30 AÑOS COMO FISIOTERAPEUTA

En 1993 terminamos nuestros estudios de Fisioterapia. En julio cumplimos tres décadas como fisioterapeutas un grupo de, por aquel entonces, jóvenes miembros de una élite. Era otra época, otras circunstancias personales, familiares y sociales, otro siglo.

Todo este año hemos anclado en el perfil de una red social este hito personal. Lo ilustramos con el pantallazo de un periódico de la época que hablaba por aquellos años de nuestra carrera. Por si la red continúa en el momento que lean esto incluimos el enlace.

Hemos escrito en la vida de esta bitácora muchas referencias directas e indirectas a lo que fue nuestra formación pregrado. Entonces ni siquiera se usaban esos términos. Fisioterapia era una diplomatura de tres cursos. Una carrera de inferior duración de las entonces denominadas licenciaturas. Pero no teníamos, creemos, complejos. Éramos, supuestamente, la crema de la chabalería universitaria. Podíamos estudiar lo que quisiésemos, y elegimos Fisioterapia. Un futuro prometedor nos aguardaba, trabajos de sobra y con posibilidad de pluriempleo para estirar aún más las retribuciones. Vino la crisis posolimpiada 92, el surgimiento de universidades privadas, la formación constante en fines de semana. Pero todas, y todos, nos fuimos ubicando. 

Y después, según se cuenta, un progresivo declinar de esa consideración tan optimista de ser fisioterapeuta. Aquí también hemos dejado constancia de los problemas profesionales y académicos de la profesión con el avance del «nuevo» siglo. El número de fisioterapeutas, las circunstancias laborales, el cambio hacia una práctica predominantemente privada, han modificado el tejido constitutivo de la profesión. Su crecimiento en la universidad, la prodigalidad de la investigacion, no se han traducido en una mejor consideración social ni en un desempeño más autónomo ni notable, al menos como creeríamos.

Nosotros ya vemos el cambio de rasante, el paso hacia una segunda o tercera etapa que será la última de nuestra vida profesional. Mantenemos gran parte de la ilusión del muchacho que el lector ha visto en la foto de más arriba. Hemos participado,  y esperamos seguir haciéndolo, con mayor o menor intensidad, en aportar al reconocimiento de la Fisioterapia, a divulgar sus potenciales beneficios en la salud, especialmente en la sanidad pública. Pero esperamos que, con el concurso de las nuevas promociones presentes y futuras, el testigo de los que vislumbraron una Fisioterapia plenamente científica, autónoma, integrada y reconocida tenga continuidad.

LEER MÁS FISIOTERAPIA.

 

 

Compartir:

Deja un comentario