Epidemiología de la Fiebre Amarilla en la actualidad

En un post anterior vimos como  el Dr. Juan Manuel de Arejula describía la fiebre amarilla  a propósito de una epidemia que hubo en España entre 1800 y 1804. En este veremos como se describe actualmente esta misma enfermedad.

La fiebre amarilla es una Arbovirosis, inmunoprevenible, que causa una importante morbilidad y letalidad en vastas zonas de las regiones tropicales de África y las Américas.  Existe en la naturaleza en dos ciclos de transmisión: uno selvático, en el que intervienen mosquitos Aedes o Haemagogus y primates no humanos, y otro urbano, en el que intervienen seres humanos y mosquitos, principalmente Aedes aegypti.  

Los últimos brotes urbanos en América  se  registraron en Brasil,  en  1942  y  el último  caso  urbano  confirmado  se presentó  en Trinidad,  en  1954. Desde  entonces,  sólo hay fiebre amarilla  selvática en las Américas.  Entre 1997 y 1998 se diagnosticaron 6 casos de fiebre amarilla urbana en Santa Cruz, Bolivia.

La fiebre amarilla selvática se presenta predominantemente en la parte septentrional de América del sur  principalmente en  zonas boscosas  cercanas  a  los ríos  como  el Magdalena, Guaviare, Catatumbo, Orinoco y Amazonas. Incluidos Colombia, Venezuela, Las Guayanas, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia. Ha desaparecido de Centro América (Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala) y de México,  en donde  hasta hace unos años  también  fue  endémica  en su variedad selvática.

La reinfestación por Aedes aegypti entraña el riesgo de que se reanude la transmisión de la fiebre amarilla urbana en muchas ciudades.

En África, la zona endémica comprende la porción localizada entre los 15° de latitud Norte y los 10° de latitud Sur, que se extiende desde el desierto del Sahara hasta el Norte de Angola, la República democrática del Congo y la república Unida de Tanzania.

Según la OMS,  se registran  anualmente  unos  200.000  casos,  con una letalidad global de  24%, la gran mayoría  en África.  Sin embargo, el número real de afectados  puede ser  10  a  20 veces  el  registrado.   Por ejemplo, en  América del Sur,  entre  1985-1994  se  confirmaron  en  promedio, 150  enfermos anuales.  En 1995  hubo  10 casos  en soldados  ecuatorianos  y cerca  de  500 en campesinos  peruanos,  desplazados,  desde la sierra,  a  zonas  selváticas endémicas, con una letalidad  del  38%. Entre 1998 y 2000 se confirmaron 192 enfermos de fiebre amarilla  selvática  en el Brasil,  con 88 muertes (46%).  La vacuna  contra la fiebre amarilla  se  empezó  a desarrollar  a  mediados de los años 30  y  su uso se  masificó  hacia  1938.  Max Theiler,  un investigador Sudafricamo, recibió  el premio Nóbel de medicina  y  fisiología en 1951   por  desarrollar esta vacuna.

 La Fiebre Amarilla es una enfermedad infecciosa, producida por un virus, que aparece de forma brusca, dura poco  y su gravedad es variable. Los casos más leves pueden presentar un cuadro clínico indefinido. Generalmente la enfermedad se caracteriza  por aparición repentina de fiebre, escalofríos, cefalea, dorsalgia, mialgias generalizadas, postración, náusea y vómito. El pulso puede ser lento y débil, la ictericia es moderada en los inicios del cuadro y se intensifica en etapas posteriores. Pueden aparecer albuminuria (en ocasiones intensa) y anuria. Se presenta leucopenia al inicio, que es más pronunciada hacia el quinto día. Casi todas las infecciones ceden en esta etapa. En algunos casos se produce una breve remisión que varía  desde varias horas a un día, y evoluciona hacia la etapa de intoxicación, que se manifiesta por síntomas hemorrágicos tales como epístaxis, hemorragia gingival, hematemesis, melena e insuficiencia hepática y renal. Entre 20% y 50% de los casos con ictericia son mortales. La tasa de letalidad puede ir desde el 5% hasta el 20% a 40% en algunos brotes.

El diagnóstico de laboratorio se hace por aislamiento del virus a partir de la sangre, por diferentes técnicas; por demostración del antígeno vírico en sangre mediante la técnica de ELISA o en tejido hepático por empleo de anticuerpos específicos mar-cados; y por demostración del genoma vírico en la sangre y en el tejido hepático.  El diagnóstico serológico incluye la demostración de IgM específica en suero obtenido durante la fase inicial o una elevación del título de anticuerpos específicos en pares de sueros obtenidos en la fase aguda y en la de convalecencia.

 

El agente infeccioso es  el virus de la fiebre amarilla, del género Flavivirus, familia Flaviviridae.

 

El Reservorio, en las zonas urbanas, son los seres humanos y los mosquitos Aedes aegypti; en las zonas selváticas, vertebrados no humanos, principalmente los monos y tal vez los marsupiales, y mosquitos de la selva. La transmisión transovárica en los mosquitos quizá contribuya a que se perpetúe la infección. Los seres humanos no tienen una función esencial en la transmisión de la fiebre amarilla selvática, pero son los principales huéspedes amplificadores en el ciclo urbano.

Se Transmite, por la picadura de mosquitos Aedes o  Haemagogus infectantes.

Aedes albopictus se ha introducido en Brasil, Estados Unidos y Europa y tendría  la capacidad de combinar los ciclos selvático y urbano de la fiebre amarilla , aunque no se ha demostrado aun la participación de dicha especie en la transmisión de la misma.

El Periodo de incubación es de  tres a seis días.

En cuanto al periodo de transmisibilidad: La sangre de los enfermos es infectante para los mosquitos desde poco antes de aparecer la fiebre y durante los primeros tres a cinco días del cuadro. La enfermedad es altamente transmisible en los sitios donde coexisten muchas personas susceptibles y abundantes mosquitos vectores. El periodo de incubación extrínseco en Aedes aegypti suele ser de 9 a 12 días a las temperaturas habituales de los trópicos. Una vez infectado, el mosquito permanece así durante el resto de su vida.

La enfermedad confiere inmunidad durante largo tiempo. La inmunidad pasiva transitoria de los niños nacidos de madres inmunes puede persistir hasta seis meses.

En zonas endémicas son comunes las infecciones leves no manifiestas.

 

Medidas Preventivas

Implementar un programa de inmunización activa de todas las personas de 9 meses de edad en adelante que estén expuestas a la infección por razones de residencia, ocupación o viaje. De 7 a 10 días después de la vacunación aparecen anticuerpos que pueden persistir de 30 a 35 años o tal vez mucho más, aunque el Reglamento Sanitario Internacional exige la vacunación o la revacunación en el curso de 70 anos para los viajeros que provienen de zonas endémicas.

 

Medidas internacionales:

Los gobiernos deben notificar telegráficamente a la OMS y a los países vecinos la aparición del primer caso importado, transferido o autóctono de fiebre amarilla en una zona que haya estado exenta previamente de la enfermedad, así como los focos de infección recién descubiertos o reactivados en vertebrados no humanos.

 

Las medidas aplicables a barcos, aeronaves y vehículos de transporte terrestre provenientes de zonas de fiebre amarilla están especificadas en el Reglamento Sanitario Internarional

 

Cuarentena de animales: a veces se exige la cuarentena de monos y otros primates silvestres procedentes de zonas de fiebre amarilla, hasta que hayan transcurrido siete días desde su salida de dichas zonas.

 

Viajeros internacionales: muchos países exigen la presentación de un certificado internacional de vacunación contra la fiebre amarilla para la entrada de viajeros procedentes de zonas endémicas reconocidas de África y de América del Sur, o que se dirijan a ellas.

 

 

 

 

 

Isabel Méndez Navas  Socióloga Salubrista

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