CENTROS DE APOYO O MEDIA ESTANCIA, POR FAVOR

El paciente ha sido intervenido recientemente. Eran previsibles inconvenientes derivados de su condición de persona que vive sola. Sí, tiene familia, hijos, pero viven a unos pocos kilómetros y, además, trabajan en jornada completa. Nada fuera de lo común. El médico responsable habla con el fisioterapeuta que sube a planta y le solicita un informe para un centro de apoyo. 

La estructura de la pirámide poblacional es seguro uno de los factores que hace que eso de los centros de recuperación o de apoyo sea familiar a muchos de los que trabajan en los hospitales de agudos. Por ello también muchas personas de lo común habrán oído hablar de esos sitios cuando por familiares, vecinos o amigos han conocido el caso de fulanita o menganito. Sin embargo, nos resulta extraño como incluso entre muchos profesionales  se desconoce la finalidad y características de este tipo de establecimientos sanitarios.

El Real Decreto 1277/2003, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, hace referencia a distintos tipos de hospitales: generales, especializados (infantiles, oncológicos, materno-infantiles), de salud mental y tratamiento de toxicomanías y de media y larga estancia. Estos últimos son hospitales “destinados a la atención de pacientes que precisan cuidados sanitarios, en general de baja complejidad, por procesos crónicos o por tener reducido su grado de independencia funcional para la actividad cotidiana, pero que no pueden proporcionarse en su domicilio, y requieren un periodo prolongado de internamiento” (1). El Plan Estratégico de Geriatría 2011-15 de la Comunidad de Madrid (2),cuando habla de unidades de media estancia, convalecencia y recuperación funcional, se refiere a ellas como  el nivel asistencial geriátrico destinado a restablecer aquellas funciones, actividades o secuelas, alterados como resultado de diferentes procesos previos. Su objetivo es atender a pacientes que presentan un deterioro funcional reciente, potencialmente reversible, y que una vez sobrepasada la fase aguda de su enfermedad todavía requieren cuidados médicos, de enfermería y sobre todo rehabilitadores que no pueden llevarse a cabo en su domicilio”.

Entonces podemos decir que los centros de media estancia son aquellos en los que es previsible un tiempo de permanencia más o menos prolongado, para pacientes que no son susceptibles de mantener ingreso en un hospital de agudos por estabilización del cuadro y no precisar de medidas complejas de tratamiento, pero que no es viable completar su recuperación en el propio domicilio. Esto último se puede deber a que los servicios prestados en el centro de media estancia no sean cubiertos por otras modalidades de atención (atención primaria, hospitalización domiciliaria) o porque el contexto social y familiar dificultan la incorporación al mismo (el paciente vive solo o sin posibilidad de asistencia por el cónyuge u otros familiares).

El paciente, una vez valorada su situación, solicita la continuación de cuidados en el centro de media estancia. Es en esta fase en la que las familias se ven más “perdidas” y la ayuda de los trabajadores sociales se convierte en imprescindible. Suele tratarse de convalecencias tras ingresos complicados, con inmovilismo, debilidad y pérdida de la capacidad para actividades de la vida diaria; continuación de tratamientos como las fracturas, prótesis, amputaciones o accidentes cerebrovasculares; enfermedades crónicas (insuficiencia cardiaca, insuficiencias renales o pulmonares o pacientes con úlceras por presión o de origen vascular) que precisan de un mayor tiempo para el control de sus síntomas y su mejor recuperación.

A modo de ejemplo, en la Comunidad de Madrid hay varios hospitales de media estancia, a saber, el Hospital de La Fuenfria, en Cercedilla, Virgen de la Poveda, en la localidad de Villa del Prado, y el Hospital de Guadarrama en la localidad del mismo nombre. No son los únicos en la red de titularidad pública, pero además hay otros centros concertados que complementan la oferta, como el Hospital Fundación Instituto San José.

Como hemos dicho, el aumento de la población mayor y lo que lo acompaña (pluripatología, complicaciones de patologías crónicas, problemática social, dependencia) hace imprescindible una política sanitaria que aumente las plazas, el número de centros y promueva una distribución geográfica “asequible”. El mayor requiere y demanda la presencia de sus familiares y en muchas ocasiones esto se hace imposible por la distancia y las comunicaciones de estos centros. La dimensión humana, la hostelería, el entorno físico, la presencia de otros profesionales como psicólogos y trabajadores sociales, han de ser cuidadas con esmero por la propia naturaleza del  paciente y de los problemas concomitantes con la patología.

Los fisioterapeutas tienen una presencia destacada en los centros de media estancia. Son parte integrante de un equipo multidisciplinar, necesario para un abordaje completo de estos pacientes. Sin querer significar en exceso nuestra labor, consideramos que el esfuerzo que se hace para poder reintegrar total o parcialmente a los usuarios a su vida anterior, con los beneficios personales, familiares y sociales que ello conlleva, es uno de los que puede dar un sentido más genuino a la fisioterapia.

Así que sí, dediquemos recursos para ayudar a nuestros mayores y no tan mayores a volver a casa. Por favor.

LEER MÁS FISIOTERAPIA.

Referencias:

1. Manual de definiciones estadística de centros sanitarios de atención especializada c1 con internamiento.

2. Plan Estratégico de Geriatría Comunidad de Madrid.

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