Archivo de diciembre, 2011

LA DIFÍCIL TAREA DE EVALUAR

En los días pasados hemos ejercido una de las tareas inherentes a la docencia. Se trataba de evaluar a los alumnos del Grado sobre una de sus asignaturas de marcado carácter práctico. Aunque la evaluación debe ser una tarea continuada, cuyo fruto ha de considerar  una serie de valoraciones más o menos objetivas, cuando nos hemos enfrentado de nuevo a ella nos han surgido una serie de cuestiones inquietantes.

Sólo el hecho de plantearnos cuestiones nos lleva a pensar si sabemos evaluar. No hemos sido formados en esta labor y nos guiamos por la experiencia previa propia y ajena, por la imitación de modelos evaluadores a los que nosotros fuimos sometidos o por lecturas  voluntariosas.

Este asunto no es trivial pues el resultado de las evaluaciones, en sus distintas modalidades, marca el devenir de los estudios del educando de manera inmediata o a más largo plazo. De ahí la normal preocupación por hacerlo bien. Pero, ¿qué es hacerlo bien? Cuando tenemos un conjunto de referencias amplio, un seguimiento más o menos prolongado, podemos pensar que, aunque sea de forma intuitiva, somos capaces de dilucidar esta cuestión. Nos sentimos capaces de poner una nota que refleje el desempeño, las aptitudes o las actitudes del alumno. Aún en este caso siempre puede haber otras versiones u otras formas más detalladas, precisas u objetivas de medir al estudiante. Y donde hay variación y heterogeneidad a la hora de medir cabe plantearse la justicia de la medición y sumirnos, de nuevo, en la incómoda incertidumbre.

Cuando se trata de evaluaciones sumativas, de exámenes, aún parece más complicado. Los factores distorsionantes de la ejecución de una prueba práctica (el fenómeno de “quedarse en blanco”, los nervios, una cuestión que precisamente no se domina) generan discrepancias entre lo que el estudiante sabe y manifiesta saber. Esto lo hemos experimentado y nos damos cuenta que que muchas veces el mejor pierde esa condición de manera abrupta o el menos saliente hace una prueba impoluta.

Nos planteamos también qué evaluamos. Suponemos quizás ingenuamente que el estudiante resolutivo en el examen lo es también en la ejecución de lo que se le evalúa. Yendo más allá podemos suponer que ese estudiante ejercerá en un entorno real de manera eficaz. O, a la inversa, que el menos avezado en la prueba no será un profesional competente. Ciertamente tenemos dudas de que esto sea así.

Nos hemos percatado de que se siguen enseñando conocimientos superados, desfasados o desmentidos y procedimientos de escasa o nula utilización. Estos se incluyen en el plan de estudios y también se evalúan en exámenes. Es decir, se genera una disonancia cognitiva al evaluador y/o  al docente. Este se preguntará para qué o por qué evalúa o enseña algo en lo que no cree.

En definitiva, evaluar es difícil, al menos para nosotros, y debe formarse para ello, pretendiendo una máxima  objetividad, sin ruborizarnos por la presencia inevitable de subjetividad controlada. Se han desarrollado herramientas para lograrlo, como las rúbricas, pero no se han adoptado de manera generalizada ni son conocidas por muchos. Sospechamos que la evaluación nunca será perfecta ni del todo justa, pero el interés debería ser tender a ello de forma proactiva. Con ello, y muchas más cosas, lograremos que nuestros estudiantes sean mejores futuros profesionales. Siempre puede ser uno de los retos para el nuevo año.

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NUEVO AÑO, NUEVAS CUENTAS, MISMA INDIFERENCIA

El  Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid aprobó el jueves pasado, en junta ordinaria, el presupuesto para el año que viene. Como en este tipo de instituciones se cubre una diversidad de partidas. Más allá de las consideraciones económicas  nos llama la atención la ínfima participación del colectivo en un asunto de gran importacia para el mismo.

El presupuesto para el 2012 será de 1.442.369 euros.  El aporte principal procederá de las cuotas de los colegiados y de las sociedades profesionales, que asciende a 1.298.930 euros. La cuantía de estas cuotas se congelará por segundo año consecutivo. El número de colegiados, supera, según se informó en la junta, los 7.200.

Sin intención de entrar en mucho detalle nos parece importante destacar que se mantiene la prestación por nacimiento, se mejora el seguro de responsabilidad civil y se promociona la investigación con 16.oo0 euros.  Se invierte en promoción y divulgación de la profesión con 39.000 euros y 71.470 euros en publicidad, imagen y comunicación. Se aportan más de 10.000 a las ONG, priorizando las que cuentan con fisioterapeutas.

Lógicamente las cuentas son mucho más amplias y, suponemos, están a la disposición de cualquier colegiado. En todo caso suponen un montante considerable que permite el desarrollo de actividades, proyectos e iniciativas con desembarazo. Son el instrumento para la consecución de los objetivos colegiales, que se sintetizan en el afán por una Fisioterapia útil para la sociedad y por los intereses de los colegiados.

Dado el calado que tienen los presupuesto, lo importante que es saber e influir en qué se invierte nuestra aportación, nos llama la atención la falta de participación de los colegiados. En la Junta aludida las cuentas fueron aprobadas por 32 colegiados. Es decir, un 0,4 % de los inscritos en el Colegio de Madrid. Se hace evidente la indiferencia. No conocemos las causas de este hecho. Puede haber 7.200 razones. Pero, sinceramente, nos parecen muchas. El Colegio debe plantearse algunas acciones para espabilar la participación es estos actos. Por ejemplo, pidiendo explícitamente la asistencia por los canales habituales de comunicación (periódico, mensajes de texto, mensajes de correo electrónico, boletín digital) o cambiando el horario y día de celebración.

En todo caso, parece decepcionante esta indiferencia de la casi totalidad de los colegiados madrileños. Ya hablamos de este hecho en una entrada dedicada a las elecciones colegiales (http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2010/11/01/apatia-democratica-en-las-elecciones-del-cpfcm/) hace un poco más de un año. Las cosas no parecen haber cambiado. Pensamos que esto no es más que un síntoma de la falta de implicación, de la falta de adhesión, del desinterés de los fisioterapeutas madrileños en  su Colegio. Pensamos también que esto no es sano para la profesión, dada la relevancia de la fisioterapia madrileña dentro del Estado. Porque creemos en la necesidad de un órgano aglutinador que vele por nuestras necesidades e intereses.

Se ha puesto en duda la colegiación obligatoria y nosotros hemos opinado al respecto (http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2009/01/28/debate-sobre-la-colegiacion-obligatoria/). La ausencia de colegios representativos, a falta de otras alternativas, debilitaría nuestra posición en la sociedad y en al marco de las instituciones sanitarias, públicas y privadas. Pero, como dijimos, los colegios deben “fomentar la participación,  ilusionar al colegiado,  transmitirle sus bondades,  justificar sus acciones, mejorar en los servicios”. Nuestra apuesta es la existencia de colegios sólidos y vigorosos, pero sin la participación de sus representados en la multitud de formas que se nos ofrecen su labor carece de sentido y los convierte en organos simplemente burocráticos. Una vez más, nosotros no seremos precisamente los beneficiados.

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FELIZ 5º ANIVERSARIO

 

En estas fechas se cumplen cinco años desde el nacimiento de esta bitácora. Hace unos meses escribíamos  y nos felicitábamos por la centésima entrada. Con la misma satisfacción recordamos ahora aquellos inicios en los que no contábamos con expresar y compartir tantas cosas.

El tiempo pasa. Y en estos años hemos envejecido lo suficiente como para empezar a pensar que ya no somo jóvenes. Como decíamos en aquella centésima entrada hemos sido testigos de importantes acontecimientos para la Fisioterapia. Con ilusión y con decepción a veces volcamos aquí muchas de nuestra reflexiones, surgidas en la lectura, en una conversación o a pie de camilla con el paciente. Nos hemos preguntado sobre la viabilidad de los esfuerzos de muchos fisioterapeutas por hacer significativo su trabajo, sobre el potencial  desaprovechado de esta profesión. También hemos criticado la quietud de muchos profesionales, la aceptación de su statu quo, la despreocupación pr avanzar y utilizar el saber científico. Hemos sido también optimistas sobre las posibilidades que nos brinda a los profesionales y a la sociedad la nueva titulación de Grado, con una mayor y mejor preparación para afrontar nuevas competencias y el ámbito investigador. Informamos de eventos y noticias relevantes para el fisioterapeuta, damos información sobre cuestiones educativas y docentes, nos hacemos eco de lo que se dice en otras bitácoras. Concientes siempre de que no se puede abarcar más que un poco.

Hemos desbordado la temática exclusivamente fisioterápica para abordar cuestiones como la repercusiones en sanidad y educación de la situación económica actual  o  la gestión sanitaria. Convencidos de que el profesional debe formarse e informarse en otros ámbitos para tener un visión general que le ayude a entender el por qué y a poder opinar con cierto criterio.

Estamos satisfechos de lo escrito hasta ahora, en unos casos más que en otros, con mayor o menor acierto dependiendo del lector. Hasta hemos padecido algún curioso intento de censura. Pero el motor que nos llevó a iniciar este camino sigue en marcha. Pretendemos dar a conocer lo que se puede hacer desde la Fisioterapia, los problemas que la conciernen y a veces la amenazan, intentar fomentar esa identidad de grupo que tanto nos hace falta, y en definitiva, divulgarla entre propios y ajenos para conseguir así avanzar. La presencia de la Fisioterapia, su conocimiento, creemos, llevará a su reconocimento, a su demanda, y a espolear a sus profesionales para fundamentar y mejorar su trabajo.

Finalmente permitidnos un poco de sentimentalismo. Casi con la bitácora nació nuestra pequeña que, junto con su hermano, son la motivación principal de nuestra vida. A ellos les hemos hurtado algunas horas de cuidado para escribir aquí. Y pensar en su futuro también nos anima a, desde estas líneas, hacer una pequeña contribución para  la mejora y el avance de nuestra profesión y de la sociedad en su conjunto. Porque seguimos pensando que merece la pena.


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¿HASTA DÓNDE VAMOS A LLEGAR?

“La política está presenta en todas las facetas de nuestra vida”, se dice. Frase manida donde las haya pero igualmente cierta. Estamos en época convulsa en la política y la economía. Para muchos una se supedita a la otra, con diferente sentido según quién hable. Pero tal conexión existe. Y la política sanitaria se ve influida por los acontecimientos y tendencias de ambas ciencias.

Como profesional sanitario, y como ciudadano, nos interesa la política. Está presente en nuestras conversaciones y pensamientos, más o menos según el tiempo y las prioridades de cada momento. Pero, como hemos dicho, lo indudable es que nos afecta. Y ahora mismo, para mal, nos genera incertidumbre. Hemos hablado y etiquetado agunos de las entradas de esta bitácora como “política sanitaria”  fruto de la reflexión que como fisioterapeuta, docente y ciudadano nos provocan estos temas (1-6). Ahora volvemos a hacerlo espoleados por algunas noticias que han saltado a la palestra en los últimos días.

El Conseller de Salut Boi Ruiz afirmó el pasado martes que “seríamos partidarios de una póliza básica de obligado seguro para aquellos que tienen un determinado nivel de renta”, según recoge el períódico El País (7). Parece ser que estas declaraciones fueron después matizadas pero dejan bien claro las preferencias del consejero. También abogaba por una mayor colaboración del sector privado con la sanidad pública. Se colige que lo que se desearía desde el ejecutivo catalán es una mayor participación de empresas privadas en la prestación de servicios sanitarios, desde la colaboración, con la financiación desde fondos públicos y, tal vez, con la contribución de los usuarios según su nivel de renta. En todo caso, se proponen cambios en el actual sistema asegurador español.

Dicho así, y ante la actual situación financiera, parece lógico no quedarse quieto y buscar soluciones. La cuestión es cómo afectan estas propuestas a los ciudadanos. Ahora existe una cobertura sanitaria prácticamente universal con supuesta igualdad de derecho a la misma. La introducción de tramos de renta para determinar el nivel de cobertura rompería la igualdad, conquista asumida, creemos, por nuestra sociedad. A pesar de la existencia de un seguro básico para todos se estaría dificultando el acceso a prestaciones sujetas a un seguro suplementario. Si se propone un pago por servicio o copago se condiciona la solicitud de asistencia, aún en el caso de necesitarla realmente (suponiendo que haya personas que demanden los servicios de salud por motivaciones varias ajenas a la necesidad), rompiendo igualmente la equidad de acceso. Si se pretende la colaboración del sector privado habrá que justificar por qué los servicios públicos son tan  ineficientes como para suponer que los privados lo harán mejor y, además, obtendrán beneficios con la financiación por el erario público.

La Constitución Española reconoce el derecho a la protección de la salud y la preceptiva tutela y organización de los poderes públicos en materia sanitaria. La indefinición de la norma favorece que este derecho se pueda afrontar de distintas maneras. Así  se contemplan iniciativas que critican y promueven cambios en el actual sistema de seguridad social. De hecho, pensamos, la discusión es saludable si contribuye al  desarrollo efectivo del derecho. En todo caso, la ley 14/1986, General de Sanidad (8) afirma en su artículo 79 la financiación pública. También recoge esta ley, sin embargo, la posibilidad de tasas por determinados servicios. Ante esto, se da cabida a la posibilidad de que la asistencia sanitaria requiera contraprestación, como las iniciativas de copago.

En todo caso, nuestra postura ha quedado clara en las entradas antes aludidas y ahora. La equidad en el acceso y uso de las instalaciones y servicios sanitarios públicos era una asunción hasta ahora no cuestionada. Aún así es difícil que sea efectiva por completo por motivos de distinta índole (proximidad geográfica, desequilibrios presupuestarios, diferentes carteras de servicios, etc.). La introducción adicional de criterios económicos y tasas alteraría las condiciones actuales. La modificación de los regímenes de gestión de los centros y de personal supondría introducir desigualdades en los mismos afectando al desarrollo del trabajo de los profesionales que bien pueden ver perjudicada su situacion. Las diferencias no vendrían sólo de la fragmentación de los modos de gestión o de la titularidad de los centros sino de las ya existentes fruto de la atribución de las competencias sanitarias a las Comunidades Autónomas. Objetivos, prioridades, proyectos, no estarían bajo unas directrices unificadas, por no insistir en la necesidad de lucro económico connatural a la empresa privada, cuando sea esta la encargada de la prestación sanitaria.

En definitiva, en el actual marco de contención y reestructuación emprendido por las Administraciones, transmitido como inevitable, como inevitables serían sus consecuencias para el usuario, el camino emprendido puede condicionar  acceso y prestación de la asistencia sanitaria. Tememos que para peor. Además, se difunde la idea que lo presente no puede continuar, que es inviable, cuando no hace tanto se presumía de ello. Nos cuestionamos además si, superada  la crisis en un futuro esperamos que no muy lejano, las medidas que perjudiquen la sanidad pública y a sus trabajadores serán reversibles. O si servirá de justificación para afianzar la presencia de la iniciativa privada, la segregación de organismos, la diversidad de prestaciones y condiciones, el aminoramiento de salarios o la desaparición de incentivos, la despreocupación por cuestiones “menores” como la investigación o el crecimiento y mejora de las prestaciones.

Para finalizar y por si no queda claro nos decantamos por la cobertura universal a todos los ciudadanos, sin discriminación por razones económicas, sin que medie lucro, financiada por las Adminitraciones públicas, con exigencia de calidad, con gestores responsables y atrevidos que asuman que su labor es un servicio de primer orden a la sociedad que los paga y capaces de exigir la implicación y el compromiso de los trabajadores, no sometidos a intereses particulares o empresariales. Porque la salud es importante, ¿verdad?

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Referencias

1. González García, JA. La sanidad en crisis. En Fisioterapia, 18/11/2008. Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2008/11/18/la-sanidad-en-crisis/.

2. González García, JA. Sobre lo público y lo privado (I). En Fisioterapia, 23/11/2010. Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2010/11/23/sobre-lo-publico-y-lo-privado-i/.

3. González García, JA. Sobre lo público y lo privado (II). Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2010/11/23/sobre-lo-publico-y-lo-privado/.

4. González García, JA. ¿Alguien dijo copago?. En Fisioterapia, 8/4/2011. Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/04/08/%c2%bfalguien-dijo-copago/.

5. González García, JA. ¿Inequidad del sistema?. En Fisioterapia, 27/4/2011. Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/04/27/%c2%bfinequidad-del-sistema/.

6. González García, JA.  Se cobra por “ser” malo. En Fisioterapia. Acceso el 3 de diciembre de 2011 en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/11/11/se-cobra-por-ser-malo/.

7. AGENCIAS / FERRAN BALSELLS - El País, Barcelona – 29/11/2011. Acceso el 2 de diciembre de 2011. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Boi/Ruiz/plantea/seguro/privado/funcion/renta/luego/retracta/elpepuespcat/20111129elpepusoc_10/Tes

8.Ley General de Sanidad. Acceso 4 de diciembre en http://www.boe.es/boe/dias/1986/04/29/pdfs/A15207-15224.pdf

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