar en español

AUTOR  | Antolín Sánchez Cuervo | Instituto de Filosofía del CSIC

Este libro recoge el resultado de una trayectoria colectiva y plural de lo publicado por casi 500 autores a lo largo de casi tres décadas

Este libro de la colección “¿Qué sabemos de?” patrocinada por el CSIC recoge en pocas páginas el resultado de una trayectoria colectiva y plural de varias décadas, plasmada en numerosos proyectos, congresos y publicaciones de referencia, entre otras la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, que, bajo la dirección, precisamente, de Reyes Mate, ha ido publicando, a lo largo de casi tres décadas, un total de 34 volúmenes con la participación de casi 500 autores. Esto no significa que Pensar en español sea un mero balance de resultados, algo que más bien presupone para plantear claves fundamentales actuales en torno a la pregunta por qué significa pensar en español. Y lo primero que puede llamar la atención a un lector no especializado en el tema es el sentido o justificación de esta misma pregunta: ¿por qué pensar en español no es algo tan obvio como en otras lenguas? Esta pregunta recorre el primero de los tres capítulos del libro (“El porqué de una pregunta”), en el que se apunta una doble causa. Por una parte, el prejuicio, tan arraigado en Europa, según el cual nuestra lengua nunca habría sido apta para la reflexión filosófica, aun a costa de obviar nada menos, por ejemplo, que los debates suscitados en torno a la conquista de América a lo largo de los siglos XVI y XVII. El universalismo particularista indisociable de este prejuicio alcanzó expresiones paradigmáticas en el Geist hegeliano y no ha dejado de reproducirse hasta nuestros días, aunque haya tenido que mudar del alemán al inglés y de la totalidad dialéctica a la globalización tecnológica. Por otra parte, la percepción, desde dentro, de que el pensamiento de lengua española siempre ha tenido que buscar cauces de expresión en la literatura o en la mística, un lugar común cuya principal razón de ser radicaría en la institución y mentalidad inquisitoriales, entendidas como un dispositivo para perseguir y castigar no sólo la desviación religiosa –algo común a otros muchos lugares de Europa-, sino también la disidencia intelectual y la diferencia en general, incluida la de carácter étnico y biológico. El autor se hace así eco de ciertas tesis de Américo Castro y sugiere una clave arqueológica elemental sobre el pensamiento de lengua española, como es la larga tradición de exilios a la que se ha visto abocado cuando se ha empeñado en ser crítico.

Pero al porqué de la pregunta sobre las posibilidades de esta pensamiento debe suceder el de la respuesta, afirmativa al menos por una poderosa razón: el español es una Weltsprache, es decir, una lengua universal, y no sólo porque la hablen cientos de millones de personas, sino también porque ha recogido experiencias muy diversas e incluso antagónicas; tanto como las de conquistadores y conquistados. De hecho, probablemente ninguna otra lengua goce de mejores condiciones para pensar, si entendemos esto último en términos de interpelación y siempre y cuando quienes piensen en ella sean conscientes de sus límites, resultantes de su imposición histórica sobre otras lenguas, tanto en la península como en América. En este sentido, la lengua española “es sólo la cristalización de una compleja corriente cultural alimentada por otras lenguas” (p.35), apunta el autor refiriéndose al árabe, el hebreo y el latín, sin olvidar su efecto destructivo en el “Nuevo Mundo”. Por eso pensar en español exige también una remisión al silencio en la que esa conciencia de límite alcanza su máxima expresión, precisamente por lo que no puede expresar.

El capítulo siguiente (“Cómo pensar en español”) desgrana y completa esta respuesta afirmativa. La violencia lingüística del español se ilustra así con el esclarecedor pasaje del Quijote en el que Cervantes recurre a la autoría del sabio arábigo-manchego Cide Hamete Benengeli; y también con algo en cierto sentido análogo como el empeño de Miguel León Portilla por rescatar la visión de los vencidos acerca de la conquista, tarea seguramente irrealizable del todo pues incluso “el silencio del conquistador” será siempre “más poderoso que el grito del conquistado” (p.44), y que en todo caso obliga a la interlocución de los pueblos originarios. Especialmente sugerente resulta la analogía de este potencial interpelador del español con la experiencia judía de la lengua en general, en la que ésta es asumida en términos de hospitalidad o de habitarla sin convertirla en una propiedad de quienes la hablan.


El español es una lengua universal, y no sólo porque la hablen cientos de millones de personas, sino también porque ha recogido experiencias muy diversas e incluso antagónicas; tanto como las de conquistadores y conquistados

Esta primacía de la interpelación tiene además una traducción práctica, en la medida en que obliga a entender la ética, la política y la justicia como respuestas a las experiencias históricas y concretas de injusticia, más que como una deliberación sobre principios abstractos que, ajenos a esas experiencias, reducen el sufrimiento a algo insignificante. Por eso en un pensamiento en español “debería ser imposible, por ejemplo, una teoría de la justicia que se planteara la identificación de principios universales de justicia sacrificando la historia, descartando preguntas que vienen del pasado, en una palabra, exigiendo al dominado que olvide la dominación y al dominador la violencia ejercida.” (60 y s.) Buenos ejemplos de ello, complementarios además entre sí, serían los de un europeo como Las Casas cuando plantea una crítica de la conquista adoptando la mirada del indígena, y el de un indígena cristianizado como Guaman Poma cuando hace lo propio basándose en su nuevo credo. Reyes Mate tiene también en cuenta, a este respecto, la obra reciente de autores de referencia como Luis Villoro y Ambrosio Velasco en el ámbito de la filosofía intercultural y la filosofía mexicana, respectivamente. El lector tampoco debe olvidar que una teoría de la (in) justicia en estos términos y en clave por tanto anamnética, es precisamente una de las cuestiones a las que Reyes Mate ha dedicado una reflexión más significativa durante las dos últimas décadas, encontrando en el campo del pensamiento en español posibilidades muy fecundas, pendientes aún de desarrollar.

Este perfil nos permite además ubicarnos entre dos extremos, con una equidistancia crítica que nunca le ha resultado fácil de adoptar al pensamiento de lengua española. Por una parte, el ensimismamiento en sus diversas expresiones (tradicionalismo, localismo, nacionalismo cultural, hispanismo “militante”...). Por otra, el universalismo abstracto (en el fondo particularista) y la reproducción, más o menos sumisa, de los discursos elaborados en los grandes centros de poder epistemológico global. Ni el Manzanares ni Marburgo, dicho con humor orteguiano, lo cual no significa “renunciar a la universalidad, sino pensarla desde un tempo y un lugar determinado” (p.39). En este sentido, el modo español de pensar en y desde Europa sería la “vocación de sur”, a la que el autor también dedica un sugerente comentario, a propósito de ciertas reflexiones de un escritor portugués como Saramago y de un filósofo, no iberoamericano pero sí franco-argelino, como Camus. Del primero recuerda sus palabras sobre La balsa de piedra, esa novela suya en la que la península ibérica se desprende del resto del continente guiada, precisamente, por una vocación de sur que le lleva a redefinir su relación con América y redescubrir su identidad profunda; del segundo reivindica su “pensamiento solar”, oscilante “entre belleza y sufrimiento, entre alegría y amargura” (p.67), frente al ideal uniformador y la frialdad burguesa, la lógica del capital y el fenómeno del individuo-masa, tan arraigados en el pensamiento “nordófilo”.

El tercer y último capítulo (“Del pensamiento latinoamericano al pensar en español”), plantea un diálogo crítico con la filosofía latinoamericana en general y la filosofía de la liberación en particular, y con autores de referencia como Jorge E. Gracia, Enrique Dussel y Francisco Miró Quesada, entre otros. Se revisan y valoran entonces algunas propuestas y enfoques (lo que en su día supusieron la adaptación del perspectivismo orteguiano, el debate entre “universalismo” y “latinoamericanismo”, la apertura a la posmodernidad y a otras categorías europeas con vistas a un pensamiento crítico de la diferencia sin renunciar a la universalidad, etc), y se señalan también algunas limitaciones (la recaída en el paradigma de la identidad y la dependencia de autores y escuelas europeas), para replantear, finalmente, la pregunta del comienzo: ¿pensar en español?  Sin duda, aunque sea siempre con un margen de sospecha que nos obligue a seguir reflexionando sobre su alcance, sus limitaciones y sus posibilidades.

El libro se cierra con dos breves textos que nos remiten al comienzo y al pasado reciente de esta historia. “A modo de conclusión. Por una comunidad iberoamericana de filosofía”, evoca el momento en que empezó a gestarse la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía y el proyecto de una comunidad iberoamericana de pensamiento que se fue articulando en torno a ella, a raíz del discurso de clausura que Fernando Salmerón pronunciara en 1986 en el II Encuentro Hispano-Mexicano de Filosofía Moral y Política, celebrado en el Pazo de Mariñán. “La memoria, tribunal de la historia”, es la hasta ahora inédita ponencia de Reyes Mate leída en la sesión inaugural del V Congreso iberoamericano de Filosofía, celebrado en la Ciudad de México el pasado junio de 2019.


Datos de la publicación

Pensar en español, Reyes Mate.

Editorial Libros de la Catarata –CSIC. Madrid 2021. 112 páginas.


Exoplanetas y astrobiología: plus ultra

AUTOR  | Jorge Lillo-Box | Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA)

Este libro combina la solidez e ilustración científica con el necesario planteamiento filosófico de algunas cuestiones en liza en el plano de la exploración extraplanetaria

Mientras el mundo está inmerso en sus quehaceres diarios, sus ajetreos, sus luchas políticas, sus ciclos económicos o sus pandemias, si pudiésemos alejarnos y ver la Tierra desde el espacio exterior para después girar sobre nosotros mismos y observar el inmenso vació en el que nos encontramos, nos daríamos cuenta de lo minúsculos e insignificantes que somos… ¿o no tanto?

En “Exoplanetas y astrobiología: plus ultra”, el investigador del Centro de Astrobiología y Doctor en Astrofísica, David Barrado, nos narra el viaje de la humanidad hacia la exploración espacial. Desde los primeros intereses del ser humano por los astros hasta las posibles vías de colonización exoplanetaria. El texto se divide en cinco capítulos principales que surgen de manera natural para el lector y que la Editorial y el autor han convenido en calificar como “Fases”.

En el primer capítulo (“Fase 0”), se plantea el contexto histórico, el cómo los homínidos hemos buscado desde el primer momento la expansión hacia otros lugares, hacia los confines de nuestro conocimiento. Y el cómo hemos evolucionado desde pensamientos astropocentristas hasta la comprensión del “punto pálido azul” y el descubrimiento de otros mundos lejanos. En estos aspectos, el autor despliega una gran cantidad de conocimiento histórico-científico, ya exhibida en anteriores publicaciones. En el segundo capítulo (“Interludio”) se describen los principales métodos que la astronomía observacional ha desarrollado para la detección y caracterización exoplanetaria, una pieza clave para entender nuestros sesgos y las complejidades técnicas que explican por qué aún no hemos logrado detectar análogos planetarios a los planetas del sistema solar. Y, sin embargo, como se nos narra en el tercer capítulo del libro (“Fase I: Descubrimiento”), la diversidad exoplanetaria que se ha encontrado hasta ahora ha asombrado a la comunidad científica y ha provocado que se replanteen las teorías de formación y evolución planetaria, con consecuencias incluso dentro de nuestro propio sistema planetario. El texto continúa en el cuarto capítulo (“Fase II: Caracterización”) con la exploración de las propiedades de los sistemas exoplanetarios, desde la comprensión de sus propiedades más básicas hasta la inferencia de otras más complejas como la estructura interna o la composición atmosférica. Ya en la parte final de este capítulo comienzan a destacar los tintes astrobiológicos anunciados en el título y el autor explora las diferentes concepciones de habitabilidad que se tienen hasta ahora. El último capítulo (“Fase III: Exploración y…¿colonización?”) se reserva para la parte más filosófica y plus ultra del texto, combinada con mensajes sociológicos que serán claves para el desarrollo en las próximas décadas de una exploración espacial mucho más ingente y, de no evitarlo, agresiva. David Barrado, en esta parte final, nos relata las diferentes misiones in situ a cuerpos del sistema solar y las propuestas de viajes interplanetarios, preguntándose sobre la conveniencia o no de los mismos, en un diálogo con el lector que le hace reflexionar inmediatamente al respecto. La gran virtud de esta parte del texto, tan complicada de escribir desde un punto de vista objetivo, es que el autor consigue que cada uno extraiga sus propias conclusiones sin proporcionar una única verdad.

El libro combina la solidez e ilustración científica con el necesario planteamiento filosófico de algunas cuestiones en liza en el plano de la exploración extraplanetaria. Y lo hace de una forma muy amena para un público general, pero también permitiendo al lector más familiarizado con el mundo científico profundizar en los detalles más técnicos a través de recuadros separados del texto, en los que se detallan algunos aspectos más matemáticos y que el lector más general o menos interesado en estos puntos puede sortear de manera natural.

En definitiva, este libro, de tan sólo 110 páginas de texto principal, contiene una gran cantidad de información narrada de una forma ejemplar por el autor y que consigue que el lector más general se familiarice con la realidad de la exploración exoplanetaria, y que el lector más avanzado disfrute de una narrativa deliciosa con una multitud de planteamientos filosóficos y una combinación de ciencia y humanismo tan clara como necesaria en los tiempos actuales. Por todo ello, no puedo más que recomendar su lectura y animar al lector a acompañar al autor en sus reflexiones.


Datos de la publicación

David Barrado. Libros de la Catarata, Madrid 2021. 128 páginas


Contra la equidistancia, a favor de la crítica

AUTOR  | Antonio Calvo Roy. Publicado en El País, Babelia el 30 de enero de 2021

El libro de Peter C. Gøtzsche es muy oportuno en este momento en el que las vacunas han vuelto a mostrar su poderío sanitario y el revuelo social que generan

En el periodismo, algunas veces, se busca el punto medio entre dos teorías con la excusa de ser ecuánime. Con frecuencia, lo único que revela esa búsqueda de la ecuanimidad es una ignorancia supina. Por ejemplo, no se puede ser ecuánime entre la fuerza de la gravedad y la telequinesia, entre la evolución y el creacionismo, entre el calentamiento global y quienes lo niegan. Cuando las evidencias científicas están abrumadoramente en uno de los dos lados, ser ecuánime es ignorar la realidad.

El concepto de vacunación es otro de estos campos en los que, más allá de cualquier duda razonable, los beneficios sanitarios son mucho mayores que los posibles riesgos. Sin embargo, una vez que se llega al detalle del estudio de vacunas concretas, es necesario analizarlas con cuidado antes de aplicar a cualquiera de ellas lo que es válido para el concepto. Con estas premisas Peter C. Gøtzs­che construye Vacunas. Verdades, mentiras y controversia, un libro muy oportuno en este momento en el que las vacunas han vuelto a mostrar su poderío sanitario y el revuelo social que generan.

Gøtzsche analiza con mucho detalle tres vacunas: sarampión, “todo el mundo debería vacunarse”; gripe, “nadie debería hacerlo”, y papilomavirus humano, “un caso mucho más complejo”; aunque habla también de muchas otras. Además, dedica un capítulo a atacar la obligatoriedad de la vacunación, porque eso “despoja de un derecho básico, el del consentimiento informado”. Por supuesto, habla con frecuencia de los grupos antivacunas, con el respeto y la empatía necesarios, pero sin perder ni un gramo de crítica y a los que prefiere llamar “negacionistas”: “Posicionarse en contra de las vacunas es una insensatez sin base científica”. Pero usa esa misma crítica, un estilete muy preciso, contra la industria farmacéutica: “El modelo de negocio de las farmacéuticas recae en el crimen organizado, ya que el fraude es una práctica habitual en los ensayos clínicos y en el marketing, lo que ha provocado cientos de miles de muertes a lo largo de los años”. No en vano también es autor del libro Medicamentos que matan y crimen organizado, publicado en España en 2014. Por todo ello cobran especial relevancia sus alabanzas al concepto de vacunación.

Los conflictos de interés son, desde el punto de vista del autor, el principal problema que afecta a algunos grupos defensores de vacunas, demasiado relacionados con la industria. Gøtzsche envía sus críticas en todas direcciones, siempre de manera razonada. “También existen conflictos de interés en las propias agencias de medicamentos, en la OMS y en otras instituciones nacionales e internacionales”. Recuerda este insobornable médico que “las cuotas de los Estados miembros de la OMS solo cubren alrededor del 10% de su presupuesto”, del que Bill Gates dona en torno al 20% del total: “Esas iniciativas tan nobles no carecen de efectos secundarios”. Médicos sin Fronteras, por ejemplo, ha criticado que la OMS se centre en “vacunas nuevas y costosas, en lugar de interesarse en mejorar servicios sanitarios básicos y la inmunización con vacunas más baratas”.

Por eso, cuando habla del indiscutible beneficio de la vacuna contra el sarampión, “es incompresible que no se ponga”, uno tiende a creerle, aunque, desde luego, nadie más alejado que Gøtzsche para apelar a las creencias, porque todas sus opiniones se basan en la revisión sistemática de artículos científicos. Este licenciado en Biología y Química, primero, y en Medicina, años después, especialista en Medicina Interna, trabajó en ensayos clínicos —es decir, conoce el monstruo por dentro— y, desde 2010, es profesor de Diseño y Análisis de Investigación Clínica en la Universidad de Copenhague.

Ha publicado cerca de 80 artículos en “las cinco grandes”, las revistas de medicina más importantes del mundo, y con el director de una ellas, The Lancet, ha tenido un contencioso muy largo al denunciar una investigación fraudulenta en contra de la vacuna del sarampión que la revista, y sobre todo su director, “estuvo protegiendo hasta el último momento”. Al final se retiró el artículo, y el autor, Andrew Wakefield, fue inhabitado como médico en el Reino Unido, pese a lo cual sigue siendo un referente para los antivacunas, que, como es habitual, denuncian “una absurda teoría conspiratoria” auspiciada por las farmacéuticas. Pensar que Gøtzsche puede estar conchabado con esta industria es creer en la telequinesia y no en la gravedad.

El último capítulo de su libro se dedica a la vacuna contra la covid, de la que habla poco porque el libro original es de hace unos meses. Por eso, asegura (por correo elec­tró­nico): “Este mes acabo de actualizar mi capítulo sobre la pandemia, ya que el libro saldrá pronto en los Estados Unidos”. En todo caso, tiene muy claro que se trata de vacunas seguras que han mostrado durante los ensayos “resultados impresionantes. No sabemos cuál es el efecto de las vacunas sobre la mortalidad, pero espero que la reduzcan sustancialmente”.

Experto en el uso de herramientas estadísticas, asegura que “no sabemos nada sobre cuáles son los daños a largo plazo que pudieran producir, porque solo han sido aprobadas para uso de emergencia”, pero aun teniendo eso en cuenta, en España, “la mayoría de las personas deberían vacunarse”, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo en Taiwán, donde ha habido “siete muertes por coronavirus en una población de 23 millones de personas”. Se trata, en todo caso, de una oportuna, instructiva y entretenida lectura que anima al pensamiento crítico para tener no solo opinión sino criterio.


Datos de la publicación

Vacunas. Verdades mentiras y controversias. Peter C. Gøtzsche. Capitán Swing, 2020. 290 páginas


Reseña: Filosofía ciudadana

AUTOR  | César Ullastres | Asociación Española para el Avance de la Ciencia

Este libro ayuda a pensar acerca de las interacciones entre la ciencia, la tecnología, la política y la sociedad, proponiendo una reflexión del mundo que vivimos con las herramientas de la filosofía

El filósofo no tiene otras evidencias que las que están al alcance de los demás ciudadanos. Comparte el mundo con ellos. No tiene mundo propio. No ve más lejos, ni diagnostica mejor. La filosofía no tiene otro objeto que la experiencia compartida y no tiene otro método que el que evita que nos dejemos llevar por diagnósticos precipitados. Miguel Ángel Quintanilla es un filósofo, siempre comprometido y que siempre busca nuevos retos intelectuales que resolver.

Filosofía Ciudadana es un libro de filosofía que habla de la realidad, de las cosas tal y como son. En él desarrolla, alrededor de cuatro temas (filosofía, innovación, cultura científica y política), más de cien píldoras que ayudan a pensar acerca de las interacciones entre la ciencia, la tecnología, la política y la sociedad, proponiendo una reflexión del mundo que vivimos con las herramientas de la filosofía. Miguel Ángel comparte con nosotros su asombro, la afección originaria de la filosofía, a través de su mirada en torno a lo que le preocupa y propone una discusión racional acerca de los temas que configuran un mapa de nuestra realidad, sugiriendo acciones que promueven el pensamiento crítico más allá de objetos particulares, situándose frente a la totalidad de lo que hay, dándole sentido a las cosas y aventurando maneras que nos ayuden a comprender el mundo, a recorrerlo y disfrutarlo haciéndonos inventores de nuestra propia vida.

La filosofía está cerca de los fenómenos concretos de nuestra vida cotidiana. Pretende comprender nuestra experiencia y nuestra percepción. No solo aspira a diseñar modelos mediante los cuales se pueda predecir y controlar los acontecimientos anónimos de la naturaleza o el comportamiento de los seres vivos como nosotros, los humanos. Más bien, se esfuerza por el conocimiento de la realidad y de nuestra experiencia de la realidad.

Filosofía Ciudadana quiere estimular a sus lectores a una reflexión propia. Sin más protección que su capacidad crítica y su sentido de la responsabilidad, el autor pivota en tres ejes (la ciencia, la tecnología y la política) un dialogo con el lector sobre los problemas de nuestro tiempo. Desde los toros hasta la cosmología, pasando por la teoría de colas; la ciencia como elemento de referencia para el conocimiento del mundo,  la tecnología vista desde las personas, sus usuarios y la política, lo que se puede y no se puede hacer desde el poder para que el mundo sea más digno, más justo, dibujan un entorno en el que no solo ha cambiado nuestra forma de vivir, también la forma de pensar en qué consiste nuestra vida.


Las píldoras de Filosofía Ciudadana tienen los principios activos necesarios para estimular la reflexión y organización clara de los propios prejuicios que tenemos sobre cuestiones esenciales del entorno en el que nos ha tocado vivir

Lamento mucho que los ilustrados que intentaron renovar la ciencia española,  a caballo entre los siglos XVII y XVIII, no fueran del agrado de Pepe Botella que prácticamente los laminó, aunque luego se quiso apuntar el tanto de promover la Ilustración en España. Sin duda que ese grupo influyó y mucho, antes de la llegada del primer Bonaparte, cuestionando lo que se sabía hasta entonces. Propiciaron la entrada de la revolución científica del siglo XVII renegando de los escolásticos y defendiendo la experimentación. Es verdad que plantearon novedades, diseñaron modelos y pusieron cimientos pero no hicieron innovación. La innovación es un proceso cuyo resultado lleva inexorablemente a un cambio de conducta como ciudadanos, productores o consumidores y por mucho que sea el ingrediente que ahora se pretende poner en todas las salsas hace falta decisión, método y constancia para llevarla a cabo. Como bien se dice en el libro “para que un invento se integre en el flujo continuo de innovación hace falta que exista el flujo y no solo el invento”

No obstante, celebro que el profesor Quintanilla revindique la Ilustración y ponga en el centro del debate al sujeto del conocimiento, a todos nosotros que como agentes reflexivos que somos dejamos huella. Pensar para saber, saber para poder y poder para hacer debería de ser el único mantra de una sociedad que no trata destruir, sino edificar. Y, efectivamente, donde no hay educación todo falta y donde la hay todo abunda. En todas las sociedades, la educación es la medida común de la prosperidad. Quizá ahora sea el momento de que el humanismo pueda ser, de verdad, una verdadera innovación que nos transforme.

Desde la obsolescencia programada hasta la desesperación que tenemos todos a los centros de atención programada, pasando por la digitalización y los robots son píldoras del capítulo de innovación. En él queda patente la advertencia de lo necesario que es conocer la ciencia y la tecnología, algo que debería servirnos para ayudarnos a entender las posibilidades y las consecuencias de las innovaciones tecnológicas en nuestra vida cotidiana y adoptar una actitud vigilante ante ellas. Tenemos que dominarlas nosotros  y no al revés.

La cultura científica tiene un capítulo aparte aunque es el excipiente común en todas las píldoras del libro. Con la cultura científica se trata de conocer qué pretenden las diversas ramas del saber científico para que podamos enjuiciarlas críticamente, se trata de comprender mejor el mundo en el que vivimos y, en definitiva, fortalecer la democracia generando políticas éticas basadas en evidencias. Como se señala en el libro: “Este debería ser el objetivo principal de la política científica en los nuevos tiempos: conseguir una mayor difusión de la cultura científica entre todos los ciudadanos y una más efectiva movilización en apoyo a la investigación científica” y así debería de ser, la ciencia también es un bien común, uno de los más importantes en estos tiempos que corren.

Poder para hacer, en teoría, ese terreno es al más abonado para la política que es donde se gestiona el bien común. En Filosofía Ciudadana la política ocupa el último capítulo en donde se recogen imágenes para pensar tanto aspectos generales como la desigualdad o la salud de la democracia, como específicos: política universitaria o nacionalismos.

Acaba con una propuesta más democracia, de democracia radical donde la libertad de expresión, la igualdad y el acceso a las oportunidades a los cauces de participación sean universales y la transparencia, de forma que todos puedan acceder a la información relevante para la toma de decisiones colectivas sean las cuatro patas donde se asiente.

Los libros de filosofía tienen la función de promover en sus  los lectores a una reflexión propia. Las píldoras de Filosofía Ciudadana tienen los principios activos necesarios para estimular la reflexión y organización clara de los propios prejuicios que tenemos sobre cuestiones esenciales del entorno en el que nos ha tocado vivir.

Platón afirma que el alma del filósofo se distingue de la del resto de los hombres porque es justa y se encuentra dotada de cultura, memoria, perseverancia  y facilidad para aprender, de tal suerte que el amigo de la sabiduría es también amigo de la verdad, la justicia, la valentía y la moderación. Miguel Ángel Quintanilla es así.


Datos de la publicación:

FILOSOFÍA CIUDADANA. Miguel Ángel Quintanilla (2020). Editorial Trotta, 196 páginas


Reseña: La innovación y sus protagonistas

AUTOR  | César Ullastres. Asociación Española para el Avance de la Ciencia

Gracias a este libro accederán a una revisión acertada de todos los investigadores que han estudiado la innovación y de los modelos que pergeñaron

Hay que felicitar a la editorial Catarata por la iniciativa de la colección ‘¿Qué sabemos de?’ que lanzó el año 2003 y que finalmente financió el CSIC, y hacerlo doblemente por dedicar dos de los 115 títulos a la innovación. Los dos los han escrito los investigadores del CSIC Elena Castro e Ignacio Fernández de Lucio, dos de sus profesionales que más han estudiado las relaciones entre la ciencia y la empresa poniendo su foco en la transferencia de tecnología y la política científica. Los títulos de la colección pretenden mostrar lo que se sabe acerca de temas de interés y actualidad de la práctica de la ciencia y van dirigidos al público en general. Estos dos libros, alrededor de la innovación, parecen más dirigidos a los propios investigadores. Y me parece un acierto, ya que, en gran medida, son ellos los que adolecen de ideas claras respecto a la innovación y reiteradamente se empeñan en mezclarla con su trabajo, hacer ciencia.

“La innovación y sus protagonistas” es, en realidad, la segunda edición actualizada de “El significado de innovar” que apareció en esta colección en 2013. Curiosamente en ella el lector no encontrará protagonistas de la innovación, si es que piensa que los protagonistas del tema son los que la hacen. En “La innovación y sus protagonistas”, por el contrario, accederán a una revisión acertada de todos los investigadores que la han estudiado y de los modelos que pergeñaron. Eso sí, todos ellos lo más cerca de la innovación que han estado ha sido cuando la estudiaban.

Me llama la atención el aumento de veces que sale en internet el término innovación desde que lo consultaron en su libro del 2003 y ahora, en el de 2020. En siete años ha pasado de 70.600.000 a 123.000.000. No deja de ser una constatación de la avalancha de informaciones, imágenes, estudios, libros e intervenciones alrededor de un concepto que, por muchos apellidos que se le ponga, refleja una realidad que resulta siempre más compleja que las teorías tan claramente expuestas en los libros porque las personas que, como bien señalan los autores, son los artífices de la innovación son más complicadas que los modelos teóricos al uso. Esto me da la esperanza de pensar que a pesar del abuso del término no acabaremos con ella, la innovación es algo ineludible en la evolución de nuestra sociedad.

Aunque no está demostrado que la ciencia genere el bienestar de los países, si sabemos que los países que van mejor, invierten en ciencia y que los que hacen ciencia en esos países tienen una relación fluida con la industria, algo que aquí no ocurre. La ciencia tiene sus criterios y la economía los suyos. En mi opinión, cada actividad debería interpretarse como una parte autónoma dentro de un proyecto más amplio.

Con el ser humano aparece en el universo, para bien o para mal, la actividad innovadora. Fue, en efecto, el economista J. A. Schumpeter el que estudiando los ciclos económicos dio carta de naturaleza a la innovación cuando describió hace 100 años la innovación disruptiva, en el libro que nos ocupa se llama radical, como la introducción de una nueva tecnología en el mercado que destruye el orden de las cosas preexistente y da lugar a un nuevo paradigma de uso. En este contexto es obsoleto pensar que la innovación se genera en el mercado, el mercado por sí mismo es difícil que apoye productos o servicios definitivamente innovadores, entre otras cosas, porque no los conoce.


La innovación es un proceso social cuyo resultado lleva inexorablemente a un cambio de conducta como ciudadanos, productores o consumidores

Muchas empresas saben que es en los laboratorios donde trabajan los investigadores el lugar en el que se gesta el conocimiento que mañana les dará de comer. Sin embargo aquí, las relaciones entre el mundo de la ciencia y las empresas dejan mucho que desear. Si estamos predicando por todas partes la importancia económica del capital intelectual de los países, tenemos que afirmarlo con todas sus consecuencias  y, más allá de los modelos al uso, ir todos juntos  hacia una explotación global del conocimiento que, en efecto, es un bien común. Un problema teórico se resuelve cuando se conoce la solución, en cambio un problema práctico no se resuelve cuando la solución se conoce, sino cuando se pone en práctica, que suele ser lo más difícil. Aquí, los prejuicios con los que los investigadores catalogan a las empresas y la legislación vigente envuelven a las relaciones ciencia y empresa, generalmente plagadas de resistencias e imprevisibilidades desconcertantes.

El recorrido que hacen los autores de los modelos de los procesos que generan la innovación,  con mayor o menor fortuna, ha configurado la mayoría de los estudios que hay respecto al tema. Es de agradecer que lejos de acabar, y tal y como se refleja en el libro, estos estudios siguen cuestionándose y cada vez concitan más la atención de los investigadores. Todas las actividades humanas van sedimentándose en una cultura objetiva, que está ahí para todos, en cuya construcción participan todos los ciudadanos. No parece que el método habitual de análisis consistente en identificar las partes de que se compone, medirlas y volverlas a juntar esté dando muchos resultados, quizá sea más conveniente pensar que la innovación persigue cambios y transformaciones y esto es complejo. Para ello, lo mejor es hacer los caminos juntos, compartiendo sin tapujos lo que cada uno sabe para recorrerlos en beneficio de todos.

Ya habrán comprobado que no soy muy partidario de ponerle apellidos a la innovación, ni de las taxonomías diversas con las que se la clasifica, tampoco me resulta atractiva la idea de considerarla un arte, y me aterra la idea de que a los resultados de la innovación se les quiera llamar “novaciones”. La innovación es un proceso social cuyo resultado lleva inexorablemente a un cambio de conducta como ciudadanos, productores o consumidores y por mucho que sea el ingrediente que ahora se pretende poner en todas las salsas hace falta decisión, método y constancia para llevarla a cabo. Como bien se dice en el libro “a lo largo de todo este proceso hay interacciones entre diversas personas y retrocesos para saltar los escollos que se presenten; no es, en absoluto, un proceso secuencial ni previsible”.

Hay una maldición china que dice: “Ojalá vivas en una época interesante”. Pues bien, a nosotros nos ha tocado. No solo es que las TIC hayan convertido todo esto en una maraña de bytes, ceros y unos que forman a nuestro alrededor un entorno que lo ha cambiado todo, nuestra forma de analizar los problemas, de relacionarnos. También sabemos que el sacrosanto mercado es un método eficaz para elevar los niveles de productividad y renta de los países aunque favorezca las desigualdades y que cuando no está sometido a regulaciones tiende a ser suicida. Para colmo, nos rodean aerosoles infecciosos. En todos los casos, los trabajadores de la ciencia siempre han demostrado generosidad, entrega y compromiso con la sociedad, en la que nos beneficiamos del pensamiento crítico y del método científico como la mejor forma conocida para cambiar entornos y a nosotros mismos.

El que necesitemos la ciencia para garantizar un futuro próspero es ya un mensaje tan cierto como amortizado. La ciencia forma parte de un sistema en el que las empresas y los ciudadanos están ahí y también quieren mejorar el mundo con su conocimiento y experiencias.

Que sea una maldición o no, dependerá de nuestra actitud. El libro de Elena Castro e Ignacio Fernández de Lucio suma y ayuda a tener la actitud más adecuada.


Datos de la publicación

La innovación y sus protagonistas. Elena Castro e Ignacio Fernández de Lucio. Ed. CSIC-Los Libros de la Catarata, 144 páginas


Reseña: Especies exóticas invasoras

AUTOR  | José Manuel Viéitez Martín. Catedrático de Zoología (jubilado)

Existe una preocupación global por la problemática asociada a las especies exóticas invasoras, consideradas como la segunda causa en importancia de la pérdida de biodiversidad

El libro Especies Exóticas Invasoras (EEI) nace como consecuencia de la realización de un Seminario sobre el mismo tema que organizó la Cátedra de Parques Nacionales de la Universidad de Alcalá, la cual se desarrolló con mucho éxito; pero también hay una motivación más de fondo y es que en dicho seminario se puso de manifiesto el gran interés que suscita este tema, no solo entre los estudiosos sino también entre la sociedad en general, cada vez más sensible a temas relacionados con la Naturaleza y su conservación.

Efectivamente, existe una preocupación internacional y nacional por la problemática asociada a las EEI; y no es para menos ya que han sido consideradas como la segunda causa en importancia de la pérdida de biodiversidad. Esta preocupación ha sido transmitida a la sociedad por los medios de comunicación, de tal manera que nos son familiares los problemas del mosquito tigre, la avispa velutina, las cotorras argentinas, o el camalote o jacinto de agua; y por supuesto, tienen un importante componente económico; tan sólo en la contención del camalote se llevan invertidos 32 millones de euros. Este libro pretende extender el conocimiento popular sobre estas especies. Si bien muchas de las citadas anteriormente son más o menos conocidas, otras muchas son ignoradas por la mayoría de la población. Poca gente es consciente de las invasiones de especies marinas, de los ailantos que van dominando nuestros caminos y riberas o de los problemas que pueden causar unas simples hormigas.

La primera impresión que se recibe de un libro es la portada, y no cabe duda que la del libro que nos ocupa es auténticamente impactante; supongo que a nadie que la vea le puede dejar indiferente. Pero se trata precisamente de eso, de sorprender y hacer ver como desentonan las especies cuando están fuera de su sitio.

Se trata de una obra colectiva, a cargo de 45 autores, todos ellos reconocidos especialistas en sus respectivos temas. Aquí se puede decir sin miedo aquello de que no están todos los que son pero sí que todos los que están son. Evidentemente, y como indica el Profesor Juan Junoy, editor del libro, no se ha hecho con intención de ser exhaustivo, sino de tratar algunos aspectos que, desde luego, están entre los más importantes; es de carácter divulgativo, pero está escrito con rigor científico. Es por lo tanto apto para todo tipo de lectores y se aprecia que los autores han tenido buen cuidado en no caer en aspectos demagógicos, algo que hubiese sido muy fácil.

Es de resaltar la cuidada labor del editor, que considero muy acertada, no solo por la elección de los autores sino también por el planteamiento de la obra que abre con un prólogo escrito por él mismo, a modo de introducción, en el que se hacen algunas consideraciones sobre lo relativo del término autóctono cuando de seres vivos se trata. Esa buena labor del editor se plasma en la ordenación de los distintos capítulos siguiendo un criterio desde mi punto de vista muy lógico:

1º Conceptos básicos y fundamentos acerca del tema de las especies invasoras.

2º Especies introducidas e invasoras en el medio marino (4 capítulos).

3º Especies invasoras de medios acuáticos epicontinentales, desde invertebrados a peces (2 capítulos).

4º  Flora alóctona continental (2 capítulos).

5º Las especies invasoras en los Parques Nacionales a lo que se dedica aproximadamente 1/3 del libro (7 capítulos).

Así mismo la labor del editor ha evitado en buena medida las repeticiones innecesarias, tanto de conceptos como de ejemplos, y ha introducido una considerable cantidad de citas cruzadas entre los artículos, lo que contribuye a darle un carácter unitario y facilita al lector poder relacionar los distintos temas entre sí.

El libro se cierra con las conclusiones finales a las que se llegó durante la celebración del seminario antes aludido, que el editor recoge en una escueta pero completa síntesis, con propuestas para una mejor gestión del problema de las especies invasoras. ¿Que cuáles son? Les recomiendo vivamente que lean el libro.

También es digna de mención la estupenda labor hecha por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá, que se plasma en una edición impecable del texto, con gran calidad de las fotografías.


Datos de la publicación

Especies exóticas invasoras. Varios autores. Edición: Juan Junoy

Servicio de Publicaciones .Universidad de Alcalá, 2019. 278 páginas.


Reseña: Rosalind Franklin, mucho más que la fotografía 51

AUTOR  | Ángela Bernardo. Periodista científica

Rosalind Franklin fue una mujer de su tiempo, que hizo extraordinarias contribuciones para dilucidar, por ejemplo, la microestructura del carbón, esencial para determinar su clasificación y comportamiento y para mejorar las máscaras antigás

La doble hélice es, posiblemente, la imagen más icónica de la biología. A ella contribuyó de forma crucial una cristalógrafa británica, Rosalind Franklin, que todavía hoy representa la vivencia de muchas mujeres en la historia de la ciencia. Pese a su ingente labor, Rosalind Franklin fue también una de esas investigadoras invisibles y transparentes, cuyo trabajo pasó desapercibido para la opinión pública. Cuando la sociedad conoció la primera versión sobre el descubrimiento de la doble hélice del ADN se encontró con el retrato burlesco, cargado de estereotipos y prejuicios, que de ella hizo James Watson, ganador del Nobel de Medicina en 1962 junto a Francis Crick y Maurice Wilkins.

Fue precisamente este último el que enseñó a James Watson un elemento decisivo para el hallazgo de la estructura del ADN, que, a la larga, les sirvió para ganar el premio Nobel. Sin conocimiento ni autorización previa de Rosalind Franklin, Maurice Wilkins enseñó a su colega la famosa fotografía 51, obtenida por Raymond Gosling, estudiante al que supervisaba la investigadora. El descubrimiento de la doble hélice también se basó en los datos logrados en solitario por Rosalind Franklin entre 1951 y 1953. Sin embargo, en su famoso artículo publicado en la revista Nature, Watson y Crick se limitaron a agradecerle a Rosalind Franklin y Raymond Gosling su ayuda en una nota al pie, pese a que su contribución había resultado decisiva.

Desde entonces, el robo de la fotografía 51 ha acompañado el recuerdo de Rosalind Franklin, que falleció de forma prematura a causa de un cáncer. Pero la investigadora demostró una gran pericia experimental y una enorme capacidad de análisis de los datos que obtenía por difracción de rayos X. Lejos de ser una heroína, Rosalind Franklin fue una mujer de su tiempo, que hizo extraordinarias contribuciones para dilucidar, por ejemplo, la microestructura del carbón, esencial para determinar su clasificación y comportamiento y para mejorar las máscaras antigás. Además de sus aportaciones a la doble hélice del ADN, su trabajo también resultó esencial para desentrañar la estructura de algunos virus de gran interés.


Además de sus aportaciones a la doble hélice del ADN, su trabajo también resultó esencial para desentrañar la estructura de algunos virus de gran interés

Rosalind Franklin fue mucho más que la fotografía 51. Mª Jesús Santesmases, profesora de investigación en el CSIC, y Antonio Calvo Roy, periodista científico, desgranan la historia personal de la investigadora en la biografía publicada por Prisanoticias, dentro de su colección Mujeres en la historia. Su libro permite echar la vista atrás hacia las condiciones y las circunstancias en las que Rosalind Franklin construyó su carrera académica. La investigadora procedía de una familia activista, en la que algunos de sus miembros lucharon a favor del sufragio femenino. Incluso su segundo nombre, Elsie, puede parecernos hoy de actualidad, ya que lo heredó de su tía, que falleció por culpa de la gripe de 1918.

La obra de Mª Jesús Santesmases y Antonio Calvo Roy nos acerca una imagen diferente de la científica, que destacó desde muy temprana edad por su capacidad intelectual. Su libro también repasa la historia más personal e íntima de Rosalind Franklin. La biografía logra ir más allá de la heroína de la fotografía 51, aportando datos y anécdotas que reviven su ingente trabajo en el laboratorio, pero también su pasión por los viajes y por el alpinismo. Tras realizar su doctorado en la Universidad de Cambridge, donde publicó cinco artículos científicos –en tres de ellos, apareció como única autora-, Franklin hizo las maletas con dirección a París, animada por su amiga Adrienne Weill, discípula de Marie Curie. Allí se convirtió en una experta en la técnica de difracción de rayos X, que marcaría para siempre su carrera científica. 

La vida personal de Franklin, en especial su relación con la familia y sus allegados, es tal vez uno de los aspectos más desconocidos de una investigadora brillante. La biografía de Santesmases y Calvo Roy consigue recopilar su historia, donde se entremezclan viajes en coche con amigos por Europa con la asistencia a congresos científicos donde acudía a presentar sus resultados. Franklin fue una investigadora sobresaliente, cuyo recuerdo no puede quedar emborronado por la falsa imagen que dio James Watson en su libro La doble hélice ni por la mala relación que mantuvieron ella y Maurice Wilkins. Y ese quizás es el mayor logro del libro de Mª Jesús Santesmases y Antonio Calvo Roy, ya que consigue reflejar un retrato mucho más cercano y humano de una investigadora excepcional.

Sus logros científicos se vieron súbitamente interrumpidos por el cáncer que le diagnosticaron en 1956, del que falleció solo dos años después. Y es, quizás, en el relato final sobre la enfermedad donde vemos a una Rosalind Franklin más próxima que nunca. Si Santesmases y Calvo Roy consiguen recopilar de forma brillante su extraordinaria vida y carrera académica, la descripción sobre su resistencia al cáncer no se queda atrás. Así conseguimos sumergirnos con emoción en los días en los que Franklin decide contárselo a sus allegados y, pese a los dolores y las visitas al hospital, tratar de seguir con su vida. La lectura de su biografía también nos transmite el cabreo que Rosalind Franklin debió de sentir cuando escuchó el mal pronóstico de su médico, que le dijo que así tendría más tiempo para preparar su alma ante la muerte.

La ciencia, a la que había dedicado parte de su vida, no contaba entonces con armas suficientes para darle más tiempo. Aun así, los treinta y siete años de Rosalind Franklin estuvieron repletos de momentos felices y de un crecimiento personal donde la acompañaron su familia y amigos, junto a los compañeros de trabajo que la quisieron y la apreciaron. Sus contribuciones a la investigación, resumidas en treinta y siete publicaciones científicas, tuvieron una extraordinaria importancia. Y, sin duda, como narran Mª Jesús Santesmases y Antonio Calvo Roy en un libro imprescindible para conocer la historia de la biología, fueron más allá de la icónica fotografía 51.

 

Datos de la publicación:

María Jesús Santesmases y Antonio Calvo Roy.

Madrid. PRISA, 2019 - Colección Mujeres en la Historia, nº 23

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