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Las sequías y la escasez de presas llevan al lince a depredar crías de aves rapaces en Doñana

Un estudio del CSIC publicado en ‘Nature’ revela esta interacción inédita entre linces y milanos negros que, en un año, acabó con casi la mitad de los polluelos de esta rapaz. El trabajo muestra cómo la combinación de una enfermedad de los conejos y la sequía puede alterar de forma inesperada las relaciones entre depredadores y afectar al ecosistema

En el Parque Nacional de Doñana, el lince ibérico ha comenzado a depredar los polluelos de un ave rapaz, el milano negro, hasta el punto de acabar en 2018 con casi la mitad de las crías de la población en el área de estudio. No se trata de un cambio de comportamiento caprichoso: la escasez de sus presas habituales y la sequía han llevado a esta especie protegida a buscar nuevos alimentos. Este nivel de depredación no tiene precedentes en las tres décadas que los investigadores han estudiado ambas especies en un sector de 10 kilómetros cuadrados del Parque Nacional: hasta ahora habían coexistido alimentándose de conejos. 

Así lo revela una nueva investigación de la Estación Biológica de Doñana (EBD), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicada en la revista Nature y que recoge el análisis de 1.624 nidos de milano entre 1993 y 2023. "Entre 1993 y 2012, los linces apenas habían depredado el 1 % de los nidos de milano", aclara Fabrizio Sergio , investigador de la EBD-CSIC y primer autor del estudio. 

Este repentino conflicto entre los dos depredadores, según el equipo científico, es consecuencia de la combinación de dos fenómenos. Por una parte, la propagación de una enfermedad infecciosa ha causado el desplome de las poblaciones de conejo en Doñana. Por otra parte, los largos periodos de sequía han limitado la disponibilidad de presas alternativas para el lince, como los patos que habitan las marismas.

Una nueva relación entre linces y milanos

Históricamente, los conejos han sido abundantes en Doñana y tanto linces como milanos han coexistido pacíficamente durante décadas. Sin embargo, desde que la enfermedad hemorrágica del conejo provocó el declive de su población en 2013, los linces comenzaron a depredar intensamente los polluelos de milano negro, aunque solamente en periodos de escasez hídrica.

"Durante los años de sequía, las principales presas alternativas del lince, como son los patos, también son muy escasas, y los linces se ven abocados a alimentarse de todo lo que encuentren, incluso cuando ello requiere trepar 12 metros para alcanzar un nido de milano y depredar a los polluelos", explica Fabrizio Sergio.

Además, el equipo científico observó que los linces depredaban con mayor frecuencia aquellos nidos de milano bajo los cuales se encontraban restos de conejo, lo que apunta a una posible motivación adicional para eliminar competidores. "En términos humanos, podríamos decir que aquellos milanos que se atrevían a quitarles el alimento a los linces acababan pagando un precio muy alto", afirma Sergio. "Los linces han sido capaces de eliminar casi la mitad de la población local de crías volantonas de milano".

Como respuesta, los milanos adultos cuyos nidos habían sufrido depredación por linces mostraron una mayor probabilidad de cambiar de territorio y emigrar a otros lugares. Esta respuesta sugiere una especie de pulso entre ambas especies: el lince elimina a un competidor por el alimento y el milano intenta esquivarlo cambiando de territorio. La alteración de esta relación entre depredadores también tuvo consecuencias para otras especies. Por ejemplo, la disminución de milanos ha beneficiado a un pequeño búho insectívoro, el mochuelo, que es depredado por estas aves rapaces y cuya población ha aumentado. Esto sugiere que la interacción entre depredadores provocada por la sequía ha tenido el potencial de afectar a eslabones tróficos más bajos, lo que revela que las consecuencias ecológicas trascienden a niveles más complejos de comunidad y biodiversidad.

Amenazas combinadas, efectos en cascada

El cambio climático está alterando las interacciones entre especies y su combinación con otras amenazas puede desencadenar consecuencias inesperadas y amplificarlas. "Estos efectos en cascada, que pueden desarrollarse de forma silenciosa durante años, evidencian la necesidad de abordar de manera conjunta las distintas presiones que afectan a los ecosistemas, ya que unas pueden amplificar el impacto de otras", explica Fabrizio Sergio.

Además, por su posición e influencia en la cadena alimentaria, los superdepredadores pueden amplificar los efectos del cambio global sobre otras especies. En Doñana, su conservación requiere, según el equipo científico, recuperar las poblaciones de conejo y garantizar un régimen de inundación adecuado en las marismas del Guadalquivir, de modo que se mantenga la disponibilidad de presas y se reduzca la vulnerabilidad de estas especies frente a las sequías.

Pese a la magnitud de estos cambios, las distintas especies estudiadas mostraron estrategias de resiliencia que mejoraron su capacidad para afrontar el cambio climático. Los linces modificaron sus hábitos alimenticios, los milanos respondieron a la depredación desplazándose a otros territorios y los mochuelos ocuparon el espacio libre que dejaban los milanos. Estas respuestas evidencian que la fauna puede mostrar cierta capacidad de adaptación a nuevas condiciones.

Décadas de seguimiento e investigación

La detección de esta interacción inédita ha sido posible gracias al seguimiento científico a largo plazo que se realiza en Doñana. La observación continuada de ambas especies durante décadas ha permitido identificar un cambio que habría sido difícil de detectar mediante estudios puntuales y de reconstruir la secuencia de factores que lo desencadenó.

"Sin décadas de esfuerzo por parte de los investigadores, habría sido imposible identificar esta interacción. Cada vez se apoya menos este tipo de estudios a largo plazo, lo que terminará debilitando seriamente el avance científico en este ámbito", concluye Sergio. Los resultados muestran así la importancia de mantener programas de seguimiento prolongados para comprender cómo responden los ecosistemas a las presiones ambientales y anticipar cambios en sus relaciones ecológicas.


Referencia bibliográfica:

Sergio, F., Natsukawa, H., Tanferna, A., Chicano, J., Carro, M., Soriguer, R.C., Hiraldo, F. & Blas, J. 2026. Drought and disease trigger novel interactions among top predators. Nature. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-11194-z

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