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Las ideas de Idso
Acabo de recibir el artículo de Idso que con tanto gusto cita el encantador Sr. Ferreyra.
Acabo de recibir el artículo de Idso que con tanto gusto cita el encantador Sr. Ferreyra.
Un artículo en Science, basado en otro de dificil localización analiza el problema de los biocombustibles
John Casey, del Space and Science Research Center, asi lo propone en
Los «contrarians» (lo mismo que la Real Academia de la Lengua Española ha admitido anglicismos, por ejemplo, estandar, admitirá esto de contrarians, pues es un nombre reconocido. No podemos decir negacionistas, pues estos son los que niegan el holocausto, y escèpticos es demasado amplio) parten de dos bases ya tomadas y fijas:1) El CO2 no es el causante del calentamiento, y 2) el calentamiento actual es natural.
Me escribe J.M. Henriquez planteándome una serie de preguntas sobre el cambio climático. En vez de contestarle a él, particularmente, voy a responderle de manera pública, pues espero que así algunos de los lectores podrán resolver alguna de sus dudas.
Entramos dentro de unas horas en un nuevo par de años en los que tenemos que convencer a los aún escépticos de la realidad del cambio climático y de las herramientas para combatirlo. Se dice en algunos foros que una de estas herramientas podría ser la energía nuclear.
Cuando se quiere rebatir un argumento con el cual uno no está de acuerdo hay, al menos, dos formas de hacerlo.
Richard Kerr escribe el 21/12/2007 en Science sobre la última reunión de la Unión Geofísica Americana, AGU (los contrarians dirán, lo veo venir, que la AGU miente más que habla para conseguir jugosos contratos con el dinero de los contribuyentes. Si es así, deberían insistir en cerrar el CERN, el observatorio Auger, los radiotelescopios y demás actividades científicas pagadas con el dinero de los contribuyentes, suprimir las televisiones públicas, los sueldos de los políticos, etc., etc. Y además me gustaría…
Llegué anoche al pueblecito de pescadores cerca del Guadiana donde suelo pasar algunos días de asueto durante las vacaciones universitarias. El pueblo permite disfrutar de las olas del mar, de la vida animal en las marismas (ahora en invierno llenas de aves migratorias) y de un cielo estrellado que ya no se puede ver en ninguna ciudad del planeta.