CINCO OTOÑOS AGRIDULCES

 

Como en años anteriores, es ya un clásico de esta bitácora, publicamos la celebración de la Jornada Interhospitalaria de Fisioterapia, en el Hospital Universitario de Fuenlabrada. Será el colofón a meses laboriosos con los compañeros de viaje de los últimos cinco noviembres. 

Desde el 11 del 11 de 2011 para nosotros noviembre no es tan dulce como para Keanu Reeves y Charlize Theron. Conlleva los quebraderos de cabeza típicos de la organización que reúne a un gran número de personas. Sabes que el trabajo de muchos meses previos depende de los detalles de un día, como una boda, una presentación de tesis o la selectividad. La dulce recompensa viene después, hacia la tarde noche, cuando todo acabó bien, y en los días posteriores, en los que paladeas los recuerdos de ver como se llena tu hospital de colegas y estudiantes, como tus compañeros (médicos, enfermeros, auxiliares,…) se pararon a mirar los carteles de los fisioterapeutas; recibes alguna que otra felicitación y reconocimiento, ves la repercusión en algún que otro medio o en la página web de la Consejería de Sanidad.

Este ciclo se repitió los últimos cuatro años. Y también nuestras ganas de no volver a repetir. Y luego, el deseo de aportar algo a la Fisioterapia, seguro que con un poco de vanidad, de deseo de notoriedad personal, de cierto masoquismo, nos impulso siempre a retomar el trabajo para la edición del año siguiente. Siempre de la mano de Luis Bernal Ruiz, Gema Gallardo Sánchez y José María Pérez Redondo.

Y aquí estamos,…otra vez. Un quinquenio, sin retribución añadida. Sin más recompensa, que no es poco, que satisfacción de haber aportado algo a la difusión, la promoción, el reconocimiento de la Fisioterapia; a la creación de un marco de encuentro entre colegas y viejos y nuevos amigos; a la compartición y al aprendizaje; a dar la posibilidad de que fisioterapeutas clínicos presenten sus trabajos; a propiciar el acceso de estudiantes a un foro científico.

Ya está. Quedan unos días. Esperamos que nuestra llamada sea correspondida con la asistencia de las otras ediciones. Y después ya veremos si predomina lo dulce y continuamos por este u otros caminos. Terminamos reproduciendo el texto que acompaña a nuestro lema, toda una declaración de intenciones. Hasta pronto.

Conocimiento, un pilar fundamental del ser humano que se hace ineludible como profesionales de la sanidad. Una tarea siempre inacabada, concebida no como la suma de saberes sino como la unión de lo aprendido con la lectura y el estudio, la experiencia propia y de otros colegas y compañeros, en simbiosis con el conocimiento de los intereses y expectativas del usuario de la Fisioterapia.

Autonomía, imprescindible para desplegar el conocimiento. Una aspiración alejada de pretensiones corporativistas, guiada por la necesidad de proporcionar al usuario en cada momento una atención que se adapte al devenir de su proceso. La Fisioterapia es ya una profesión madura, científica, que ha hecho suya la cultura de la interdisciplinariedad, pero con respeto a su capacidad de decisión en el cuidado del usuario.

Humanización, más allá de convencionalismos y normativas. Conocimiento y autonomía se han de conjugar con lo esencialmente humano, solidaridad, empatía, honestidad, generosidad, comunicación, respeto o comprensión, sin los cuales los cuidados pierden su esencia”.

 

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