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PAT
El título de esta entrada no dice nada sobre su contenido. Es intencionado, claro, suponiento que el lector nos conoce o que tiene curiosidad por algo relacionado con la bitácora, tal vez tan solo su nombre, «Fisioterapia».
Hablamos algo del PAT, ahora diremos qué son esas siglas, como manera de retomar la escritura en este foro científico que nos brinda Madrimasd. Este año es especial para nosotros, será el cumpleaños de la bitácora. Veinte años ya. Algo habrá que decir de lo acaecido, vivido, escrito, leído en estas dos vertiginosas décadas en las que el mundo se ha puesto patas arriba, en lo bueno y en lo malo.
De momento diremos que la sequía redactora de estos meses, en paralelo a la generosidad pluvial en los mismos, ha estado afectada por las tareas del PAT. Sí, el Plan de Acción Tutorial. En enero comenzamos la realización del curso «Formación del tutor de prácticas en contextos profesionales», diseñado por el Grupo de Innovación Docente (GID) Prácticas Profesionales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha tenido una carga académica de 3 créditos ETCS, extendiéndose hasta el mes de abril.
El desarrollo del curso conducía, de manera progresiva, a la elaboración, por parte de los alumnos, de un PAT. Se ha tratado, desde el conocimiento de las bases conceptuales que suponen la docencia práctica en el ámbito de la educación superior, de concretar sobre el papel todo el proceso de acompañamiento tutorial. Muy sucintamente, se trata de estructurar, sistematizar, construir, afianzar, metódicamente, pero con flexibilidad y adaptación, el trabajo del tutor profesional en la empresa o institución que acoge a los estudiantes.
Nosotros llevamos casi otros 20 años recibiendo estudiantes del Grado de Fisioterapia. Hemos intentado ejercer la tutoría con cierto rigor, con intencionalidad pedagógica, incorporando y modificando acciones, prácticas, métodos, tareas. Sin embargo, el curso del que hablamos nos ha hecho ver lo que hacemos medianamente bien, pero, además, que se puede mejorar. Se ha de ordenar, organizar, incorporar y modificar propuestas que involucren al estudiantado para propiciar identidad profesional, dimensión ética y postura activamente crítica como premisas para ejercer la profesión. Los tutores pueden ser modelos, al menos facilitadores, para ese acompañamiento. En definitiva, ser tutor no debe implicar obligatoriedad, oportunidad o voluntarismo. Debe ser fruto de una actitud y de aptitudes que han de ser aprendidas. Como otros docentes, el buen tutor no nace, se hace. Este curso nos hizo un poco más y mejores tutores, o eso pretendemos.
Para terminar, exponemos la reflexión inicial que se nos propuso al comienzo del curso. Las expectativas se han cumplido:
Actividad inicial de reflexión para tutores. Del diagnóstico a la intencionalidad formativa
«Para mí las prácticas externas no es un mero “ir de prácticas”. El lenguaje es importante más allá de ese sintagma. Por eso, en el contexto académico en el que estamos, prefiero la terminología moderna de prácticum, con las implicaciones conceptuales que ello conlleva. Se trata no sólo de aprender a hacer, ejecutar, actuar, sino de educar en el amplio sentido de la palabra. Aprender a ser, actuar, estar, formación en valores y actitudes. En el ámbito de las ciencias de la salud, esta concepción de las prácticas se denomina por muchos como “educación clínica”. Así lo leímos en la tesis doctoral de una colega fisioterapeuta, Isabel Guijarro (1), en donde claramente se considera el entorno clínico donde se hacen las prácticas como el propio para educar, con una perspectiva relacional no sólo de acción en el hacer sino de reflexión en el hacer.
Esa visión del prácticum conlleva pensar en él, indagar y criticar cómo se hace, cómo lo hacen otros, cómo se debería hacer para “construir” un profesional completo, es decir, competente en la ejecución rodeada de actitudes y valores profesionales, con perspectiva ética.
Construir un profesional supone intencionalidad, como dice más arriba. Hay que pensar, estudiar, planificar, estructurar, sistematizar, basándose en principios de la educación, de la pedagogía, de la psicología del aprendizaje. Y también pensar en la instrucción de las que se llaman por muchos “habilidades blandas”. Me parece más acertado hablar de capacidad relacional, motivación, comunicación, comprensión del otro y de las dinámicas entre profesionales, estudiantes y demás partícipes del proceso. Creo que eso aboca a la “formación” de un profesional competente.
Se nos habla de el plan de acción tutorial (PAT) como estructura desde la que conseguir ese proceso formativo. Creo, desde la introducción a este curso, que esa puede ser la meta o, más bien, el punto de partida desde el que mejorar nuestra función como tutores, mentores o guías. Considero que, a pesar de mis esfuerzos, lecturas, intenciones, no ha cuajado una forma de hacer sólida. Estudiar el PAT en este curso nos dirige a la articulación formal, más estudiada, más académica de la función supuestamente formadora de la tutoría. Nos aportará respaldo y seguridad de lo que hacemos ante nuestros alumnos y ante las instituciones.
Finalmente, espero que la formación que comenzamos me oriente en realizar una mejor evaluación de los estudiantes. Cada año compruebo que es una asignatura pendiente a pesar de que lo estructuramos y planificamos de un modo vocacionalmente objetivo».
Referencia:
- Guijarro, María Isabel. (2016). La educación clínica del estudiante de fisioterapia desde la experiencia de los tutores y tutoras clínicas. Estudio fenomenológico descriptivo. (Tesis Doctoral, Universidad de Deusto).