Oswald Avery – 1944, la herencia reside en el ADN

autor: Miguel Vicente


Desde 1933 hasta 1947 Oswald Theodore Avery sale siempre en la primera fila de las fotos de la plantilla del Hospital del InstitutoRockefeller, posiblemente no por que se le considerase la persona más importante, sino porque era bajito. Su estatura le había ganado el mote de “el chavalín” en la banda de la Universidad de Colgate en el estado de Nueva York en la que tocaba la corneta. Avery publicó en 1944 uno de los descubrimientos más importantes de la Biología del Siglo 20, que la herencia genética reside en el ADN. Pese a ello Avery no recibió el premio Nobel.



Avery en la banda de música, justo en el centro de la primera fila


REFERENCIA
OswaldT. Avery, Colin M. MacLeod, and Maclyn McCarty. 1944. Studies on thechemical nature of the substance inducing transformation of pneumococcal types: induction of transformation by a desoxyribonucleic acid fraction isolated from pneumococcus type III. J. Exp. Med. 79: 137-158.

Un precursor inglés

Ya en 1928 un médico británico, Frederick Griffith, había demostrado que la capacidad de una bacteria para ser patógena dependía de un carácter, el tener una cápsula externa que la envuelve, que parecía ser heredable. Las bacterias de la especie Streptococcus pneumoniae que tenían cápsula producían neumonía en los ratones en las que se inyectaban, mientras aquéllas que que perdían la cápsula eran inocuas porque sin cápsula son fácilmente destruídas por las defensas del organismo. Los dos tipos de bacteria se distinguen muy bien, porque las bacterias con cápsula forman colonias lisas, mientras que las colonias de bacterias sin cápsula son rugosas. Griffith comprobó que si se mezclaban bacterias sin cápsula vivas con bacterias con cápsula pero muertas y se le inyectaban a un ratón, el animal moría de neumonía y las bacterias que se aislaban del cadáver eran lisas y tenían cápsula. De alguna manera la característica de formar colonias lisas, de tener cápsula y ser patógena había pasado desde las bacterias lisas muertas a las rugosas vivas, y se transmitía a toda su descendencia. Griffith acuñó la palabra transformación para designar a éste fenómeno.
Lo urgente frena lo importante
Avery convenció a sus colaboradores Michael Dawson and Richard H. P. Sia para que comprobasen si, como así resultó, era cierto el resultado de Griffith. En 1930 J. Lionel Alloway, también colaborador de Avery, encontró que bastaba con añadir un extracto de la bacteria lisa muerta para transformar a las bacterias rugosas vivas en bacterias lisas patógenas. Siempre ocurre que lo urgente nos impide hacer lo importante, y el laboratorio de Avery, que era parte de un hospital, además de investigar el fenómeno de la transformación, tenía mucho trabajo que hacer. Los experimentos de transformación no eran lo que más prisa corría y pasó más de una década hasta que Avery pudo acabarlos.
Recibido con mucho escepticismo
Con Colin Munro MacLeod que trabajó en el grupo desde 1935 hasta 1940 y Maclyn McCarty que lo hizo desde 1941, Avery consiguó desarrollar el experimento de Griffith hasta el punto en que no era necesario añadir más que ADN a las bacterias rugosas para convertirlas en lisas, y todo ello en el tubo de ensayo sin necesidad de inoculárselas a un ratón. “Puede que sea un gen” le escribía el 13 de mayo de 1943 Avery a su hermano Roy, también bacteriólogo. Con todas las cautelas científicas Avery y sus colaboradores publicaron sus resultados en 1944, y pese a que habían excluído que en el extracto hubiese otra cosa que no fuese ADN a los científicos de entonces les parecía muy raro que la herencia estuviera contenida en esa clase de molécula, aparentemente aburrida y monótona. Casi todo el mundo se creía que eran las proteínas las únicas moléculas que por su diversidad podían generar la infinidad de caracteres hereditarios de los seres vivos y algunos críticos achacaban a impurezas de proteínas la actividad transformante de las preparaciones de Avery, incluso a pesar de que la actividad se perdía cuando las preparaciones se trataban con extractos que destruían al ADN.


Avery celebrando la Navidad de 1940 en su trabajo.


Hijo de un emigrante
Avery había nacido el 21 de octubre de 1877 en Halifax, Canadá. Se educó desde los diez años en Nueva York, en donde su padre, un pastor baptista emigrado del Reino Unido regía una iglesia. No frecuentaba los círculos sociales científicos y pocas veces asistía a congresos, lo que algo debió contribuir a que no se le incluyese entre la lista de los Nobel, un premio que para recibirlo no basta con ser buen científico. Se retiró a Nashville en 1948 para estar cerca de Roy, y allí falleció víctima de un cáncer el 20 de febrero de 1955.
GLOSARIO
Cápsula
: una cubierta de hidratos de carbono complejos que recubre a muchas bacterias y las protege de ataques externos
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